La irrupción masiva de los influencers y creadores de contenido en Colombia ha alterado el debate sobre el verdadero significado de la fama y el valor del trabajo profesional.
Robinson Díaz, un referente de la actuación, lanzó una crítica frontal que expone la tensión central: ¿se banalizó el mérito en favor de la popularidad digital?.
“Estamos plagados de ‘influencers’, un poco de pendejos que quieren ser famosos, pero no tienen nada”, sostuvo el actor en una entrevista recogida por medios nacionales y que se viralizó rápidamente en las diferentes redes sociales.
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Al distinguir la fama de las plataformas digitales de la trayectoria profesional, Díaz sumó que actuar implica mucho más que contar con una audiencia virtual. Según explicó al mismo medio, “la actuación exige transmitir emociones, talento y sensibilidad”, cualidades que, según su visión, no se adquieren solo con seguidores en redes sociales.
La repercusión fue inmediata y las redes sociales se convirtieron en terreno fértil para la discusión entre usuarios y generadores de contenido, cada uno defendiendo su postura.
El comediante Lokillo Florez se sumó a este debate, expresando en sus redes una inquietud sobre el rumbo que toman las nuevas generaciones.
“Tengo una inquietud que les quiero como transmitir. Eh, ¿ustedes me pueden confirmar, por favor, si en los salones de las universidades todavía hay gente estudiando para prestarle un servicio a esta comunidad, a este mundo? Por favor, díganme que sí, porque tengo mucho susto”, confesó el comediante en un video ampliamente replicado.
Lokillo profundizó en la preocupación generacional: “Tengo mucho miedo de que ya todo el mundo sea generador de contenido o esté haciendo carrera de famoso, no más. Me preocupa mucho. Me preocupa mucho que porque todo el mundo es comediante, eso está bien, ¿no? Pues no tengo nada contra eso, pero ya todo el mundo es comediante, generador de contenido, cantante o influencer, ¿cierto? O streamer“.
Desde su propia experiencia, el humorista admitió los límites de la exposición mediática: “Y no, y no tengo nada contra eso. Pues es más, yo caigo ahí, no estudié nada y vivo de hablar. Pero mi preocupación es una preocupación que tiene sentido y es que, por favor, díganme que en los salones todavía están nuestros futuros médicos, nuestros futuros pediatras, nuestros futuros abogados, ingenieros, arquitectos, administradores”.
Las reacciones por las declaraciones de Lokillo no tardaron en aparecer, por lo que rápidamente los internautas dejaron mensajes como: “Sí, todavía hay esperanza”; “Si pagaran lo que se merece ganar un profesional, aún habría muchas personas que no hubiéramos tenido que empezar en el mundo digital”; “yo, tranqui, aun sigo en la universidad juiciosa”, entre otros.
La respuesta de Luisa Fernanda W a estas acusaciones
Ante la controversia, Luisa Fernanda W, que actualmente reside en México y cuenta con una de las comunidades digitales más numerosas de Colombia, compartió su perspectiva sobre el papel de los influencers.
“Creo que generalizar siempre es peligroso, sobre todo en un ecosistema tan amplio y diverso como el de los creadores de contenido”, expresó la influenciadora paisa. Este mensaje, difundido a través de sus redes sociales, fue interpretado por muchos usuarios como una respuesta directa al debate iniciado por las declaraciones de Díaz.
La empresaria destacó que, igual que sucede en cualquier profesión creativa, existen distintos niveles de preparación y desempeño en el ámbito digital. “Así como hay actores buenos y otros no tanto, también hay creadores que estudian, se preparan, trabajan con disciplina y aportan valor real: educan, entretienen con propósito, generan empleo y mueven industrias completas”, afirmó Luisa Fernanda W en su comunicado.