Como parte de la andanada contra el candidato del oficialismo, el senador Iván Cepeda, el expresidente de la República Álvaro Uribe Vélez elevó el miércoles 28 de enero de 2026 el tono de sus críticas contra el congresista y, a la par, salió en respaldo a la aspiración de la congresista Paloma Valencia: que hará parte de La Gran Consulta por Colombia, que se llevará a cabo el 8 de marzo, y en la que el Centro Democrático se jugará su continuidad en la contienda presidencial.
Desde Pasto, en donde continuó con su correría por diferentes parajes del país, Uribe Vélez sostuvo que Cepeda representa un proyecto político alineado con los modelos de los dictadores Fidel Castro, Hugo Chávez y Nicolás Maduro, al asegurar que “quiere estatismo”. Así prosiguió con sus recurrentes señalamientos contra el congresista del Pacto Histórico, con el que, además de diferencias políticas, tiene también profundos desencuentros personales.
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El exmandatario cuestionó de forma directa la posición política de Cepeda y su relación con líderes históricos de la izquierda latinoamericana. “¿Por qué le gusta tanto a Cepeda congraciarse con Fidel Castro? No sé por qué le gusta tanto a Cepeda congraciarse con Chávez y con Maduro. Cinco generaciones de cubanos maltratadas. Diecisiete mil presos políticos torturados en Venezuela. Derrochada y robada la bonanza petrolera", advirtió el exgobernante en el evento.
Al mismo tiempo, el ex jefe de Estado resaltó cómo la pobreza ha aumentado, según sus cifras, al 40%. “Eso es lo que quieren: estatismo, estatismo”, remarcó el exmandatario, que contrastó la visión de Cepeda con la de la senadora Paloma Valencia, candidata de su partido, el Centro Democrático. “Es todo lo contrario. Paloma es un concepto puro de la democracia. Paloma es un compromiso con los problemas sociales, un compromiso con el emprendimiento”, acotó.
Las críticas de Álvaro Uribe al modelo económico y advertencias sobre empleo
En su discurso, advirtió sobre el impacto que tendrían las políticas de Cepeda y el Gobierno en la economía nacional. “Uno de los problemas que nosotros estamos viendo en Colombia es que la ilusión de los trabajadores, con el aumento del salario mínimo y de los recargos, puede morirse, ser en vano, porque en el país hoy no hay condiciones para que el sector privado invierta, para que el sector privado crezca, para que el sector privado genere nuevos empleos”, declaró.
Y también se refirió a la visión económica de su partido. “Para nosotros, la economía tiene que ser fraterna, varias veces hablé de ese tema cuando me atreví a motivarlo ante los colombianos con Franco Salazar Bucheli, cuyo recuerdo hoy me emociona aquí en su tierra”, afirmó el exgobernante, que continúa haciendo énfasis en toda clase de denuncias contra la campaña de Cepeda, al que considera como el gran rival de esta contienda electoral.
El pasado 25 de enero, el exmandatario aseguró haber recibido comunicaciones de ciudadanos en Arauca sobre presuntas presiones del Ejército de Liberación Nacional (ELN) para favorecer a Cepeda en las urnas. “Su queja es que, además de que los tienen extorsionados permanentemente, amenazados de muerte, el ELN ahora les exige que tienen que votar por Iván Cepeda”, afirmó el líder del Centro Democrático, en un video publicado en sus redes sociales.
De hecho, el expresidente vinculó estos hechos con episodios electorales previos, que tuvieron en el centro de la tormenta mediática. “Entonces, hace cuatro años, el candidato le impuso el Pacto de la Picota”, afirmó el exmandatario en su mensaje, con lo que reafirmó lo que había adelantado un día antes, el 24 de enero, durante la convención nacional del Centro Democrático, que se efectuó en Bogotá, y en la que se reafirmó el apoyo a Valencia.
En efecto, durante el citado evento, argumentó que bajo el liderazgo de Cepeda el país no superaría la economía ilegal de la droga. “Ninguna esperanza tiene Colombia de que con Cepeda el país pueda salirse de la economía venenosa de la droga. Ninguna esperanza”, dijo el exjefe de Estado, en afirmaciones que han sido apoyadas por Valencia, como se vio en Pasto, en el que calificó a Cepeda y los movimientos de izquierda que lo secundan como “carnívoros”.