Luego del hallazgo de los cuerpos sin vida de los cantantes colombianos Bayron Sánchez Salazar, conocido en el mundo artístico como B-King, y Jorge Herrera, conocido como Regio Clownn, fue identificado un mensaje firmado por la organización criminal La Familia Michoacana.
Según informes del Departamento de Estado de Estados Unidos, este cartel mexicano mantiene actividades delictivas en Guerrero y Michoacán, incluyendo narcotráfico, lavado de dinero, secuestros y actos violentos.
Ahora puede seguirnos en Facebook y en nuestro WhatsApp Channel
Del mismo modo, este grupo criminal es una de las organizaciones ilegales que contrata exmilitares colombianos para entrenar a los sicarios mexicanos en temas como el manejo de drones, uso de explosivos y la instalación de minas antipersonas.
De acuerdo con un informe publicado por El País América, el proceso de reclutamiento se realiza principalmente a través de servicios de mensajería como WhatsApp, donde se ofrecen empleos bien remunerados, pasajes aéreos cubiertos y condiciones atractivas para quienes deciden sumarse a las filas de los cárteles.
Además, el medio citado detalló que algunas agencias de viaje en Colombia colaboran con los interesados, proporcionándoles instrucciones sobre la vestimenta adecuada y las respuestas que deben dar durante los controles migratorios.
La mayoría de los reclutados ingresa a México como turistas, aprovechando que no se requiere visa para ciudadanos colombianos.
Se estima que entre dos mil y tres mil colombianos han sido contratados por diferentes organizaciones criminales mexicanas para desempeñarse como mercenarios, según la investigación de El País.
En localidades como La Ruana, en Michoacán, habitantes han reportado la presencia nocturna de estos exmilitares, quienes patrullan la zona y han afectado a familias locales debido a la colocación de minas antipersonas. Testigos consultados por el medio internacional describieron a la mayoría de estos individuos como “sanguinarios”.
De igual manera, la investigación del medio revela además la existencia de chats en los que se detallan los mecanismos de conexión entre los cárteles y los exmilitares colombianos.
En estos mensajes, se ofrecen 10 millones de pesos colombianos mensuales por trabajos de al menos cuatro meses, con tareas que incluyen “cuidar la plaza, que nadie se meta y limpiar a los que se quieran meter”. El reclutamiento se dirige principalmente a colombianos de entre 22 y 42 años, especialmente enfocados en soldados colombianos quienes optan por abandonar el servicio tras 20 años de carrera militar.
Operaciones contra mercenarios colombianos en México
Las autoridades mexicanas han intensificado las medidas de control migratorio. Desde octubre de 2024, el Gobierno mexicano, liderado por la presidenta Claudia Sheinbaum, ha denegado la entrada a más de 1.700 colombianos en aeropuertos del país, aunque la cooperación de las autoridades colombianas ha sido limitada, según la investigación de El País.
En una inspección reciente en un sembradío de Uruapan, Michoacán, las fuerzas de seguridad mexicanas encontraron armamento pesado, uniformes del CJNG y restos de un campamento. Adicional a ello, material audiovisual hallado en el teléfono de un implicado mostró prácticas de adiestramiento dirigidas por ciudadanos colombianos.
Además de la Familia Michoacana, otras organizaciones ilegales que han reclutado a exmilitares colombianos son Los Viagras, Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Santa Rosa y Carteles Unidos.
Qué ha dicho el Gobierno Petro
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, se pronunció sobre el fenómeno a través de una publicación en X, donde afirmó que “el mercenarismo debe ser castigado en nuestra legislación nacional. Es un robo de recursos públicos que se invierten para la defensa nacional. Y terminan en manos de los narcotraficantes más bárbaros del mundo y en guerras en que no estamos”.
Además, sostuvo que estas prácticas representan una pérdida para el país, ya que los fondos públicos destinados al entrenamiento militar acaban fortaleciendo intereses ajenos a la soberanía nacional.
La alta preparación y el extenso recorrido militar de los soldados retirados de Colombia los convierten en candidatos preferentes para ser contratados clandestinamente, no solo en México, sino también en otros escenarios de conflicto internacional, como la guerra en Ucrania, operaciones paramilitares en Sudán o el reciente magnicidio de Jovenel Moïse en Haití.