
Griselda Blanco se ha convertido en la tendencia número uno de internet. El estreno en Netflix de una serie biográfica basada en la vida de la poderosa narcotraficante ha hecho con que su nombre vuelva a dar de qué hablar. Sin embargo, no es la primera vez que su vida se refleja en las pantallas.
El temible personaje tuvo una versión en la telenovela mexicana La Viuda Negra, protagonizada por Ana Serradilla. De la misma manera, la producción web titulada Paraíso blanco, que sigue las acciones criminales de Carlos Lehder tuvo una versión de la cartagenera interpretada por Lina Tejeiro. Ahora es Sofía Vergara quien la encarna.
PUBLICIDAD
Ahora puede seguirnos en WhatsApp Channel y en Google News.
No obstante, existe otro título del que no se habla mucho, debido a que no fue desarrollada por talento latinoamericano, ni distribuida abiertamente en la región. Se trata de Cocaine Godmother, película rodada especialmente para la televisión por el canal Lifetime y que podrá verse en ese canal a las 10:40 de la noche del viernes 26 de febrero de 2024.
La película Griselda, la reina de la cocaína fue protagonizada por Catherine Zeta-Jones, actriz recordada por su papel de Esperanza de la Vega en La leyenda del Zorro. También ha estado en otras cintas mundialmente reconocidas como La gran estafa o Chicago, habiendo ganado un Óscar por esta última.
PUBLICIDAD
El resto del reparto de Griselda: La reina de la cocaína (título que recibió en español) lo complementan Jenny Pellicer, quien interpreta a una amante de la protagonista llamada Carolina; el colombiano Juan Pablo Espinosa, el segundo marido de Griselda, Alberto; Raúl Méndez, su tercer esposo, Darío; Alejandro Edda, su sicario Rudy; Matteo Stefan, su hijo Dixon; Spencer Borgeson, su hijo Osvaldo; José Jillian, su hijo Uber y Warren Christie, que personifica al agente de la DEA Jimmy.
“Como todos ustedes saben, ésta no es la primera vez que interpreto a una mujer de ascendencia latina ni es la primera vez que interpreto a una mujer involucrada en el mundo de las drogas”, aseguró la galardonada artista ante el reto que asumió por el papel.
PUBLICIDAD
También agregó que “como actriz, fue muy difícil de encarnar el rol de esta mujer, que es muy diferente a mí en muchos sentidos, no solo culturalmente, sino en cuanto a las decisiones que toma. Pero lo que no es diferente es que ambas somos mujeres fuertes, dispuestas a hacer lo que sea necesario por su trabajo – sin dudas no con armas como lo hizo Griselda-. Pero tengo que decir que este fue un proyecto hecho con mucha pasión con pasión. Pudimos llevar la historia de Griselda a la pantalla de Lifetime y, si bien hay otros proyectos de Griselda en el horizonte, que serán interpretados por latinas, esta mujer ha ocupado mi vida por muchos años y siento que la conozco íntimamente. Trabajé mucho y muy duro para lograr que este proyecto se hiciera y para contar esta historia. Y tuve la bendición de trabajar con nuestro maravilloso director Guillermo Navarro e increíbles actores como Juan Pablo Espinosa”.
¿De qué se trata Griselda: La reina de la cocaína?
En un giro dramático de eventos, Griselda Blanco, también conocida como La Viuda Negra, fue asesinada en Colombia en el año 2012, marcando el fin de una era en el mundo del narcotráfico. Esta mujer, que comenzó su vida en Queens, Nueva York, con sus tres hijos, se adentró en el lucrativo negocio de la droga, eventualmente construyendo un imperio de la cocaína valorado en 100 millones de dólares.
PUBLICIDAD
La travesía delictiva de Blanco comenzó cuando se sintió atraída por las sumas de dinero que prometía el narcotráfico, asociándose rápidamente con contrabandistas locales en Colombia. Innovó en el tráfico de cocaína hacia Estados Unidos, utilizando a mujeres, ancianos y niños como transportistas y desarrollando maletas de doble fondo para el contrabando. Su traslado a Miami fue un movimiento estratégico que permitió la expansión de su red, aunque también precipitó la muerte de su segundo esposo, Alberto (Juan Pablo Espinosa), y acarreó una serie de conflictos violentos con otros narcotraficantes.

La cercanía de Blanco con sus hijos era notable; ellos abandonaron la escuela para unirse al “negocio familiar”, desempeñando roles clave en la construcción del imperio de drogas. Sin embargo, el éxito y poder no vinieron sin un costo. Griselda enfrentó soledad, inseguridad y paranoia, lo que la llevó a trasladarse posteriormente a California en un intento de escapar de los intentos de asesinato y proteger a su hijo menor, Michael.
PUBLICIDAD
En 1985, la detención de Blanco por parte de agentes de la DEA en su domicilio puso fin a su libertad, siendo condenada a más de una década tras las rejas, un período durante el cual continuó manejando sus operaciones de cocaína desde la prisión. Fue liberada en 2004 y deportada a Colombia, donde finalmente su vida llegó a un violento final, víctima de un método de asesinato atribuido a ella misma: el homicidio en motocicleta.
Este filme resume no solo la ascensión y caída de una de las figuras más infames del narcotráfico sino también los impactos interpersonales y sociales del crimen organizado, encarnados en la vida turbulenta de Griselda Blanco.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Más Noticias
El Niño amenaza a la industria colombiana: pérdidas podrían superar los $10,7 billones
Zurich Seguros alertó que el fenómeno llegó antes de lo previsto y podría golpear productividad, energía, agua y cadenas de suministro
Pico y Placa en Bogotá: qué vehículos no circulan este 16 de julio
Esto te interesa si vas a manejar hoy por las calles de la ciudad

Consejo de Estado admitió demandas que buscan anular la incorporación de Colombia Humana al Pacto Histórico
Los recursos alegan infracción de normas, incumplimiento de estatutos y convocatoria irregular de asamblea; el alto tribunal revisará si los actos se ajustaron a la normativa vigente

Baloto y Revancha: números ganadores del miércoles 15 de julio
Como todos los miércoles, aquí están los números ganadores del sorteo de hoy

Panamá devuelve a 41 colombianos señalados de delitos y presuntos nexos criminales
Autoridades panameñas deportaron a 22 ciudadanos y expulsaron a otros 19 por antecedentes, investigaciones o posible riesgo para el orden público




