El precandidato presidencial Roy Barreras sostuvo una reunión en Washington con el senador republicano Bernie Moreno, en un momento en el que la relación entre Colombia y Estados Unidos concentra atención política, a pocos días de la visita oficial del presidente Gustavo Petro a la capital estadounidense. La agenda del exembajador activó reacciones en distintos sectores y abrió un nuevo capítulo de debate en redes sociales.
Según reportó Semana, el encuentro se produjo mientras Barreras desarrolla actividades políticas fuera del país, lo que fue interpretado por dirigentes del Centro Democrático como una gestión con fines electorales.
Desde ese partido se afirmó que el exembajador estaba “Tramitando en Estados Unidos que Petro lo apoyaría a él y no a Cepeda”, mensaje que fue difundido en plataformas digitales.
Ahora puede seguirnos en Facebooky en nuestro WhatsApp Channel
Barreras respondió públicamente a esa acusación y lo hizo en el mismo escenario virtual. “Señores del Centro Divididocrático, sembradores de veneno, los veo asustados y les tengo otras malas noticias para ustedes: el progresismo estará unido”, escribió, al referirse a la disputa interna por la candidatura del sector de izquierda y a la consulta programada para el 8 de marzo.
De acuerdo con su posición, existen dos caminos para lograr esa cohesión: una consulta liderada por él o un acuerdo político que permita unificar a lo que definió como “la fuerza política mayoritaria en Colombia, que es el progresismo”. Ese planteamiento se produce en medio de discusiones sobre quiénes podrán participar formalmente en la jornada electoral.
En ese contexto, Barreras también se refirió a su relación con el senador Iván Cepeda, figura central del Pacto Histórico y uno de los nombres que suenan para la consulta. El exembajador señaló que Cepeda es su amigo y que, además de ese vínculo, existe la posibilidad de llegar a acuerdos políticos, en un escenario donde la competencia interna aún no se resuelve.
Distintos sectores políticos consultados por Semana consideran que Barreras es una carta relevante dentro del progresismo y que su aspiración no debe subestimarse. Aunque las encuestas públicas no lo ubican entre los primeros lugares, desde su equipo de campaña sostienen que las mediciones internas muestran respaldo dentro de la base progresista.
Durante su estadía en Estados Unidos, Barreras pronunció una frase que generó lecturas políticas en Colombia: “Colombia no es Venezuela, ni Petro es Maduro”. Ese mensaje fue interpretado por analistas como un guiño a sectores de izquierda y, al mismo tiempo, como una señal hacia votantes que expresan reservas frente a comparaciones internacionales del actual Gobierno.
El exembajador también cuenta con una estructura política construida durante su paso por el Congreso, donde fue presidente en 2022. En reuniones recientes, dirigentes de diferentes orillas han recordado que, en ese cargo, Barreras articuló mayorías para sacar adelante iniciativas del Ejecutivo, lo que lo convirtió en un interlocutor frecuente del Gobierno Petro.
Además, sectores de centro y centro derecha han empezado a evaluar la viabilidad de su candidatura. En esos encuentros se ha señalado que Barreras tiende puentes entre distintas corrientes y que es “una persona con la que se puede hablar”, apreciación que contrasta con la percepción sobre otros aspirantes del mismo espectro político.
La discusión también está atravesada por decisiones institucionales pendientes. El Consejo Nacional Electoral (CNE) debe resolver si Iván Cepeda podrá participar en la consulta del 8 de marzo, un fallo que podría modificar el equilibrio interno. De no estar Cepeda en la contienda, Barreras pasaría a ser visto como una de las opciones con mayor viabilidad.
En medio de ese panorama, el exembajador fue visto recientemente con el ministro del Interior, Armando Benedetti. Ambos confirmaron el encuentro, aunque negaron que se hubiera hablado de política. La imagen, sin embargo, alimentó especulaciones sobre eventuales respaldos o coincidencias estratégicas.
Mientras tanto, dentro del progresismo persiste el desafío de conquistar el voto de la izquierda más radical, que ha manifestado respaldo a Cepeda. También circula la posibilidad de una fórmula conjunta, aunque ninguno de los dos dirigentes la ha confirmado hasta ahora.