La fama que el Burj Al Arab le dio Dubái, de ser uno de los destinos más costosos por su ostentosidad y lujo, ha hecho que cientos de viajeros internacionales eviten si quiera pensar en visitar tierras árabes.
Por suerte, el creador de contenido paisa Daniel Giraldo, conocido como El Dane, desmintió este rumor, compartiendo con sus seguidores la otra cara de Dubái: “Gente, nos mintieron. Dubái no es tan caro como dicen”, insistió.
Incluso, después de pasear dos años por Europa, el tiktoker colombiano, con domicilio en Rimini (Italia) se atrevió a insinuar: “Esta es la ciudad donde he encontrado los hoteles más baratos en mi vida”.
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Y es que, si bien las experiencias cinco estrellas abundan en la icónica ciudad de los Emiratos Árabes, paralelo, se desarrolla una vida mucho más sencilla de quienes trabajan para la realeza y los magnates de este país:
“No me malinterprete, porque usted, por ejemplo, en la Royal Penthouse puede pagar hasta 100.000 dólares la noche. Ahora bien, lo que estoy tratando de decirles es que hemos encontrado hostales por 4 euros en el centro de la ciudad. Es más, si usted lo busca con tiempo puede llegar a encontrar hasta por 3 euros un hostal en Dubai”.
Su habitación por 12 euros (50.400 pesos al cambio de febrero del 2024), aunque sencilla, incluía todo lo que junto a su novia necesitaban para descansar en las noches.
El único “pero” fue que debían compartir el baño con los demás huéspedes de la casa, pero en Internet “también pueden encontrarse lugares muy baratos para dos personas. Encontramos un hotel por 12 euros la noche. Es un espacio muy acogedor, tenemos una ventana con vista a un mar de cintas, pero se ve bien; una cama doble muy cómoda, y un pasillito ¿Pa’ qué más?”, explicó.
Los carros en Dubái: otro mito que se aleja de la realidad con la que el Dane se encontró
No solo los hoteles en Dubái resultan llamativos en occidente. También, existe toda una creencia popular sobre encontrarse únicamente con carros de lujo en sus calles, estacionamientos y cementerios de vehículo.
Imaginario que el Dane compartía hasta pisar la ciudad con el edificio más alto del mundo: “Otra de las cosas que yo siempre había escuchado de Dubái es que en la calle solamente usted se iba a encontrar con caros deportivos, último modelo, para millonarios y sí, hay bastante Lamborghini y Ferrari. El caso es que uno sí encuentra un montón de carras excéntricos que valen cientos de miles de dólares, pero hay que mencionar que no todos son así”.
En general, los coches se encuentran en buen estado y no parece haber pasado mucho tiempo desde su año de fabricación. “No se ven carros feos. Usted no va a ver un Renault 4 por ahí, pero sí se ven carros que cualquier persona de clase media podría tener”.
De hecho, para el momento en el que estaba grabando el video no había visto ningún convertible, siquiera; lo que, lo llevó a entender que “no es como uno se lo imagina, realmente”. “En términos generales, sí”, concluyó, “la mayoría de carros aquí son buenos modelos, son carros muy nuevos, pero tampoco es como lo imaginaba, con una fila de Ferraris, no los he visto. No es todo el tráfico igual”.
Platos desde 8.000 pesos colombianos: así es la otra cara de Dubái
Ya en territorio árabe, fue desdibujándose la idea del Dane de encontrarse con filetes cubiertos en oro y hamburguesas con diamantes: “Otra de las cosas que yo pensaba de Dubái es que para comer rico usted tenía que gastarse una millonada y no es así. Nos hemos estado dando manjares”, incluso en frente de los mayores atractivos turísticos de la ciudad. Algo que en Europa resulta prácticamente imposible.
Sin embargo, “usted en Dubái también puede comer muy rico y muy barato. Obvio, si usted va a los lugares más exclusivos un café le puede costar 10 o 20 dólares. Eso es normal. Ya lo sabía desde antes de llegar acá, pero lo que no sabía es que había restaurantes en los que vienen a comer las personas que trabajan en la ciudad”.
El primer día, por ejemplo, recuerda haber llegado a un restaurante local en el que un plato de comida costaba desde los 2 euros (8.000 pesos colombianos al cambio de febrero del 2024): “No estoy diciendo que en Dubái todo es barato, pero no pensaba que hubiera opciones tan económicas”.
Además, según dijo “la atención es maravillosa, la gente es increíblemente amable. Fueron tan lindos que al final me pidieron fotos de recuerdo, la gente es muy amable; lo que sí es que era muy particular porque había 50 personas en todo el lugar y Melissa era la única mujer. Sin embargo, no lo miran a uno de manera extraña”.