Ayer, primero de abril, en el Consejo Directivo del Fomag (Fondo del Magisterio), conformado por los ministerios de Educación, Trabajo y Hacienda, Fecode y la Fiduprevisora, se firmó el acuerdo para iniciar el proceso de transición hacia el nuevo modelo de salud de los profesores del Estado colombiano.
“Nosotros aceptamos el nuevo modelo de salud para los maestros y las maestras para ver si de una manera definitiva acabamos con la mala prestación del servicio que nos vienen dando en los últimos 30 años. Eso busca el nuevo modelo”, declaró Luis Alfredo Grimaldo, tesorero de Fecode.
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Por su parte, la ministra Educación, Aurora Vergara Figueroa, expresó que “esta apuesta con todas las personas que nos han acompañado de los diferentes ministerios, de Fecode y de las diferentes unidades de trabajo, demuestra que el Gobierno Nacional está cumpliendo con esta apuesta de dignificar la labor docente, de dignificar su vida y la de sus familias”.
El cambio de modelo se debe, principalmente, a una supuesta red de corrupción en el modelo actual denunciada por el presidente Gustavo Petro a finales de 2023. Por esa red, se suspendió el proceso de licitación para escoger a los prestadores del servicio, que se realiza cada cuatro o cinco años, aunque el último contrato duró seis.
Los mismos operadores han venido prestando el servicio mediante prórrogas al contrato; la última comenzó en mayo del año pasado y terminará en el presente mes de abril, por lo que la transición hacia el nuevo sistema deberá ser rápida.
En el nuevo modelo se elimina la intermediación de los operadores, así como los copagos y preexistencias. Según el Ministerio de Salud, para esto se debe cambiar la estructura interna del sistema.
“Se habla de una red nacional de servicios de salud, que tendría tres niveles: un componente de prestador primario, un nodo regional de servicios, y centros de excelencia o altamente especializados para acceso nacional a cualquier maestro o beneficiario del magisterio. Acompañado de un gestor farmacéutico a lo largo de los tres y de un sistema de transporte especializado”, dijo el viceministro Jaime Urrego.
Con esa red nacional de servicios, lo que busca el Gobierno es que los profesores no vean limitaciones en el acceso a su servicio de salud, algo que sucede actualmente debido a que los operadores no contratan todos los servicios con los prestadores.
La idea es que a la red se integre el componente territorial-subregional, nodo regional y servicios de salud de alta complejidad, con garantía de calidad y continuidad en el proceso de atención. El sistema pasará de diez regiones, en las que se divide actualmente, a ocho.
“Este sistema debe pensarse nacional. Significa que si un maestro de Leticia tiene que ser atendido en Medellín, porque allí se ha desarrollado una tecnología que no tiene Bogotá ni Cali, tiene derecho de ser atendido en este punto. Lo que no puede seguir sucediendo es que si el operador no incluyó al Instituto Nacional de Cancerología, que está en Bogotá, entonces los que están con equis entidad no pueden ir allá porque el operador no lo incluyó en su red”, explicó el viceministro.
Para que funcione tal sistema, sería necesario que clínicas y hospitales de todo el país se registren a partir de una serie de condiciones, en lo que el Gobierno llamó “un acuerdo de voluntad”. Eso tendría que ocurrir en las próximas semanas, en medio de la transición hacia el nuevo modelo.
Lo único que no cambiará es la figura de la Fiduprevisora, la fiducia de mayoría pública que actualmente y desde hace 30 años maneja los recursos del magisterio que tienen que ver con las prestaciones y el servicio de salud.
En todo este tiempo, la entidad ha recibido innumerables quejas por demoras en el pago de cesantías y por deficiencias en el sistema de salud. Por eso, Urrego explicó que la Fiduprevisora deberá someterse a una transformación mediante un acto administrativo.