El fallecimiento de Yeison Jiménez, ocurrido el 10 de enero de 2026 en un accidente aéreo en el departamento de Boyacá, conmocionó al mundo de la música popular colombiana.
El artista viajaba en una avioneta junto a varios integrantes de su equipo, quienes también perdieron la vida mientras se desplazaban entre Paipa y Duitama. La noticia generó una profunda reacción entre fanáticos, colegas y referentes de la industria, que lamentaron la partida de uno de los máximos exponentes del género.
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En medio de la conmoción, surgieron preguntas sobre las causas del siniestro. Recientemente, la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes (DIACC) dio nuevos detalles de un informe técnico preliminar sobre el caso. Este documento, divulgado a inicios de 2026, permitió esclarecer varios aspectos del hecho y desmentir versiones que señalaban posibles fallas en la aeronave o errores del piloto.
De acuerdo con el informe, la tragedia fue catalogada como una “colisión contra el terreno después del despegue”.
Los análisis realizados en el lugar permitieron concluir que la aeronave Piper 31-325 S/N 318-212005 estaba en condiciones aeronavegables y cumplía con todos los requisitos técnicos para realizar el vuelo. “La aeronave accidentada tipo Piper 31-325 S/N 318-212005 se encontraba aeronavegable y cumplía los requisitos técnicos para efectuar el vuelo”, cita el reporte de la Dirección Técnica de Investigación de Accidentes.
El informe también detalló que el impacto generó un rompimiento estructural en los tanques de combustible, lo que derivó en la evaporación e inicio de la deflagración al contacto con las partes calientes del motor.
“El rompimiento estructural generado en la dinámica de impacto provocó la afectación estructural de los tanques de combustible, evaporizando e iniciando la deflagración, al entrar en contacto muy probablemente con la sección caliente de los motores. No se evidenció, en la inspección del terreno, durante el primer impacto, muestras de hollín que detonaran un fuego preimpacto”, añade el documento citado por el medio.
La Dirección Técnica de Investigación de Accidentes Aéreos estableció que la avioneta Piper PA-31-325 Navajo fue sometida a un mantenimiento reciente en el motor izquierdo, incluyendo el cambio de anillos en tres cilindros y la sustitución de los magnetos.
El 9 de enero, apenas un día antes del accidente, la aeronave realizó un vuelo de comprobación desde el aeródromo Olaya Herrera de Medellín con cuatro ocupantes a bordo, como parte de las pruebas tras el mantenimiento.
Durante ese sobrevuelo, que se realizó hacia el nordeste, no se reportó ninguna novedad técnica ni anomalía, lo que confirmó que el avión estaba operativo y en condiciones para volar, reveló el informe.
La investigación reveló que la avioneta llegó a Paipa el 9 de enero a las 5:53 p.m., tras haber despegado de Bogotá. El accidente ocurrió el 10 de enero en la finca Marengo, vereda Romita, a 1,97 kilómetros del umbral de la pista 23 del aeródromo Juan José Rondón.
El informe preliminar indica que la aeronave impactó contra el terreno con un ángulo relativamente alto, lo que produjo un desplazamiento lineal mínimo sobre la superficie por la rápida desaceleración y descomposición de energía en el primer impacto. Se determinó que la parte baja de la avioneta, con una curvatura hacia la izquierda, fue la primera en golpear el suelo.
Uno de los puntos que generó debate en redes sociales fue la difusión de imágenes donde se aprecia al piloto usando un celular durante el despegue. El informe asegura que la investigación cuenta con múltiples registros fílmicos que están en proceso de verificación para determinar si corresponden realmente al momento del accidente.
“La investigación cuenta con múltiples evidencias aportadas de registros fílmicos que se encuentran en proceso de verificación para determinar si los mismos corresponden a registros del día del suceso”, dice el informe.