El arranque de 2026 llega con una sensación conocida para muchos hogares en Colombia, los gastos suben casi al mismo tiempo y el margen de maniobra se reduce. Aunque la inflación cerró 2025 en 5,1%, según el Dane, ese dato es solo el punto de partida para entender cómo se moverá el costo de vida en los primeros meses del año, cuando matrículas, arriendos, administraciones y servicios comienzan a ajustarse de manera simultánea.
Un análisis de la firma Russell Bedford pone el foco en ese inicio de año y detalla cuáles serán los rubros que ejercerán mayor presión sobre el bolsillo y cuáles, por el contrario, mostrarán aumentos más moderados. La conclusión general es que la inflación seguirá bajando, pero de forma desigual y con impactos muy distintos según el tipo de gasto.
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De acuerdo con las proyecciones, el Índice de Precios del Consumidor (IPC) mantendría una senda descendente durante el primer trimestre, ubicándose entre 4,8% y 5,0% hacia marzo. Aunque este rango sigue por encima de la meta del Banco de la República, sí representa un alivio frente a los picos observados en 2024 y buena parte de 2025. Sin embargo, el promedio oculta movimientos bruscos en algunos sectores clave.
“El primer trimestre podría cerrar con una inflación acumulada entre 0,9% y 1,4%, pero ese dato no refleja cómo ciertos gastos se concentran en enero y febrero, mientras otros se ajustan de manera más gradual”, señaló el informe. Esa diferencia explica por qué muchas familias sienten un golpe fuerte al comenzar el año, aun cuando el indicador general parece estable.
Educación y servicios, los más presionados
El rubro que seguirá liderando los aumentos es la educación. En 2025, esta categoría ya había acumulado una variación anual superior al 7%, y todo apunta a que mantendrá esa tendencia. Para el primer trimestre de 2026, Russell Bedford estimó un incremento acumulado de entre 2,0% y 2,5%, lo que llevaría la inflación anual del sector a un rango de 6,5% a 7,5%.
A este grupo se suman los servicios, que incluyen salud, recreación, turismo, alojamiento y servicios personales. Son gastos que, históricamente, tienden a ajustarse por encima del promedio del IPC. Tras cerrar 2025 con inflaciones anuales cercanas a 5,8% y 6,2%, se proyecta que en los primeros tres meses del año registren una variación acumulada de entre 1,2% y 1,6%. Con ello, su inflación anual se mantendría elevada, entre 5,5% y 6,0%.
“Estos rubros están atrapados en un círculo de indexación. Muchos precios se actualizan con la inflación pasada, no con la actual, lo que retrasa cualquier alivio real para los hogares”, advirtió el análisis. En la práctica, eso significa que la desaceleración del IPC no se traduce de inmediato en facturas más livianas.
Alimentos, transporte y vivienda: ajustes más moderados
Para los meses siguientes, el ritmo de aumento de precios sería más contenido, aunque sin reducciones efectivas. En el caso de los alimentos, la firma prevé menor volatilidad frente a años anteriores, pero descarta una caída en los precios. “Una inflación más baja no implica mercados más baratos, sino incrementos más pequeños sobre precios que ya son altos”, puntualizó el reporte.
El transporte aparece como uno de los sectores con menor presión inflacionaria. Luego de cerrar 2025 con una inflación anual entre 3,5% y 4,0%, se estima que en el primer trimestre de 2026 tenga una variación acumulada de apenas 0,6% a 0,9%, lo que lo convierte en uno de los rubros más estables del arranque del año.
En vivienda, el comportamiento sería moderado, pero persistente. Tras finalizar 2025 con una inflación cercana a 4,5%–4,8%, este grupo registraría una variación trimestral entre 0,8% y 1,1%. La inflación anual se movería alrededor de 4,7%–5,0%, impulsada principalmente por la indexación de arriendos y los ajustes tarifarios.