Un depósito de armas valorado en alrededor de $600 millones, presuntamente utilizado por el Clan del Golfo para proteger sus operaciones de narcotráfico, fue descubierto por las autoridades en un operativo realizado en Turbo (Antioquia).
El hallazgo se produjo durante un patrullaje de verificación en las cercanías de un laboratorio clandestino para el procesamiento de clorhidrato de cocaína, previamente desmantelado por la fuerza pública.
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El arsenal fue encontrado en una construcción rústica ubicada en un canal acuático cercano al río Surikí, una zona estratégica que conecta con el Golfo de Urabá, un punto clave para las rutas de tráfico de drogas. La estructura simulaba tener un piso de madera, pero en realidad ocultaba un doble fondo donde se encontraba una caleta con el material bélico.
Durante la inspección, las autoridades lograron decomisar un rifle de alta precisión, seis fusiles calibre 5.56, 13 proveedores para munición del mismo calibre, 1.000 cartuchos y ocho equipos de dotación individual.
Este armamento, según detalló el brigadier general William Castaño Ramos, comandante (e) Región de Policía número seis, era utilizado por el grupo armado para garantizar la seguridad de los laboratorios de procesamiento de cocaína, así como de los sitios de almacenamiento y las rutas de transporte de la droga.
“El material bélico se encontró en una construcción artesanal, tipo choza, enclavada en uno de los canales acuáticos, escondidos debajo de lo que simulaba ser un piso de tablas, siendo utilizados por este grupo armado para custodiar laboratorios para el procesamiento de clohidrato de cocaína, lugares de almacenamiento y las rutas utilizadas para el envío fuera del país”, detalló el comandante Castaño Ramos.
El hallazgo del arsenal se produjo en el desarrollo de la operación Agamenón, destinada a debilitar la infraestructura del Clan del Golfo, una de las organizaciones criminales más grandes y peligrosas del país. “De esta manera, se afecta de manera directa el componente armado y logístico de esta estructura criminal”, puntualizó el oficial.
Detalles de la desarticulación de megacomplejo cocalero
Cabe señalar que, el 2 de marzo de 2025, en su estrategia de lucha contra el narcotráfico, las Fuerzas Militares y la Policía Nacional ya se habían tomado la zona donde funcionaba un megacomplejo cocalero.
Se trata de un laboratorio de procesamiento de clorhidrato de cocaína, que funcinaba en la ribera del río Surikí, en zona rural de Turbo, en el Urabá Antioqueño.
El brigadier general William Castaño informó que el operativo se desarrolló como parte de la operación Agamenón, un plan de campaña militar destinado a combatir organizaciones armadas en el país.
Este operativo específico demandó dos meses de investigación, y la ubicación del laboratorio fue identificada como estratégica. Según el alto oficial, al estar localizado a pocos kilómetros de la desembocadura del río Surikí, el grupo armado podía utilizar esta posición para enviar drogas mediante lanchas rápidas hacia Centroamérica y Estados Unidos.
El laboratorio, descrito como una “ciudadela artesanal”, estaba diseñado para todas las etapas de procesamiento del alcaloide, incluidas la cristalización, prensado y empaquetado de cocaína, y disponía de capacidad para alojar a 40 personas. Durante la intervención, las autoridades incautaron 93 kilos de clorhidrato de cocaína y registros contables que reflejaban movimientos financieros por más de $12.000 millones. Asimismo, el laboratorio, que llevaba un año de operación y podía producir 7,5 toneladas de cocaína al mes, estaba valorado en $4.500 millones.
Entre los bienes destruidos en el operativo se encuentran 10 toneladas de precursores químicos, dos lanchas con motores fuera de borda, un generador industrial diésel, cuatro compresores industriales, dos plantas eléctricas y 40 tanques con sustancias líquidas derivadas de cocaína. Todo el material incautado fue entregado a las autoridades competentes para su análisis.