La muerte de Yeison Jiménez el sábado 10 de enero en un accidente aéreo en Paipa, Boyacá, provocó una investigación inmediata por parte de la Fiscalía para determinar las causas de la caida de su avioneta privada.
Según información conocida por El Tiempo, a las incógnitas sobre el siniestro se sumó la revelación de que, en sus últimos meses, el cantante de música popular enfrentó una estafa millonaria vinculada a la venta de camionetas de alta gama.
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La avioneta de propiedad de Jiménez, matrícula N325FA, explotó tras fallar en el despegue al final de la pista. Con él viajaban el capitán Hernando Torres, Juan Manuel Rodríguez, Óscar Marín, Jefferson Osorio y Weisman Mora; todos perdieron la vida.
Poco después del fallecimiento, trascendió que Jiménez había logrado consolidar un patrimonio con varios ceros a la derecha, distribuido en propiedades en Estados Unidos, una hacienda en los Llanos, un criadero de caballos y la empresa YJ Company, con activos estimados entre 8.000 y 16.000 millones de pesos.
De acuerdo con testimonios recogidos por El Tiempo, el pleito originado por la estafa fue la principal fuente de preocupación para el artista durante los últimos meses de su vida.
El exfiscal Mario Iguarán, contratado por Jiménez para representarlo, confirmó al diario nacional que la prioridad era recuperar una megabodega y varios autos de alta gama implicados en el fraude.
Durante ese periodo, Jiménez denunció ante las autoridades un esquema en el que un grupo de personas se apropió de una suma considerable de dinero mediante la venta simulada de vehículos.
La estafa se desarrolló principalmente en una bodega ubicada en el sur de Bogotá, arrendada a empresarios que aparentaban manejar un negocio exitoso de compra-venta de camionetas de alta gama.
Jiménez aportó importantes sumas y, como parte del acuerdo, debía recibir un camión, otros autos y un lote en Bogotá. Documentos del expediente citados por El Tiempo indican que entregó una camioneta valorada en 250 millones de pesos y efectivo, pero jamás recibió lo pactado. Incluso, el lote habría tenido otro propietario y los vehículos fueron cedidos a terceros mediante maniobras irregulares.
Apasionado por los automóviles y las motos —en julio de 2023 adquirió una camioneta Lexus GX valorada en 230 millones de pesos, además de una Yamaha DT 125, como compartió públicamente—, Jiménez vio su nombre usado sin autorización para simular que era socio de nuevas ventas fraudulentas.
“Acabo de llegar aquí a la casa, y estoy mirando estos bebés que tanto me gustan (sus carros) (...) Totalmente original. Miren los espejos, amortiguadores, todo, todo, miren la marca de donde se vendió, las calcomanías. ¿A quién le gusta?”, señaló en su momento el artista.
Tras la intervención judicial, la Fiscalía señaló a la banda conocida como los Victorinos como responsable del fraude, registrando dividendos superiores a 4.370 millones de pesos a través de sus estafas.
El proceso penal arrojó al menos tres condenas, incluyendo la de un sindicado oriundo de Duitama (Boyacá), por concierto para delinquir, estafa agravada y falsedad en documento público.
A uno de los procesados se le negó la prisión domiciliaria el 21 de noviembre, decisión apelada posteriormente, mientras que otros interpusieron acciones de tutela que ya fueron resueltas en doble instancia.
Durante este tiempo, quienes rodeaban a Jiménez relataron que la presión judicial, la incertidumbre por su patrimonio y el peso del proceso penal afectaron su ánimo y rutina.
El cantante expresó en diversas ocasiones su inquietud por la situación e incluso, según sus allegados, compartió que soñaba reiteradamente con ser víctima de un accidente aéreo.
Desde el círculo cercano de Yeison Jiménez y de su abogado Mario Iguarán, la sensación dominante es la de una conmoción profunda y el reconocimiento de una ausencia imposible de reemplazar.