En una declaración en redes sociales, el presidente Gustavo Petro abordó el revés judicial de la Corte Constitucional a sus decretos de emergencia económica, particularmente aquellos relacionados con la recolección de impuestos.
Petro advirtió que el siguiente gobierno al suyo, si se retracta de las medidas fiscales que implementó su administración, enfrentará consecuencias económicas mucho más graves, que podrían agravar el endeudamiento público y aumentar la presión sobre los trabajadores.
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“Cuando llegue el próximo gobierno, si se suspende la recaudación de los nuevos impuestos, que hasta ahora no ha sucedido, y espero no suceda hasta el próximo gobierno, crecerá mucho el costo de la deuda y el próximo gobierno tendrá que recaudar muchos más impuestos”, expresó el mandatario a través de su cuenta en X.
En su mensaje, Petro resaltó que la consecuencia de un retroceso en las políticas fiscales sería un escenario de deuda más alta, lo cual dificultaría aún más la gestión económica de la nación. En esta línea, el presidente también hizo un llamado al próximo gobierno para que no se convierta en un “enemigo del pueblo”, al advertir que una política fiscal regresiva podría afectar de manera insostenible a los ingresos de los trabajadores.
“Volveremos a lo mismo, pero en una cantidad mayor”, advirtió, al aludir a la necesidad de una estrategia fiscal que toque a los sectores más ricos del país para aliviar la carga económica de la población más vulnerable. “Los nuevos ingresos deberán salir de los megarricos”, puntualizó.
Las palabras de Petro se dieron después de que el filósofo y economista colombiano Jorge Iván González Borrero, en una entrevista con Caracol Radio, señalara los desafíos fiscales que enfrentará el gobierno entrante, el cual se posesionará el 7 de agosto de 2026.
González Borrero comentó que “el gobierno ha acudido a deuda, a operaciones de crédito público, entonces hay un problema estructural de finanzas públicas que este gobierno ya no podrá resolver. Ese va a ser un problema para el gobierno entrante”.
El filósofo destacó la necesidad urgente de una reforma fiscal que permita una gestión más sostenible de las finanzas públicas y advirtió sobre las repercusiones de continuar con una política de endeudamiento excesivo.
El gobierno entrante y el ‘problema estructural’ de la deuda
Y es que el debate sobre el nivel de deuda pública en Colombia cobró gran relevancia en los últimos meses. A pesar de que el Gobierno de Petro reportó una leve disminución en la deuda neta como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB), pasando del 59,3% al 57,8%, los datos nominales muestran un panorama alarmante.
En un período de apenas un año, entre diciembre de 2024 y 2025, la deuda bruta del país creció un 16,7%, superando por primera vez la cifra de $1.000 billones, lo que coloca a Colombia en una posición crítica a nivel financiero.
La emisión de deuda externa, la más grande de la historia del país, por $4.950 millones, se presentó como una medida para hacer frente a la deuda heredada de administraciones anteriores. Petro defendió esta emisión como una estrategia necesaria para equilibrar las finanzas, pero los analistas advierten sobre los riesgos a largo plazo que conlleva el endeudamiento en dólares.
En especial, se destaca el peligro de un incremento en los pagos futuros debido a las fluctuaciones del valor del dólar y los altos intereses que se deberán afrontar.
A esta preocupación se suma el debate sobre la flexibilización de la regla fiscal, un tema que provocó controversia tanto en el ámbito económico como en el político. La flexibilización de la regla, que permite un aumento en los niveles de deuda pública, fue defendida por el Gobierno como una herramienta para financiar proyectos esenciales, como la transición energética.
No obstante, los críticos sostienen que esta medida incrementó de manera insostenible la deuda, sin una justificación clara por parte de una crisis externa que lo amerite. El verdadero temor radica en el “muro” fiscal que enfrentará el país en 2029, cuando Colombia deberá hacer frente a pagos millonarios de deuda, lo que podría comprometer seriamente la estabilidad económica del país, advierten.
Ante el revés judicial que frenó su decreto para recaudar cerca de 11,1 billones de pesos a través de nuevos impuestos, Petro se mostró firme en su postura sobre la urgencia de la reforma fiscal. El mandatario destacó la relevancia de mantener un sistema de recaudación adecuado para financiar el bienestar social y los proyectos de infraestructura necesarios para el desarrollo del país.