La muerte de José Gonzalo Sánchez, mejor conocido como alias Gonzalito y número dos del Clan del Golfo, ocurrió el 1 de febrero de 2026 en el departamento de Córdoba, donde se reportó que falleció tras el vuelco de una lancha mientras se dirigía hacia una Zona de Ubicación Temporal (ZUT).
En torno a cómo ocurrieron los hechos, se manejaron dos teorías: un golpe fatal en la cabeza o una herida por impacto de bala. Sin embargo, el examen forense realizado en la sede de Medicina Legal en Montería concluyó que la causa del fallecimiento fue ahogamiento, descartando la posibilidad de una muerte violenta.
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El mismo clan del Golfo reconoció la muerte de su segundo cabecilla y detalló que el desplazamiento hacia la ZUT formaba parte de los compromisos asumidos en el marco de los acuerdos de paz, actividades que se llevaban a cabo bajo mediación del Emirato de Qatar, el Reino de España, el Reino de Noruega y la Confederación Suiza. Según la información difundida, el comandante Willington, como también era conocido, participaba en tareas pedagógicas junto a otros miembros del Estado Mayor Conjunto (EMC).
Cabe recordar que el presidente de la República, Gustavo Petro, había confirmado la muerte de alias Gonzalito, además de señalar que el cuerpo quedó en custodia de una comunidad indígena local para ser posteriormente entregado a sus familiares.
El líder criminal que apunta a ser el sucesor de alias Gonzalito
Tras el fallecimiento de José Gonzalo Sánchez, la cúpula del Clan del Golfo atraviesa una fase de reacomodo interno que podría incidir en el curso de los diálogos de paz con el gobierno de Gustavo Petro. Entre los nombres que emergen como posibles sucesores de ‘Gonzalito’ destaca el de Elkin Casarrubia Posada, alias el Cura, una figura con larga trayectoria en el crimen organizado colombiano, cuya eventual ascenso podría influir decisivamente en las negociaciones en marcha.
Fuentes gubernamentales relataron a El Tiempo que ‘el Cura’ desempeña un papel protagónico en los acercamientos oficiales con el grupo armado. Durante estas conversaciones, se le levantaron las órdenes de captura a él y a otros dos miembros del Clan del Golfo.
“Es una persona muy política. Eso serviría mucho para avanzar en los diálogos de paz con ese grupo armado. Es quien más suena porque es quien maneja las finanzas”, dijo una fuente gubernamental al medio, que precisó además que existen entre tres y cuatro candidatos adicionales que reclaman el liderazgo dejado vacante tras la muerte de alias Gonzalito.
Elkin Casarrubia Posada, de 57 años y originario de Montería, Córdoba, carga con un historial criminal extenso: el registro judicial evidencia 56 condenas por delitos que comprenden homicidio, secuestro, extorsión y amenazas. Su recorrido en la ilegalidad inició como excombatiente del EPL y prosiguió al integrarse a las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), donde mantuvo roles cercanos a figuras como Carlos Castaño y Salvatore Mancuso.
Uno de los hechos más graves atribuidos a Casarrubia es su participación en la masacre de Caño Jabón,Meta, perpetrada el 4 de mayo de 1998 por fuerzas paramilitares. Por el asesinato de 18 personas, algunas degolladas e incineradas, el Juzgado Cuarto Penal Especializado de Villavicencio lo condenó en marzo de 2010 a 22 años de prisión. El señalado confesó su involucramiento en otras matanzas, como las de Mapiripán, Meta, Barrancominas, Guainía y La Cooperativa,Guaviare.
Su trayectoria dentro del paramilitarismo alcanzó la confianza de Hebert Veloza García, alias HH, quien, de acuerdo con expedientes judiciales, lo designó como su segundo al mando en el bloque Calima de las Autodefensas. Posteriormente, Casarrubia intervino en procesos de justicia y paz, actuando incluso como testigo en causas judiciales contra oficiales, entre ellos el general (r) Rito Alejo del Río por la masacre de Mapiripán.