Viaje al interior de un laboratorio: así se analizan y se vigilan los opioides en Colombia

Equipos altamente especializados, que arrojan resultados en minutos, han permitido adelantar incautaciones y luchar contra el narcotráfico

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Por medio de varios métodos de detección, el Laboratorio Químico de Investigación Antidrogas de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional ha identificado opioides como la heroína y el fentanilo en las muestras que ha recibido - crédito Jesús Aviles/Infobae
Por medio de varios métodos de detección, el Laboratorio Químico de Investigación Antidrogas de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional ha identificado opioides como la heroína y el fentanilo en las muestras que ha recibido - crédito Jesús Aviles/Infobae

En julio de 2023, la Fiscalía General de la Nación le pidió a la farmacéutica Sicmafarma, una planta de producción de medicinas ubicada en Cota, Cundinamarca, información sobre diferentes muestras de fentanilo que las autoridades habían estado encontrando en las calles, principalmente de Bogotá. El requerimiento de la Fiscalía buscaba identificar cómo había sido la cadena de distribución de la droga y cómo había sido desviada para terminar en las calles.

El fentanilo, y en general los opioides, se han convertido en una plaga mortal en países como los Estados Unidos. Según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud, en ese país el número de personas muertas por sobredosis relacionadas con cualquier tipo de opioide pasaron de menos de 10.000 en el año 2000 a más de 80.000 en el 2021, casi cuatro veces el número de personas que murieron por consumo de cocaína en el mismo período.

Esto explica la alarma que a nivel mundial está causando este tipo de droga y que han llevado a la autoridades colombianas a intensificar los controles sobre esas sustancias y a incrementar las incautaciones de estos medicamentos considerados legales, pero de distribución restringida, utilizados para tratar el dolor moderado y severo, que, sin embargo, terminan vendiéndose en el mercado negro con terribles consecuencias: adicción, intoxicación y muerte de los usuarios, así como la afectación de las finanzas del Estado.

El tramadol, la oxicodona, la metadona y el fentanilo de uso intrahospitalario son los opioides que con mayor frecuencia se encuentran en el mercado ilegal, según informó a Infobae Colombia Julián Quintero, director e investigador de la Corporación Acción Técnica Social y cofundador del proyecto Échele Cabeza cuando se dé en la cabeza.

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Por eso, las autoridades colombianas trabajan cada día en identificar cargamentos sospechosos de estas y otras sustancias, con ayuda de binomios caninos, que son perros que detectan drogas por medio del olfato. Todo lo que parezca narcotráfico pasa por análisis especializados a través de equipos de campo o por medio del envío de muestras a laboratorios forenses.

Sin embargo, si se requiere de un dato más completo, las muestras llegan al laboratorio químico de investigación antidrogas de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional, que estudia todo tipo de sustancias con el objetivo de adelantar investigaciones y apoyar con resultados estos operativos. Es gracias al trabajo de este laboratorio que se logró identificar que un alto porcentaje del fentanilo que se estaba distribuyendo en las calles de Bogotá había sido elaborado por Sicmafarma.

“Se tienen equipos de última tecnología: cromatógrafos de gases, cromatógrafos líquidos y otros equipos de apoyo que pueden detectar drogas de todo tipo, como cocaína, cannabis, heroína, las nuevas sustancias psicoactivas, drogas de síntesis, drogas emergentes”, explicó a Infobae Colombia el mayor Andrés Marín, responsable del laboratorio en cuestión.

Este laboratorio cuenta, por ejemplo, con un equipo conocido como Qtof, que es capaz de determinar concentraciones en partes por millón y partes por billón, lo que quiere decir que es altamente sensible y detecta cantidades muy pequeñas, que posiblemente podrían pasar desapercibidas en los equipos de otros laboratorios.

Según explicó a este medio un especialista del laboratorio, en el país solo hay dos Qtof con esas características: en la Universidad Javeriana y en el laboratorio antidrogas de la policía. Es sumamente costoso y robusto y es utilizado para desarrollar investigaciones altamente especializadas.

El equipo de detección de sustancias Qtof del Laboratorio Químico de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional es capaz de identificar concentraciones muy pequeñas - crédito Daniela Gallo/Infobae Colombia
El equipo de detección de sustancias Qtof del Laboratorio Químico de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional es capaz de identificar concentraciones muy pequeñas - crédito Daniela Gallo/Infobae Colombia

En el radar también está el cromatógrafo de gases acoplado a detector de masas, con el que se analizan 150 muestras de manera simultánea; cada una de ellas requiere de un tiempo de estudio de 12 minutos. Usualmente, es utilizado para apoyos operativos en puertos y aeropuertos, que requieren de resultados con agilidad, para tomar decisiones al momento.

El Cromatógrafo de gases acoplado a detector de masas es capaz de analizar 150 muestras simultáneamente - crédito Daniela Gallo/Infobae Colombia

El laboratorio tiene a su disposición el espectrofotómetro infrarrojo, que analiza y da resultados en un minuto o dos; el espectrofotómetro ultravioleta, que estudia matrices líquidas en igual velocidad al anterior equipo. También está el cromatógrafo líquido acoplado a un detector ultravioleta, que brinda señales en por lo menos ocho minutos.

El Laboratorio Químico de Investigación Antidrogas de la Dirección de Antinarcóticos de la Policía Nacional cuenta con varios equipos especializados para la detección de estupefacientes y opioides; arrojan resultados en minutos - crédito Daniela Gallo/Infobae Colombia

Con estas máquinas se analizan muestras de pintura, pulpa de fruta, café, entre otros muchos productos que son sometidos a un proceso de extracción, para verificar si fueron contaminados con drogas. Los análisis adelantados por este laboratorio han dado positivo para dos opioides: heroína y fentanilo, incluso, en una de ellas se detectó un análogo de síntesis clandestina de este último, el paraflurofentanilo.

Los estudios son hechos por personal altamente calificado, para garantizar que no se generen falsos positivos o falsos negativos, que terminen afectando a quienes llevan el cargamento o a las personas que después tendrán acceso a medicamentos controlados. En ese sentido, gracias a la detección de sustancias, las autoridades deciden si incautar o no una mercancía.

La lucha contra el comercio ilegal de opioides

El trabajo de los laboratorios es apenas un eslabón de toda la cadena de control y vigilancia que ejerce el Estado sobre los opioides en Colombia. El Fondo Nacional de Estupefacientes (FNE) del Ministerio de Salud y Protección Social, es el organismo encargado de ejecutar y vigilar la importación, fabricación y distribución de estos medicamentos sometidos a una fiscalización especial.

No obstante, no es la única entidad involucrada en el proceso. La Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) también ejerce un rol muy importante en la verificación del cumplimiento de requisitos para la entrada y salida de los opioides al país.

De acuerdo con información suministrada por la entidad a Infobae Colombia, para la exportación de este tipo de medicamentos se debe cumplir con tres requerimientos: un certificado de venta libre expedido por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), otro certificado para exportación de materias primas o estupefacientes del FNE, y una aprobación adicional de esta misma entidad.

Opioides como el fentanilo requieren del visto bueno del Fondo Nacional de Estupefacientes y del Invima para su exportación - crédito Daniela Gallo/Infobae Colombia
Opioides como el fentanilo requieren del visto bueno del Fondo Nacional de Estupefacientes y del Invima para su exportación - crédito Daniela Gallo/Infobae Colombia

Así las cosas, su trabajo se centra en la vigilancia de mercancía que ingresa o sale del país de manera legal. No obstante, los narcotraficantes logran evadir los controles y por eso se detectan opioides y estupefacientes ilegales en el territorio nacional.

Según datos de la Dirección de Gestión de Policía Fiscal y Aduanera, se han registrado 25 incautaciones en lo corrido de 2023 en Arauca, Barranquilla, Bucaramanga, Cali, Cartagena, Cúcuta, Ipiales, Medellín, Pereira, Riohacha, Santa Marta y Valledupar. En total, 55.514 unidades de opioides quedaron en manos de las autoridades, con un valor que supera los 644 millones de pesos.

Con respecto a las aprehensiones, las autoridades emitieron 1.162 órdenes en diferentes ciudades de Colombia, por irregularidades en la comercialización de opioides, cuyo valor sumado va más allá de los 11.750 millones de pesos.

El mayor Marín también otorgó datos actualizados: en lo corrido de 2023, 1.350 ampolletas de fentanilo han sido decomisadas en Colombia.

“La comercialización ilegal trae diversas consecuencias como afectaciones negativas a las empresas que realizan operaciones de forma legal para la salida de mercancías e igualmente, al no cumplir los requisitos, pueden ocasionar problemas de salud en la población”, detalló la Dian en una comunicación enviada a Infobae Colombia.
Gran parte de los medicamentos que llegan el mercado negro en Colombia salen de las mismas clínicas y hospitales - crédito Secretaria de Salud/Sitio web
Gran parte de los medicamentos que llegan el mercado negro en Colombia salen de las mismas clínicas y hospitales - crédito Secretaria de Salud/Sitio web

De acuerdo con Julián Quintero, del proyecto Échele cabeza, la mayoría de los opioides que entran al mercado negro salen directamente de los hospitales, por lo cual, asegura, es necesario reforzar la vigilancia de los medicamentos en el entorno intrahospitalario. Asimismo, se requiere un mayor control fronterizo para custodiar los puntos por donde ingresan ilegalmente sustancias como el fentanilo, que ahora tiene en alerta al país

Estas labores son de suma importancia para evitar, no solo un impacto a nivel financiero, sino también afectaciones en la salud de las personas por su consumo indiscriminado. En Colombia, según un estudio del Instituto Nacional de Medicina Legal y del Ministerio de Justicia y del Derecho, 37 personas murieron por morfina y otras 61, por heroína, entre 2013 y 2020, muy lejos de las cifras que tienen en alerta a los Estados Unidos, pero la experiencia con otras drogas indica que no hay que confiarse.