Está divulgándose en redes sociales la denuncia de una intervención realizada por funcionarios del Distrito, con la que encuentran centenares de cráneos caninos, en el bajo puente de la carrera 30 con calle 6, en el centro de Bogotá.
En primera instancia, la usuaria de Facebook Carolina Castiblanco publicó unas imágenes que muestran el hallazgo, que ocurrió el 20 de enero de 2026, en las horas de la tarde.
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La usuaria escribió: "Hallamos una fosa común de perritos en la calle sexta con carrera 30. Eran centenares de cráneos de diferentes tamaños y por versiones de algunos recicladores, en efecto, se los comían“.
El hecho dejó en evidencia el crecimiento del problema de habitabilidad en vía pública y la ausencia de una respuesta efectiva por parte de las autoridades, según la denunciante.
En comentarios, voces ciudadanas señalan que el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal (Idypba) presenta omisiones en su deber de proteger a los animales en la ciudad.
La Alcaldía local de Puente Aranda desmintió que los habitantes de calle de la zona se comieran a los animales
Por su parte, la Alcaldía Local de Puente Aranda informó oficialmente que los huesos se encontraban en costales abandonados que fueron hallados durante una jornada de recuperación de espacio público.
“Durante un operativo de retiro de estructuras artesanales y recuperación de espacio público se hallaron unas lonas abandonadas que contenían restos óseos de animales, los cuales no pudieron ser identificados”, informó la institución distrital.
Aseguraron que en medio de la inspección en el lugar, que se realizó “en articulación con la Policía, no se evidenciaron lagos hemáticos, órganos de animales, ni otros elementos que indicaran la realización de sacrificios en el sector”.
Incluso, afirmaron que tras estudiar los restos, “no fue posible establecer que dichos restos estuvieran asociados a prácticas de sacrificio de animales, ni que personas habitantes de calle se estuvieran alimentando de estos restos”.
Las quejas de la comunidad
No obstante, los denunciantes y voceros de la comunidad anuncian que se trata de un problema persistente en el área.
La denunciante dijo que “el problema de habitabilidad en calle está desbordado en toda la ciudad y existe una falta de voluntad estatal al respecto”.
También comentó que “El Idypba es una entidad omisiva en muchos aspectos en lo que concierne a la defensa y protección de seres sintientes” y que “hay una clara falta de empatía y conciencia colectiva frente al abandono animal.
Adicionalmente, escribió que “actualmente el bicentenario tiene amarrados varios perros, y podría estar siendo para lo mismo”.
En ese mismo sentir, el edil de la localidad Mauro Bello publicó un video en su cuenta de TikTok en el que cuestionó las medidas de las autoridades.
“Es sumamente triste pensar cómo terminaron estos animalitos allí, a qué fueron sometidos. Las instituciones ya están saliendo a decir que posiblemente la gente llevaba a sus perritos fallecidos a este lugar. Pero ¿en serio? ¿Uno va a llevar a botar los restos de su peludito a ese lugar? Entiende uno que hay gente que todavía sigue viendo a sus mascotas como objetos y no los consideran parte de su familia, entonces los entierran en cualquier parte o hasta los tiran a la basura", dijo.
Y agregó: “Todas las presunciones indican lo que todos estamos pensando y es que los habitantes de calle son quienes se alimentan de estos perritos. ¿Para cuándo una solución real a la problemática de los habitantes de calle? La Corte Constitucional y la ley tienen atadas de manos y pies a las instituciones. No se pueden capturar a los habitantes de calle, no se pueden llevar a los centros de rehabilitación. Toca dejarlos en la calle y que sigan cometiendo todo tipo de vejámenes, delitos y atrocidades.“.