Las disidencias de las Farc intensificaron su actuar criminal en las últimas horas en algunas zonas del Cauca, lo que ha generado una respuesta efectiva por parte del Ejército Nacional.
El jueves 7 de agosto, un cilindro bomba fue instalado cerca de la vía en el resguardo indígena de Tóez, Caloto, y un hostigamiento contra el Ejército en Buenos Aires marcaron una jornada de tensión en una región afectada de manera recurrente por la violencia de grupos armados ilegales.
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El primer hecho se presentó en horas de la mañana, cuando una alerta de la comunidad condujo al despliegue de unidades militares especializadas en antiexplosivos hasta el resguardo de Tóez.
Los soldados localizaron un cilindro de 100 libras cargado con material de alto poder destructivo.
Al respecto, el general Federico Mejía, comandante de la Tercera División del Ejército, atribuyó la colocación del artefacto a la estructura Dagoberto Ramos. Por fortuna, las Fuerzas Militares lograron neutralizar el explosivo y suspendieron temporalmente el tránsito en la zona mientras se garantizaba la seguridad.
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Horas después, en la vereda La Balsa, municipio de Buenos Aires, integrantes del frente Jaime Martínez atacaron con ráfagas de fusil a soldados que hacían parte de la operación Escudo del Norte.
El ataque ocurrió cerca de las 11:00 p. m., cuando los habitantes del sector se encontraban en sus viviendas. Según el reporte militar, este hostigamiento estaría coordinado con otro ataque perpetrado la misma noche en Timba, Valle del Cauca, donde lanzaron cinco cilindros bomba contra una patrulla, dejando un soldado herido y los tres responsables del ataque capturados.
Las autoridades consideran que estos ataques buscan debilitar la reacción de la fuerza pública mediante acciones simultáneas.
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La respuesta militar incluyó el despliegue de más de 800 uniformados en el norte del Cauca y Valle del Cauca, como parte de una ofensiva para desarticular las estructuras armadas responsables.
El general Mejía recordó que estas operaciones constituyen una respuesta a los ataques ocurridos el 10 de junio, cuando grupos armados ilegales perpetraron acciones violentas en Cali, Jamundí y varios municipios caucanos. “Las cuentas están pendientes por pagar”, dijo el oficial.
En otro punto del departamento, el Ejército reportó la muerte de un presunto integrante de la disidencia Dagoberto Ramos durante operaciones militares en el municipio de Inzá, donde además incautaron armamento, munición, granadas, un chaleco y equipos de comunicación.
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El grupo intervenido mantenía conexiones con delitos como el narcotráfico, la extorsión, el secuestro y el reclutamiento forzado de menores, según lo afirmó el coronel Henry Herrera Arenas, comandante de la Novena Brigada, que destacó que la acción afecta directamente sus capacidades operativas, logísticas y criminales.
Durante el operativo se incautó un fusil calibre 5.56 mm, 125 cartuchos, dos proveedores, dos granadas de mano, un chaleco multipropósito, equipos de comunicación y prendas de uso exclusivo de las fuerzas armadas.
La institución castrense indicó que este resultado afecta la capacidad operativa, logística y financiera de la estructura y limita sus intentos de expansión hacia el Huila. Según el comunicado militar, se busca evitar acciones de intimidación, extorsión y reclutamiento en la región.
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La confrontación armada tiene repercusiones directas en la población civil. Más de 300 estudiantes de las zonas rurales de Inzá y Totoró permanecen sin clases tras los enfrentamientos entre el Ejército y grupos ilegales.
Al respecto, Delio Trujillo, alcalde de Inzá, indicó que la comunidad vive en zozobra y que la administración local ha solicitado apoyo continuo de las autoridades para acompañar a los habitantes afectados.
En Totoró, el secretario de Gobierno, César Piso, confirmó la suspensión de actividades académicas para 348 alumnos por los recientes combates en proximidades de la Ruta del Libertador, vía estratégica que conecta al Cauca con el Huila.
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En la vereda Quebrada Seca, situada a una hora del área urbana de Corinto, los alzados en armas lanzaron múltiples artefactos explosivos contra los soldados aproximadamente a las 3:00 p. m.: “Siempre se escucharon fuertes explosiones en esta parte de la zona rural, poniendo en máxima alerta a la comunidad, la cual ya sabe que cuando esto pasa, deben buscar refugio en sus casas o en los sitios acordados con anterioridad para no ser víctimas balas perdidas o de artefactos que caen en medio de los combates, claro, anoche la gente lo que hicieron fue encerrarse y estar en comunicación con los vecinos para mirar cómo se desarrollaba esta situación”, relató un habitante del sector, citado por El País. Por fortuna, este ataque no dejó uniformados lesionados.