Quedan pocos días para el esperado encuentro entre los presidentes de Colombia y Estados Unidos, Gustavo Petro y Donald Trump, y desde ya se conocen los temas que serán tratados en la Casa Blanca, en medio de la crisis diplomática que se ha vivido entre ambos países.
De hecho, la lucha contra las drogas será uno de los ejes centrales de la conversación diplomática, especialmente, porque los últimos resultados emitidos por la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) sobre los cultivos ilícitos fueron uno de los detonantes para que el mandatario norteamericano descertificara a Colombia como país aliado en la erradicación de las drogas.
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Es por eso que, días previos al encuentro, el Gobierno colombiano impulsa un nuevo sistema para medir los cultivos de coca, en busca de validar internacionalmente las cifras y dejando de lado los datos publicados por la Unodc. Esta propuesta de verificación internacional será presentada por el presidente Gustavo Petro en su próxima reunión con Donald Trump, prevista para el 3 de febrero.
La propuesta oficial consiste en adoptar el Sistema de Monitoreo de la Policía Nacional como el principal instrumento para calcular la producción potencial de cocaína en el país. El Gobierno planteará que expertos de la comunidad internacional, en particular de Europa, participen como verificadores externos. Ya se han entablado contactos iniciales en esa dirección.
El ministro de Justicia encargado, Andrés Idárraga, afirmó que esta validación internacional será incluida en la agenda bilateral con Estados Unidos. Recalcó que el proceso busca evitar una “autoverificación” y que las negociaciones para adoptar el modelo externo partirán directamente desde las presidencias de ambos países.
El trasfondo de esta iniciativa está en el conflicto con la Unodc por las cifras sobre hectáreas cultivadas de coca y producción de cocaína. Por primera vez en tres décadas, Estados Unidos decidió no certificar a Colombia en materia de lucha antidrogas, alegando incumplimiento de obligaciones y niveles históricos en la siembra de coca y fabricación de cocaína.
Las cifras más recientes publicadas por la Unodc correspondieron a 2023, cuando se registró un aumento del 10% en las hectáreas cultivadas —de 230.000 a 253.000— y del 53% en la producción potencial de cocaína, al pasar de 1.739 a 2.664 toneladas. El presidente Petro señaló en su momento que estos datos estarían sobreestimados, pues incluirían parcelas ya abandonadas y, en consecuencia, distorsionaron la realidad en el terreno.
El mandatario colombiano advirtió que la publicación de esas cifras perjudicó la imagen del país y alimentó la descertificación de Estados Unidos, basada —según él— en información inexacta. Petro ha sostenido que los cálculos del organismo internacional no reflejan ni los esfuerzos efectivos ni la situación actual en el territorio.
La propia Unodc reconoció recientemente que la frecuencia de actualización de sus informes enfrenta dificultades por recortes presupuestarios y limitaciones de seguridad en varias regiones. El organismo manifestó su disposición a ajustar su metodología, proponiendo sumar indicadores como incautaciones, inventarios y posibles usos lícitos en los próximos informes, para reducir la incertidumbre en los datos anuales.
Pese al debate diplomático, durante 2025 las autoridades colombianas han incrementado la erradicación manual de cultivos y las operaciones antidrogas. Entre enero y septiembre de ese año se erradicaron 5.687 hectáreas de coca, un 26% más que en el mismo lapso de 2024, cuando la cifra era de 4.504 hectáreas. Aunque la tendencia desde 2020 ha sido de reducción tras el máximo histórico de más de 130.000 hectáreas erradicadas en 2017, este aumento marca un cambio reciente.
El Ministerio de Defensa informó en su momento que los departamentos del suroccidente colombiano concentran tanto la mayor parte de la erradicación como los principales focos de cultivos ilícitos. En paralelo, los decomisos de cocaína también crecieron: entre enero y septiembre de 2025, las autoridades incautaron 771,3 toneladas, un 13% más que en el mismo periodo del año anterior, que registró 684,8 toneladas.
A pocos días del encuentro Petro-Trump, la futura validación internacional de cifras y el rumbo de la cooperación bilateral antidrogas se han convertido en ejes centrales de la agenda. Las decisiones tomadas, y el modo en que actores internacionales se sumen al proceso, impactarán en la estrategia de monitoreo y en la posición regional de Colombia ante los cultivos ilícitos.