Mientras Barranquilla se prepara para recibir a miles de visitantes y vivir una de las celebraciones más intensas del año, una alerta silenciosa crece en los centros de salud de la ciudad. A pocos días del inicio oficial del carnaval, los bancos de sangre enfrentan un panorama crítico que pone en riesgo la atención de pacientes que dependen de transfusiones para sobrevivir.
Las reservas de sangre en el Atlántico están muy por debajo de lo necesario. De acuerdo con estimaciones de los propios bancos, el déficit podría alcanzar hasta el 60%, una cifra especialmente preocupante en una temporada que históricamente incrementa la demanda por emergencias médicas, accidentes de tránsito y procedimientos hospitalarios urgentes.
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El doctor Edwin Tenorio, director del Banco de Sangre de la Fundación Grupo Estudio Barranquilla, advirtió que las existencias actuales no permiten responder con tranquilidad a las necesidades de las clínicas y hospitales de la ciudad. En medio del ambiente festivo, recordó que la realidad hospitalaria no se detiene. “Para nadie es un secreto que ya iniciaron las festividades. Sin embargo, así como hay una población en fiesta, hay otras personas que están esperando ser transfundidas en las clínicas”, señaló a la revista Semana.
La situación, según explicó, no es nueva, pero sí especialmente delicada. Cada año, durante el carnaval, las donaciones disminuyen de forma considerable, mientras que los requerimientos médicos aumentan. “De cara a estas festividades, los bancos de sangre estamos bastante desabastecidos. En estos momentos tenemos un nivel de donación bajo, como ocurre casi todas las temporadas de Carnaval”, afirmó Tenorio.
El problema no solo radica en la baja afluencia de donantes, sino en la imposibilidad de contar con un margen de seguridad ante cualquier contingencia. Por ello, las autoridades sanitarias declararon alerta amarilla durante las festividades. “Como se puede evidenciar, nos hace falta sangre para poder transfundir a nuestros pacientes”, advirtió el director del banco de sangre, al recalcar que las reservas actuales son insuficientes incluso para cubrir la demanda ordinaria.
Ante este escenario, el llamado a la ciudadanía es urgente. Los bancos de sangre insisten en que donar es un acto seguro, rápido y fundamental para salvar vidas, y buscan desmontar creencias que siguen alejando a muchas personas de los puntos de donación. Uno de los mitos más frecuentes, según Tenorio, tiene que ver con el consumo de alcohol después de donar.
“Ese es un mito. Se cree que si donas sangre no puedes tomar alcohol, pero realmente no es así. Dentro de las primeras veinticuatro horas posteriores a la donación, damos prioridad a la hidratación y a mantener la calma”, explicó. Además, aclaró que no se trata de una prohibición absoluta. “Después de esas veinticuatro horas, si la persona se siente bien, no presenta mareos y está en condiciones estables, no hay ningún inconveniente en que pueda tomar alcohol de manera moderada”.
Para el personal médico, este tipo de aclaraciones son clave en una ciudad que vive el carnaval con intensidad y donde muchos ciudadanos asocian la donación con restricciones incompatibles con la fiesta. Sin embargo, señalaron que una sola donación puede marcar la diferencia para varios pacientes, desde personas que sufren accidentes hasta quienes requieren transfusiones constantes por enfermedades crónicas o cirugías complejas.
La experiencia de años anteriores respalda la preocupación. Durante esta época, se incrementan las urgencias y los casos que requieren atención inmediata. Para Tenorio, contar con sangre suficiente no es un lujo, sino una necesidad básica del sistema de salud. Por eso insiste en la importancia de disponer de reservas de todos los tipos sanguíneos antes y durante las celebraciones.