El año 2024 cerró con una cifra inquietante: 164 asesinatos de personas Lgbti+ en Colombia, según fuentes oficiales. Este número significa un aumento del 3,8% respecto al periodo anterior de 2023 y refleja la persistencia del riesgo para la comunidad, pese a los avances legales logrados hace más de cuatro décadas cuando se despenalizó la homosexualidad en el país.
Las agresiones sexuales también muestran una tendencia preocupante. Durante el mismo año, se documentaron 689 ataques de este tipo, concentrándose especialmente en mujeres trans. Las cifras evidencian que la discriminación y la violencia siguen presentes en la vida diaria de muchas personas.
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El proceso que llevó a la despenalización de la homosexualidad en Colombia marcó un punto de inflexión en la historia de los derechos humanos en el país.
Uno de los protagonistas fue el activista Lgbti+ Manuel Antonio Velandia Mora, uno de los principales fundadores del Movimiento de Liberación Homosexual Colombiano, que recordó cuando inició el proceso en el país.
“El 9 de abril de 1977 formamos el Movimiento de Liberación Homosexual Colombiano. Entendí algo brutal: por obra de la ley, ser marica me convertía en delincuente, no por lo que hacía, sino por lo que era”, recordó Velandia Mora.
También relató que, bajo el gobierno de Julio César Turbay Ayala, el Estatuto de Seguridad reforzó esa condena por pensar y tener gustos diferentes a los que ya se conocían tradicionalmente entre hombre y mujer: “Además de marica, era subversivo. El Estado no solo perseguía ideas, también cuerpos, deseos y existencias disidentes”.
La despenalización de las relaciones homosexuales en América Latina ha seguido un camino desigual, marcado por decisiones legislativas en distintos momentos históricos. Brasil figura entre los primeros países de la región que eliminó la criminalización de los actos homosexuales entre adultos, estableciendo un precedente relevante en el continente.
Tras este avance inicial, pasaron varias décadas antes de que otros países optaran por medidas similares. Bolivia, Venezuela, Guatemala y México se sumaron progresivamente, adoptando normativas que permitieron a las personas adultas vivir su sexualidad sin temor a sanciones legales.
Esta transformación legal sentó las bases para posteriores discusiones sobre derechos y reconocimiento de la diversidad sexual en la región, pasando también por Colombia. El proceso, sin embargo, no se produjo de forma simultánea, sino que cada país enfrentó debates internos y contextos políticos propios antes de modificar sus legislaciones.
La reforma legal se consiguió tras casi cuatro años de activismo y negociaciones con legisladores. “En 1980 dimos un paso histórico: logramos la despenalización de la maricada, que entró en vigor un año después. No fue un regalo, fue una conquista arrancada con organización, riesgo y lucha política”, agregó Velandia Mora.
El activista explicó que ser reconocido como ciudadano pleno de derechos transformó su militancia política sexual, pero advirtió: “No acabó la violencia. La represión continuó. El silencio también. Tuvieron que pasar décadas para que el Estado colombiano empezara a reconocernos en serio.”
El impacto de esa conquista se observa en los mecanismos actuales de protección. En diciembre de 2025, el Gobierno nacional presentó el Sistema Nacional para la Garantía de los Derechos de la Población LGBTIQ+, que articula políticas y acciones para prevenir la violencia y atender casos de discriminación, según el Ministerio de la Igualdad.
Este sistema incluye una Comisión Intersectorial, un Comité Técnico y un Observatorio de Derechos, con el objetivo de responder a los desafíos que aún enfrenta la comunidad.
Al analizar el presente, Velandia Mora afirmó: “Hoy seguimos aquí, porque nuestros derechos no nacieron del consenso, nacieron del conflicto y la historia, todavía, la estamos escribiendo”. Sus palabras resumen el espíritu de una lucha que no se detuvo con la reforma legal, sino que se mantiene activa ante los retos actuales.
No todas las iniciativas legislativas han prosperado
En junio de 2024, el proyecto de ley “Inconvertibles”, que buscaba prohibir las llamadas “terapias de conversión”, fue archivado en el Congreso, según fuentes oficiales. La propuesta no avanzó por falta de voluntad política y acciones dilatorias por parte de algunos sectores.
La memoria de la despenalización en Colombia sigue siendo un hito, pero los datos actuales y las voces del activismo evidencian que la igualdad y el respeto pleno por la diversidad sexual siguen siendo una tarea en construcción.