Entendiendo que en Colombia hay zonas en las que no hay cobertura total de educación, lo que impide que se implementen nuevas tecnologías que, en teoría, facilitan los procesos de aprendizaje de los menores, avanzar en la cobertura total es uno de los retos que tendrá el Gobierno saliente y el mandatario que será elegido en los comicios presidenciales de 2026.
Bajo ese contexto, en diálogo con Infobae Colombia, el experto en innovación tecnológica y educativa Nelson Cubides, mencionó que la tecnología ya no es un complemento, sino un factor determinante para el acceso a oportunidades educativas en Colombia.
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Cubides aseguró que el acceso a internet y dispositivos adecuados determina la permanencia de los estudiantes en el sistema educativo y su futura inserción en el mercado laboral.
Entre los datos más importantes que mencionó el experto, se destaca que en Colombia se registra que más del 75% de su población dispone de acceso a internet, y la mayoría de los usuarios se conecta a través de dispositivos móviles, un fenómeno que ha transformado la forma en la que los ciudadanos estudian y trabajan.
Al respecto, advirtió que esta transformación también ha profundizado las desigualdades existentes. “Un estudiante con conectividad, dispositivos adecuados y competencias digitales no solo aprende más, sino que tiene mayores posibilidades de permanencia en el sistema educativo y de inserción en el mercado laboral”.
El especialista enfatizó que quienes quedan por fuera del ecosistema digital enfrentan una doble exclusión: educativa y social. “La brecha digital es, en el fondo, una brecha de oportunidades”, y que en ese sentido, la educación tecnológica no puede seguir siendo un privilegio de las zonas urbanas, mientras las áreas rurales y periféricas siguen rezagadas, no solo por la falta de conectividad, sino por la ausencia de políticas sostenidas que entiendan la tecnología como una herramienta de equidad.
“Durante la pandemia quedó claro que el sistema educativo colombiano no estaba preparado para una transición masiva hacia lo digital. Miles de estudiantes dependieron de un celular compartido, de planes de datos limitados o, en los casos más críticos, de guías impresas que no lograron suplir la interacción pedagógica”.
Para el experto, no basta con entregar computadores o incrementar la conectividad. Propone que la tecnología debe integrarse como una herramienta pedagógica real, ya que identifica la formación docente en competencias digitales como uno de los eslabones más débiles del sistema actual.
“Sin maestros capacitados para enseñar en entornos digitales, cualquier inversión en infraestructura termina siendo insuficiente. Esta situación ha dejado en evidencia la necesidad de fortalecer los programas de capacitación docente para asegurar una apropiación efectiva de la tecnología en el aula”.
Para Cubides, la educación superior enfrenta retos adicionales en el contexto de la automatización, la inteligencia artificial y la economía del conocimiento, por lo que las universidades deben adaptarse a las dinámicas tecnológicas del mercado laboral actual, ya que persistir en modelos educativos rígidos y desconectados de la realidad digital condena a los jóvenes a una formación que rápidamente queda obsoleta.
Para el experto, la masificación de plataformas digitales también ha generado desafíos éticos y sociales, como la proliferación de la desinformación en línea y la importancia de fortalecer el pensamiento crítico digital.
“La falta de pensamiento crítico digital se traduce en ciudadanos vulnerables a narrativas falsas, discursos polarizantes y contenidos manipulados”, alertó Cubides, que aseguró que el país cuenta con talento humano y creatividad, pero es indispensable construir una política pública coherente y de largo plazo para que se supere la lógica de programas aislados y se apueste por la articulación entre educación y tecnología.
Por último, subrayó que la cuestión ya no es si la tecnología debe estar presente en la educación, sino cómo, para quién y con qué propósito, lo que definirá buena parte del desarrollo del país en las próximas décadas.