En los 80, el narcotráfico ya era uno de los problemas principales en el mundo; sin embargo, el enfoque de las autoridades estaba principalmente en Colombia, en donde Pablo Escobar, cabeza visible del cartel de Medellín, le declaró la guerra al Estado.
De la misma forma, en México también había un cabecilla principal, este era Miguel Ángel Félix Gallardo, más conocido como El jefe de jefes, pero esto cambió con los años, ya que el liderazgo de un negocio que tenía varios frentes criminales (enemigos entre ellos) fue asumido por Joaquín El Chapo Guzmán, que actualmente es considerado uno de los mayores narcos de la historia.
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Guzmán fue uno de los primeros en realizar conexiones entre organizaciones, principalmente con el cartel de Medellín y fue esta conexión con el país sudamericano lo que lo hizo asumir un gran poder en esta nación. De esta forma, además de encabezar durante varios años el cartel de Sinaloa, también estuvo al frente del cartel del Pacífico, como se le conocía a esta misma estructura por fuera de México.
De acuerdo con la Administración de Control de Drogas (DEA), este cartel tuvo presencia en 54 países de Europa, Asía y África, siendo Colombia uno de los principales, ya que ha sido señalado un lugar clave para el negocio criminal, aún en la actualidad.
Luego de ser capturado en 1993 y fugarse de prisión en 2001, el cartel de Sinaloa, con Guzmán en cabeza, posicionaron su presencia de manera directa en Colombia en 2009, y de acuerdo con el libro El Último Narco: El Chapo, de Malcolm Beith, esto fue lo que alertó a las autoridades en Sudamérica, lo que inició con una serie de capturas de hombres de confianza del capo y el allanamiento de propiedades vinculadas a su organización.
Según Beith, en Colombia El Chapo Guzmán tenía ranchos, residencias, hoteles y oficinas que estaban en zonas remotas, pero un par de ellas en ciudades principales, pero un allanamiento de 78 propiedades del cartel de Sinaloa que habrían sido comprados por medio de terceros terminó con la hegemonía criminal allí; sin embargo, el escritor no argumentó cuántos de estos serían directamente del padre de Los Chapitos.
Los lugares principales en los que fueron intervenidas propiedades de este cartel fueron Cali, Palmira, Jamundí, El Cerrito, Bugalagrande, La Cumbre, Valle del Cauca, Puerto Boyacá y Bogotá.
A pesar de que El Chapo Guzmán se encuentra recluido en una prisión de Estados Unidos, esto no ha hecho que termine la presencia de capos mexicanos en Colombia, ya que en más de una ocasión se ha afirmado que Los Chapitos (hijos de Guzmán) e Ismael El Mayo Zambada, siguen delinquiendo en el país.
Dentro de las historias que existen, se afirma que en la continuación de la guerra entre el cartel de Sinaloa y el cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Jesús Alfredo Guzmán Salazar, alias Alfredillo, vivió durante varios años en Colombia, exiliado.
De acuerdo con Testigo Directo, durante ese tiempo el hijo de El Chapo realizó inversiones en equipos de fútbol amateur para ganarse la confianza y el respaldo de las personas, pero esto también hizo que su presencia fuera notada por las autoridades, por lo que volvió a México.
De la misma forma, Eje Central publicó una investigación en la que afirma que Zambada y Los Chapitos, que son enemigos en México, habrían tenido una alianza con el Banco Serfinanza, propiedad de la familia Char, para permitir la consolidación del cartel de Sinaloa y Los Chapitos en los puertos de Barranquilla, Cartagena y Santa Marta.