El precio del euro en Colombia cerró la jornada del 19 de noviembre de 2025 en un promedio de $4.291,71, lo que representó una caída $37,12 frente al día anterior, equivalente a una variación diaria de -0,86%. Durante la sesión, la divisa europea alcanzó un máximo de $4.313,17 y un mínimo de $4.274,74, reflejando una volatilidad moderada en el cruce EUR/COP.
Si bien no se registraron máximos históricos, la caída en su valor responde a una combinación de factores internacionales, como las expectativas sobre la política monetaria en Estados Unidos y la inestabilidad en los mercados globales, junto con elementos locales que influyen en la oferta y demanda de divisas. En las casas de cambio, el euro se cotizó en un rango de $4.360 para la compra y $4.530 para la venta.
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Con referencia a la rentabilidad de la última semana, el euro registra una subida 0,07% aunque, por el contrario, desde hace un año aún mantiene una bajada del 4,42%.
En cuanto a los cambios de este día con respecto a jornadas previas, invirtió el dato de la sesión previa, en el que acabó con un ascenso del 1,34%, demostrándose incapaz de establecer una clara tendencia. La volatilidad referente a estos siete días presentó un rendimiento claramente superior a la volatilidad que mostraron las cifras del último año, presentándose como un activo con mayores alteraciones de lo habitual.
Análisis de mercado
El escenario económico internacional atraviesa un momento en el que el euro vuelve a posicionarse como un termómetro clave para interpretar los movimientos globales. La eurozona cerró octubre de 2025 con una inflación anual del 2,1%, prácticamente alineada con el objetivo del Banco Central Europeo. Ese dato, que por sí solo podría sugerir estabilidad, viene acompañado de una aceleración en los precios de los servicios hasta el 3,4%, su mayor registro en siete meses.
A pesar de que la inflación subyacente permaneció estable en 2,4%, los costos laborales por hora aumentaron 3,5% en el tercer trimestre, una señal de persistencia en presiones internas. El superávit por cuenta corriente también se redujo a €38.100 millones, lo que confirma que la región enfrenta una normalización gradual, pero no exenta de riesgos para la política monetaria.
Este fortalecimiento relativo del euro contrasta con las tensiones fiscales y monetarias que se observan en Asia. China, por ejemplo, consiguió atraer una demanda histórica en una emisión de bonos denominada en euros por €4.000 millones, muestra de que sigue siendo capaz de captar capital incluso en un contexto de desaceleración. Su mercado laboral dio señales mixtas, el desempleo urbano bajó marginalmente al 5,1%, y la tasa juvenil descendió a 17,3%, aunque continúa elevada.
Japón, por su parte, enfrenta una presión creciente sobre sus cuentas públicas. El anuncio de un presupuesto suplementario superior a JPY$25 billones disparó el rendimiento del bono a 10 años por encima del 1,77%, su punto más alto en casi dos décadas, pese a que los pedidos de maquinaria básica aumentaron 4,2% mensual.
Mientras tanto, en América Latina la atención se desplaza hacia el comportamiento del peso colombiano. El país sorprendió con un crecimiento del PIB del 3,6% interanual en el tercer trimestre, superando el pronóstico del 3,1% y sustentado principalmente en la dinámica del sector servicios. Aun así, ese impulso convive con un deterioro fiscal considerable, el Comité Autónomo de la Regla Fiscal estima que el déficit primario estructural alcanzó el 3,4% del PIB, por encima de lo permitido, acompañado de un recaudo de $272 billones, menor al esperado.
La combinación de crecimiento sólido pero cuentas fiscales frágiles plantea un desafío para el peso colombiano, que sigue expuesto a cualquier ajuste en la percepción de riesgo. En los próximos días, el Ministerio de Hacienda presentará la ley de financiamiento para asegurar el presupuesto de 2026, mientras el Dane publicará la balanza comercial de septiembre, dos datos que pueden incidir en la trayectoria del COP.
Frente a este panorama, Estados Unidos aparece como un punto de contraste. Su economía mantiene una actividad sorprendentemente firme. Los nuevos pedidos manufactureros repuntaron 1,4% en agosto, alcanzando USD612.000 millones, impulsados por un crecimiento de 2,9% en bienes duraderos. La vivienda también mostró resiliencia, el índice del mercado alcanzó su mejor nivel en siete meses, aunque buena parte de los constructores debió reducir precios.
El mercado laboral continúa ajustándose lentamente, con solicitudes iniciales de desempleo en 232.000 y continuas en 1,957 millones. Estos elementos, combinados con la persistencia inflacionaria, llevaron a que la probabilidad de un recorte de tasas en diciembre se desplomara del 90% al 47%. Aun así, la entrada neta de capital en septiembre, USD190.100 millones, confirma que EE. UU. sigue absorbiendo liquidez global.