La reciente detención de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos ha generado un sinfín de reacciones en redes sociales: desde memes y videos hasta columnas de opinión y propuestas gastronómicas.
Entre estas últimas, destacó la propuesta de la chef cucuteña Rubi Cárdenas, que presentó en su cuenta de Instagram @rubi.chef, una receta bautizada como “Maduro encarcelado”, fusionando la coyuntura política con la tradición culinaria.
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La chef compartió la preparación en un video que pronto captó la atención de usuarios de distintas plataformas. “Hoy vamos a preparar maduro encarcelado, una versión deliciosa y fácil del clásico amor escondido,” anunció Cárdenas en su introducción, mientras mostraba la preparación del postre.
El proceso comienza con un plátano maduro, al que se debe pelar y cortar a la mitad. “Sacamos unas rodajas bien finitas y lo llevamos a un sartén previamente engrasado a dorar por ambas partes,” explicó la chef, que recomendó reservar el plátano dorado antes de pasar al siguiente paso.
Para el rebozado, se necesita una taza de harina de trigo, una de leche líquida, un huevo, una cucharada de azúcar y una cucharadita de esencia de vainilla. Cárdenas indicó: “En un recipiente añade harina de trigo, azúcar, un huevo, leche líquida y un chorrito de esencia de vainilla. Mezcla todos los ingredientes hasta obtener una mezcla como esta.”
La chef sugirió preparar tiras de bocadillo de guayaba y de queso mozzarella. Según sus palabras, “Asegúrate que el tamaño de estas sea más o menos igual a la de la galleta.” Luego, dispuso los ingredientes para el armado: “Una capa de galletas, seguido una de queso, después una de bocadillo y otra de maduro.”
La clave está en sumergir bien el conjunto en el rebozado, para que, según Cárdenas, “el maduro no se escape.” Finalmente, el plato se lleva a fritura profunda hasta alcanzar un tono dorado apetecible. “Y listo. Aquí el único delito es lo rico que queda.”
La creatividad de la receta no pasó desapercibida. Las redes sociales se llenaron de comentarios que celebraban tanto el ingenio como el sabor del plato. “Disculpe, podrían ir trabajando en la receta del Diosdado achicharrado?”, preguntó un usuario, en referencia a otro dirigente venezolano. Otro comentario, cargado de humor y nostalgia, afirmaba: “No lo conocía, de ahora en adelante será la comida especial de todos los 3 de enero, gracias.”
Alguien más destacó el simbolismo del postre: “Debe tener un sabor exquisito, algo así como a libertad.” El recuerdo de la infancia también afloró: “Woooow, no veía estos pasteles desde que era niño, que ve delicioso. Y con ese nombre tiene potencial para snack de temporada.” Otros proclamaron un nuevo clásico nacional: “El plato típico de Venezuela a partir de ahora.”
El “Maduro encarcelado” toma como base el tradicional Amor Escondido, un postre característico de la Costa Caribe colombiana. Este dulce se compone de galletas saladas rellenas con bocadillo de guayaba y queso costeño o mozzarella, todo envuelto en una masa de harina y luego frito. El resultado es un bocado que combina lo salado y lo dulce en una textura crujiente y cremosa.
La versión de Rubi Cárdenas reinterpreta esta receta, adaptándola a la coyuntura actual mediante el nombre y algunos detalles en el procedimiento. Así, la cocina sirve como espejo de la realidad y espacio para el comentario social, logrando que un plato tradicional se transforme en un símbolo del momento.
Los usuarios no solo han compartido y celebrado la receta, sino que han prometido integrarla a sus rutinas, asignándole nuevos significados. De esta manera, el “Maduro encarcelado” se convierte en algo más que un postre: es una pieza de conversación, memoria y hasta protesta en clave de sabor.