La Noche de las Velitas, una de las festividades más entrañables de Colombia, fue interrumpida abruptamente en Neiva por un ataque explosivo que dejó daños materiales y revivió la preocupación por la seguridad en la región.
El hecho, atribuido preliminarmente a las disidencias de las Farc, tuvo lugar el 7 de diciembre y marcó un sombrío episodio en medio de una celebración que simboliza luz y esperanza para los colombianos.
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Eran las 11:17 p. m. cuando una fuerte explosión estremeció el sur de Neiva. El lugar del ataque fue un restaurante ubicado en las cercanías de la Avenida Max Duque. Según el comandante de la Policía Metropolitana de Neiva, coronel Alexander Castillo, el estallido fue causado por un artefacto explosivo improvisado, el cual dañó considerablemente la estructura del establecimiento, aunque, afortunadamente, no se registraron víctimas humanas.
“Se trató de un artefacto explosivo improvisado. Se presentaron algunos daños a la estructura del comercio, pero no hay personas lesionadas”, explicó el coronel Castillo en declaraciones a los medios. Las palabras del oficial, aunque tranquilizadoras en cuanto a la ausencia de heridos, no lograron disipar el temor de una comunidad que vive bajo la sombra de la extorsión y la violencia.
Las primeras investigaciones apuntan al frente Darío Gutiérrez de las disidencias de las Farc como los responsables de este ataque. Según las autoridades, este grupo armado ilegal ha incrementado las acciones de intimidación y extorsión contra comerciantes de la región, utilizando la violencia como mecanismo de presión.
El coronel Castillo detalló que este es el atentado número 23 bajo esta modalidad en lo que va del año en Neiva, un alarmante dato que refleja la vulnerabilidad de los pequeños y medianos empresarios frente a estas prácticas criminales. “La colaboración ciudadana es clave para contrarrestar estos actos que afectan la seguridad de todos”, reiteró el oficial, que insistió en la importancia de las denuncias para desarticular estas redes de extorsión.
Este no es un caso aislado. El 19 de noviembre, otro restaurante en el norte de la ciudad fue escenario de un ataque similar. Aunque las autoridades han intensificado los operativos y están analizando las cámaras de seguridad para identificar a los responsables, los avances parecen insuficientes frente a la magnitud del problema.
En sectores comerciales de Neiva, el temor es palpable. Propietarios de negocios expresan su preocupación por la falta de garantías de seguridad para continuar operando. “Estamos cansados de vivir con miedo, de no saber si mañana será nuestro turno”, afirmó un comerciante que prefirió mantener su identidad en reserva. La incertidumbre ha comenzado a afectar las dinámicas económicas de la región, debilitando la confianza de los inversionistas y los ciudadanos.
La Noche de las Velitas es tradicionalmente un momento de unión familiar y alegría en Colombia. Las calles se llenan de luces, velas y celebraciones que invocan esperanza para el año venidero. Aunque en Neiva, esta fecha estuvo marcada por el eco de la explosión, el miedo colectivo y el sentimiento de impotencia.
Para muchos neivanos, la festividad quedó empañada por un acto que, más allá de los daños físicos, afecta el tejido social de la comunidad.
Las autoridades locales enfrentan un gran reto. Además de perseguir y judicializar a los responsables de estos actos, es fundamental implementar estrategias efectivas que protejan a los comerciantes y fomenten un clima de seguridad en la ciudad.
Desde el refuerzo de la presencia policial hasta campañas de educación ciudadana que incentiven las denuncias, los esfuerzos deben ser integrales y sostenidos en el tiempo.
Mientras tanto, la comunidad de Neiva busca formas de superar el miedo y mantener vivo el espíritu de la Noche de las Velitas. Como cada vela encendida en esa fecha, los ciudadanos esperan que la luz de la esperanza prevalezca sobre las sombras de la violencia.