La incertidumbre en torno al paradero de Alex Saab intensificó el clima político y judicial en Venezuela por las especulaciones internacionales sobre su estado actual. El empresario barranquillero, acusado de ser el principal operador financiero del régimen de Nicolás Maduro, permanece desaparecido desde el 5 de febrero de 2026, tras los reportes sobre su posible captura en Caracas.
Mientras que las autoridades avanzan en encontrar el paradero de Saab, Camilla Fabri, su esposa, reapareció sola en la rampa del aeropuerto internacional de Maiquetía, en Venezuela, rodeada de un fuerte dispositivo del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin).
Ahora puede seguirnos en nuestro WhatsApp Channel y en Facebook
Durante el evento, Fabri esperó en primera línea la llegada de un vuelo con 311 venezolanos deportados desde Phoenix, Arizona. La escena en la que participaron altos mandos del régimen chavista alimentó la percepción de la opinión pública venezolana y extranjera sobre el posible arresto de Saab, puesto que el empresario no fue visto por las cámaras.
En este contexto, el fiscal general Tarek William Saab, en diálogo con La FM, sostuvo que la detención de Alex Saab era una noticia falsa. Sin embargo, cambió la versión de los hechos al comentar que tenía detalles precisos del caso.
Por su parte, Jorge Rodríguez, presidente del Parlamento controlado por el chavismo, mencionó que carecía de información al respecto. “No forma parte del ámbito de mi atención y no tengo información sobre eso que plantea”, aseveró al medio citado.
A su turno, Luigi Giuliano, abogado de Saab, aseguró que el empresario colombiano continúa en libertad y cumple con su rutina habitual. El exfiscal Zair Mundaray planteó la posibilidad de que podría estar retenido fuera de todo reconocimiento oficial. Ninguno de los familiares directos ni la propia Camilla Fabri ha ofrecido una declaración frente a estos hechos. Todo sucede en un momento de alta sensibilidad política y diplomática entre Venezuela y Estados Unidos.
Los vínculos de la esposa de Alex Saab con el régimen venezolano
La historia de Camilla Fabri condensa elementos de ascenso social y controversia. Nacida a las afueras de Roma en 1994, según BBC Mundo y el diario Corriere della Sera, trabajaba como vendedora en una tienda de ropa en Milán y soñaba con ser presentadora. Su encuentro con el colombiano Saab ocurrió en un restaurante en Francia, relata el libro Alex Saab: la verdad sobre el empresario que se hizo multimillonario a la sombra de Nicolás Maduro, del periodista colombiano Arturo Reyes. Contrajeron matrimonio en 2014 y tuvieron tres hijos.
El cambio económico de Fabri no pasó inadvertido para las autoridades europeas. Aunque su salario mensual era de 1.840 euros, alquilaba una vivienda por 5.800 euros al mes y conducía una Range Rover Evoque tasada en más de 50.000 euros. El escándalo estalló cuando adquirió una propiedad en la exclusiva Via Condotti de Roma por cinco millones de euros. Este hecho precipitó en 2019 la decisión judicial de incautarle bienes: un apartamento, obras de arte y alrededor de 1,8 millones de euros por cargos de lavado de activos.
Las pesquisas determinaron que Alex Saab la había involucrado formalmente en varias de sus compañías, otorgándole facultades para recibir transferencias de Panamá y Suiza y nombrándola como titular de una sociedad británica, Kinloch Investments Limited. Aunque Fabri debía responder ante la justicia europea, logró refugio en Venezuela y recibió incluso el cargo de viceministra para Comunicación Internacional en el país sudamericano.
Por delitos cometidos en tierras italianas, tanto Capri como Saab, su pareja, recibieron una condena de un año en prisión, luego de colaborar con la justicia y llegar a un acuerdo con las autoridades de ese país.