La noche de la Navidad es una fecha especial para muchas personas, sobre todo para los niños. Y es que, por un instante, el arbolito se llena de varios presentes, en su gran mayoría para ellos, que al momento de destaparlos les cuesta concentrarse en uno solo y darle un valor a cada uno.
De acuerdo con la Fundación Universitaria Konrad Lorenz, ese tipo de comportamientos desarrolla el síndrome del niño hiperregalado, una tendencia que, a futuro, convierte a esos menores de edad en personas autoritarias y con bajos niveles de frustración.
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La docente de los posgrados en Psicología del Consumidor de la fundación universitaria, Claudia Padrón, precisó que actualmente en el país se está observando niños con padres muy condescendientes o ausentes que quieren llenar el vacío con objetos o recompensas materiales.
“Estos niños están siendo permanentemente estimulados con regalos y esa sobre-estimulación baja el valor y la emoción al momento de recibir las cosas”, agregó la docente.
Padrón aseguró que si no se corrigen ese tipo de conductas a tiempo, las consecuencias pueden registrarse en aspectos comportamentales, que se ven reflejados en niños rebeldes y autoritarios, acostumbrados a “que todo lo que piden se les da”.
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Además, añadió que desde lo cognitivo, los menores pueden convertirse en personas insatisfechas con lo que poseen, puesto que, nada les genera valor; y desde lo sensorial, puede producir una baja excitación ante los estímulos nuevos, creando individuos egocéntricos, “que esperan que el mundo gire en torno a ellos y con pocas habilidades para manejar la frustración”.
Para evitar que esos aspectos se registren con el pasar del tiempo, Padrón compartió algunas recomendaciones para que durante la celebración de la navidad, además de los regalos, los niños reciban una lección de vida:
Para recibir el regalo: los padres deben enseñarle a sus hijos que si quieren algo deben esforzarse para ganárselo. Así, el niño le dará valor al regalo y se esforzará por cumplir con sus labores. “Con eso se ayuda a los hijos a fortalecer su disciplina y a valorar las cosas que reciben”.
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Para conservar el regalo: los padres deben fomentar en sus hijos el cuidado y el buen manejo de las cosas que reciben. ”Las cosas cuestan, no solo por la inversión de dinero, sino por las buenas intenciones de quien lo dio. Por esta razón, deben cuidarse y valorarse”, destacó la docente.
Para dar regalos: los padres no solamente deben enfocarse en darle regalos a sus hijos, también deben moldear y enseñar la reciprocidad. Para Padrón, los jóvenes deben aprender a dar y no solo a recibir.
“Cuando aprenden a dar un regalo a sus seres queridos como una carta, un dibujo o una flor, les estamos reforzando el mensaje de que los regalos no deben tener un costo económico, sino que hay cosas simbólicas que ayudan a expresar nuestras emociones. Esto además incentiva las actividades manuales y la creatividad en los niños, enfocándolos en tener detalles que pueden ser realizados por ellos sin necesidad de ver como única salida la actividad de comprar”, añadió.
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Para desechar los regalos: cuando los niños dejan de usar un juguete que esté en buenas condiciones, es fundamental motivarlos a ser generosos y brindar ese objeto a alguien que lo necesite.
Finalmente, la docente agregó que si son una familia numerosa, es importante que lleguen a un acuerdo para darle a cada niño uno o dos regalos significativos y no abrumarlos. Es decir, que entre todos puede decidir qué regalarle a los menores y no llenarlos de cosas que posiblemente no valorarán en la misma medida.
“Si hay recursos adicionales en dinero, se podría pensar en generar una cuenta de ahorros para que los miembros de la familia depositen lo que deseen dar de forma adicional. Así se les enseña a los pequeños la importancia del ahorro y el manejo de los recursos financieros”, concluyó.
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