Un inusual episodio alteró la rutina de un vecino de Barbosa, en el departamento de Santander, cuando al salir en horario de almuerzo se topó con una colmena de abejas instalada en su motocicleta.
El hallazgo, que generó inquietud entre los habitantes del sector, movilizó rápidamente a los integrantes del Cuerpo de Bomberos de Barbosa, que acudieron a la escena en la tarde del sábado 17 de enero de 2026.
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Ante el aviso de la comunidad sobre la presencia de un enjambre considerable, tres unidades y el vehículo M2 de los bomberos llegaron a la calle Décima. El equipo especializado puso en marcha el protocolo de control y retiro del enjambre.
Según informaron los bomberos, las abejas no mostraban comportamientos agresivos y la intervención se realizó con éxito, priorizando tanto la seguridad de los residentes como la protección de los insectos.
La operación incluyó la reubicación de las abejas fuera del municipio. Los responsables explicaron que la liberación en las afueras responde a la necesidad de conservar la especie y evitar la alteración del ecosistema local. “Las abejas cumplen un papel fundamental en la polinización y son esenciales para la biodiversidad”, precisaron desde el cuerpo de bomberos, enfatizando la importancia de no destruir los enjambres.
La aparición de un enjambre en lugares urbanos obedece a un proceso natural conocido como enjambrazón: es el mecanismo mediante el cual la colonia se reproduce y expande. En este fenómeno, la reina original y un grupo numeroso de abejas obreras abandonan la colmena madre en busca de un nuevo espacio donde establecerse. Esta migración es propiciada por la falta de espacio, el aumento de la población y señales químicas liberadas por la reina.
Durante la enjambrazón, las abejas suelen agruparse temporalmente en rincones protegidos como ramas de árboles, techos, vehículos, el suelo o una motocicleta como en este caso.
Mientras exploran ubicaciones definitivas, el enjambre permanece relativamente tranquilo. Sin embargo, los expertos recomiendan mantener una distancia mínima de 5 metros, evitar movimientos bruscos, no lanzar objetos ni usar agua o humo.
El llamado a los ciudadanos es claro: ante un enjambre, debe contactarse a apicultores profesionales o bomberos, que cuentan con la capacitación y el equipo necesario para efectuar el retiro. El procedimiento implica trasladar el enjambre a una colmena trampa, empleando elementos como embudos de malla o recipientes sellados, siempre protegiendo tanto a las abejas como a las personas.
En el caso de Barbosa, la intervención se realizó en la franja horaria recomendada por los especialistas: antes de las 7:00 a. m. o después de las 5:00 p. m., momentos en los que la mayoría de las abejas se encuentran dentro del panal o enjambre temporal.
En estos horarios, la mayor parte de la colonia se reúne al interior de la colmena al caer el sol o antes de que despunte, lo que facilita el traslado y disminuye el riesgo de que las abejas forrajeras, conocidas como pecoreadoras, queden fuera y se desorienten. Además, la baja actividad reduce el riesgo de picaduras y el estrés tanto para los insectos como para quienes realizan la maniobra.
La intervención en Barbosa evitó que el enjambre fuera destruido o dispersado de forma inadecuada. La acción coordinada entre comunidad y bomberos permitió que la colmena se mantuviera intacta y que las abejas fueran liberadas en condiciones seguras, lejos del núcleo urbano. De esta manera, se protegió la integridad de la especie y se redujo cualquier riesgo para los habitantes.
La recomendación de los especialistas es clara no intentar nunca retirar un enjambre por cuenta propia. Además de la importancia ecológica de estos insectos, la manipulación inexperta puede tener consecuencias negativas tanto para las personas como para las abejas.