El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, compartió los detalles de una conversación telefónica que sostuvo con su homólogo colombiano, Gustavo Petro, el 8 de enero. La conversación giró en torno a la operación militar de Estados Unidos en Venezuela en la madrugada del 3 de enero, un evento que generó preocupación en varios países de la región.
La situación, que terminó con la captura del dictador Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, fue uno de los temas más comentados en la política internacional en el inicio de 2026 y también para los mandatarios de Brasil y de Colombia, que son muy cercanos, no solo por ser países vecinos sino por su corriente política de izquierda.
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El líder brasileño fue el encargado de revelar los puntos principales de este diálogo a través de su cuenta de X, en donde expresó su inquietud sobre la intervención de las fuerzas estadounidenses. Lula resaltó que tanto él como Petro compartieron una visión crítica sobre el uso de la fuerza en territorio venezolano.
Según el presidente brasileño, ambos coincidieron en que las acciones de Estados Unidos violan el derecho internacional y la soberanía de Venezuela, lo que podría sentar un peligroso precedente para la seguridad regional y el orden internacional.
Lula destacó que “expresamos nuestra profunda preocupación por el uso de la fuerza contra un país sudamericano, en violación del derecho internacional, la Carta de las Naciones Unidas y la soberanía de Venezuela”. Además, reafirmó que las acciones de intervención externa podrían tener efectos negativos en la paz y estabilidad no solo de Venezuela, sino de toda la región.
El presidente brasileño también hizo un énfasis especial en la necesidad de resolver la crisis en Venezuela de manera pacífica. Según Lula, ambos mandatarios coincidieron en que la situación debía ser resuelta exclusivamente por medios diplomáticos, a través de la negociación y siempre respetando la voluntad del pueblo venezolano.
Lula resaltó una noticia positiva en medio de la tensión: el anuncio de la liberación de presos nacionales y extranjeros realizado por el presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez; medida que surgió tras la captura de Maduro y que ahora enfrenta juicio en territorio estadounidense.
Los mandatarios acordaron acompañar a Venezuela con ayuda humanitaria
En su publicación, Lula informó que tanto Brasil como Colombia enviaran ayuda humanitaria a Venezuela, en respuesta a la situación que atraviesa el país: “Les informé que, a solicitud de Venezuela, enviaremos 40 toneladas de insumos y medicamentos, de un total de 300 toneladas ya recolectadas, para reponer el stock de productos y soluciones de diálisis que se encontraba en un centro de abastecimiento alcanzado por los bombardeos el 3 de enero”.
Lula concluyó su mensaje al resaltar la intención de seguir trabajando junto con el país que presidente Gustavo Petro para mantener la estabilidad en Venezuela: “Brasil y Colombia reafirmaron su intención de continuar cooperando por la paz y la estabilidad en Venezuela, país con el que compartimos extensas fronteras”.
La llamada entre los presidentes tuvo lugar en un momento clave, ya que el Gobierno de Estados Unidos había manifestado su disposición a intervenir en Colombia para combatir lo que considera amenazas de grupos armados en la región. Esta postura provocó la reacción de Gustavo Petro, que defendió la soberanía de la nación y se mostró en contra de cualquier tipo de intervención militar extranjera.
Sin embargo, en la tarde del 7 de enero, Petro mantuvo una conversación con Donald Trump, poco antes de su intervención pública en la plaza de Bolívar en Bogotá, durante una jornada de manifestaciones nacionales contra una posible intervención militar. En esa llamada, lograron suavizar las tensiones, y el mandatario colombiano aseguró que Colombia podría estar tranquila.