Una acusación presentada por la justicia de Estados Unidos señala que Nicolás Ernesto Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro, habría sostenido en 2020 una reunión en Medellín para tratar temas vinculados al narcotráfico y posibles alianzas con integrantes de las Farc.
Tras conocerse la mención de la ciudad en dicho documento, el alcalde Federico Gutiérrez, tildó los hechos como “muy graves” y enfatizó que, en caso de haberse producido el encuentro, este ocurrió bajo la administración municipal anterior.
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Gutiérrez insistió en que corresponde a quienes gobernaban en ese momento ofrecer explicaciones sobre la eventual presencia de Maduro Guerra en Medellín.
“(...) esa reunión se habría dado en el 2020, justamente cuando estaba otro Gobierno en la ciudad de Medellín. Son ellos quienes tienen que dar las explicaciones. Y sí, nos parece muy grave que se den ese tipo de reuniones en la ciudad, donde se habría reunido el hijo del dictador Maduro para temas relacionados con tráfico de drogas, con personas de las Farc”, señaló puntualmente en rueda de prensa.
El alcalde recalcó la importancia de esclarecer si, además de miembros de las Farc, participaron líderes de estructuras criminales que operan en la ciudad y el área metropolitana, los cuales actualmente están incluidos en un proceso de paz urbana promovido por el Gobierno nacional.
En respuesta al señalamiento internacional, Gutiérrez aseguró la disposición de la Administración Distrital para colaborar con las investigaciones que adelantan el FBI, las autoridades estadounidenses y la justicia colombiana.
El mandatario afirmó que la alcaldía facilitará acceso a registros de cámaras de seguridad y otros sistemas de información si así lo requieren los organismos encargados de la investigación.
“Con el FBI tenemos una buena relación, con el Gobierno americano tenemos una buena relación y vamos, seguramente, a seguir trabajando, no solo en este tema, sino en muchos otros”, puntualizó el mandatario local a medios de comunicación.
Según el escrito judicial estadounidense, la presunta reunión tenía como objetivo coordinar el tráfico de grandes volúmenes de cocaína y armas hacia Estados Unidos con proyecciones hasta 2026. Las autoridades locales, que actualmente verifican los hechos, no han encontrado registros oficiales del ingreso de Maduro Guerra a la ciudad, por lo que no descartan la posibilidad de que su arribo se haya realizado mediante vías terrestres.
“El Príncipe”, hijo de Maduro, señalado por EE. UU. de pactar narcotráfico y armas con las Farc en Medellín
Nicolás Ernesto Maduro Guerra, conocido como El Príncipe e hijo del dictador de Venezuela recientemente capturado por Fuerzas Militares estadounidenses, habría realizado en 2020 una visita a Medellín para reunirse con representantes de las Farc y discutir acuerdos relacionados con el tráfico de cocaína y armas hacia el país americano, según expedientes judiciales de la justicia estadounidense
Desde 2013, Maduro Guerra ocupa el cargo de jefe del Cuerpo de Inspectores Especiales de la Presidencia, función creada tras el ascenso de su padre y, desde 2021, tiene un escaño en la Asamblea Nacional.
Las autoridades norteamericanas señalan que, desde 2014, Maduro Guerra habría participado en la gestión de rutas aéreas y en el uso de aviones de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para el supuesto transporte ilícito de cargamentos.
En documentos judiciales citados se describe su presencia en operativos en la isla de Margarita, donde supervisaba la carga de grandes paquetes sospechosos en aeronaves estatales, con la colaboración de oficiales de la Guardia Nacional.
En 2017, los expedientes habrían reportado su implicación en el envío de cientos de kilogramos de cocaína hacia Miami y negociaciones para trasladar droga de menor calidad a Nueva York, utilizando tanto aviones oficiales como contenedores marítimos.
El encuentro en Medellín con disidencias de las Farc, según la justicia estadounidense, tuvo como fin pactar rutas seguras para grandes envíos de cocaína, además del suministro de armas como forma de pago.
La alianza supuestamente buscaba asegurar la cooperación entre la estructura política venezolana y organizaciones armadas colombianas hasta, al menos, 2026.
Los expedientes también mencionan la participación de otras organizaciones como el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Cartel de Sinaloa, los Zetas y el Tren de Aragua, que habrían facilitado la protección y distribución de droga hacia el mercado estadounidense.
En el plano legal, Maduro Guerra enfrenta cargos por conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con el uso de armas automáticas y explosivos. La justicia estadounidense solicita el decomiso de bienes obtenidos por estas actividades y amplía la investigación a posibles colaboradores dentro del Estado venezolano.