En la madrugada del miércoles 4 d febrero, las Fuerzas Militares de Colombia ejecutaron una operación de bombardeo en la región del Catatumbo contra objetivos del ELN y el Frente 33 de las disidencias de las Farc, según informó el comandante de las FF. MM., general Hugo López Barreto.
La acción se desarrolló con capacidades aéreas y presencia sostenida de tropas en tierra, involucrando al Ejército Nacional, la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Policía Nacional.
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El general López Barreto detalló en X que la operación responde a una estrategia de alta precisión, respaldada por tecnología y coordinación interinstitucional. “Hombres de las Fuerzas Militares se encuentran desplegados en el área de operaciones ejecutando maniobras ofensivas para consolidar la zona. Esta es un operación militar enmarcada bajo los principios del Derecho Internacional Humanitario y el respeto por los Derechos Humanos”, afirmó.
Despliegue táctico y resultados operacionales
La operación de alta precisión se llevó a cabo en los municipios de El Tarra y Tibú, Norte de Santander, donde unidades terrestres y aéreas actuaron en conjunto. Según información difundida por el Ejército Nacional, el despliegue incluyó la participación de la División de Aviación y Asalto Aéreo (Davaa) y la Fuerza de Tarea Vulcano. En el área, los soldados mantienen presencia permanente, realizan patrullajes y aseguran posiciones estratégicas.
Durante la operación, las tropas reportaron la neutralización de siete presuntos integrantes del ELN y la captura de uno más. Además, se incautó material de guerra, armas largas y cortas, municiones, artefactos explosivos improvisados y drones destruidos.
También se hallaron granadas adaptadas para aeronaves no tripuladas. El Ejército Nacional aseguró que la ofensiva se ejecuta bajo los principios del derecho internacional humanitario, con el objetivo de proteger a la población civil.
Crisis en el Catatumbo
Desde 2025, la región del Catatumbo enfrenta una de las peores crisis de orden público y humanitaria en la última década en Colombia. Los enfrentamientos entre el Eln y el Frente 33 han producido 166 homicidios, más de 100.000 desplazados y la desaparición de seis firmantes de paz. El área limítrofe entre Tibú y El Tarra se convirtió en epicentro de la violencia, con sectores como Filoparaco, 20 de Julio y Boca de Oru afectados por los combates.
El Frente 33 habría duplicado su número de integrantes, pasando de 260 a unos 500 hombres, tras el ingreso de combatientes provenientes de Bolívar, Caquetá y Putumayo, además de recibir apoyo logístico desde Venezuela. Por su parte, el ELN mantiene en la zona más de 2.000 hombres, consolidando su influencia histórica en municipios como Ocaña, El Tarra y Tibú.
Estrategia militar
Esta intervención representa el primer bombardeo dirigido contra las disidencias de alias Carlacá, marcando un giro frente a la política de Paz Total promovida por el Gobierno nacional.
El operativo se produjo tras una reunión entre el presidente de la República, Gustavo Petro, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, en la que se acordó avanzar en menos de dos meses en la neutralización de los principales cabecillas de grupos armados, incluidos el Clan del Golfo, las disidencias de las Farc y el ELN.
El comandante de las Fuerzas Militares amplió posteriormente en X: “Continuamos la ofensiva sostenida y coordinada en el Catatumbo. Las Fuerzas Militares mantienen el máximo esfuerzo operacional para debilitar de manera decisiva a las estructuras del ELN y GAO-r que amenazan a la población civil”.
De manera preliminar, se reportaron primeros desplazamientos de población civil en la zona de los combates. La intervención, según las autoridades, se mantiene activa, con acciones militares previstas en el plan operacional y un control permanente del territorio para evitar el rearme de los grupos ilegales.
Las autoridades esperan un pronunciamiento oficial del Comando de las Fuerzas Militares acerca de los resultados finales y las acciones futuras. El desarrollo de la operación permanece en curso, mientras tropas propias buscan consolidar el control en una de las regiones más afectadas por la violencia armada en Colombia.