El edificio Mónaco: la historia de la bomba que comenzó una guerra que terminó con Pablo Escobar muerto sobre un tejado

Casi seis años antes de que el más sanguinario de los capos del narcotráfico colombiano terminara muerto, el cartel de Cali puso el primer carro bomba en la historia de Colombia frente al edificio donde pensaban que estaría Escobar; el líder del cartel de Medellín no estaba allí, pero sí su familia, y lo que siguió fue una guerra que dejó decenas de muertos

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Donde ahora se ubica el parque conmemorativo Inflexión en Medellín estaba el resonado edificio Mónaco, propiedad del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, el cual fue demolido en febrero de 2019 para construir un espacio que diera honor a las víctimas - crédito Infobae
Donde ahora se ubica el parque conmemorativo Inflexión en Medellín estaba el resonado edificio Mónaco, propiedad del narcotraficante colombiano Pablo Escobar, el cual fue demolido en febrero de 2019 para construir un espacio que diera honor a las víctimas - crédito Infobae

Quizá los fines de semana este lugar suela estar colmado de turistas, de ruido y agitación; sin embargo, en la mañana de un día laboral se alcanza a experimentar una profunda sensación de paz. Frente a la zona verde, al inicio de una gran pared de granito negro, se lee: “Somos lo que dejamos a los demás”, una frase del abogado Hernando Baquero Borda, magistrado de la Corte Suprema de Justicia de Colombia, coredactor del tratado de extradición firmado entre Colombia y Estados Unidos, asesinado por orden del cartel de Medellín cuando salía de su casa en Bogotá el 31 de julio de 1986.

A su lado, sobre la misma pared negra, pulida, de 70 metros de largo y 5 metros de alto, hay 46.612 agujeros que se iluminan en la noche; representan 46.612 vidas que terminaron por una guerra inspirada, en gran medida, por la ambición de un solo hombre. Al otro lado, el registro de 208 hechos violentos atribuidos al narcotráfico que sacudieron las ciudades de Bogotá y Medellín entre 1983 y 1994, alrededor, entre los vecinos que pasean a sus mascotas, se escucha el murmullo de diferentes lenguas y los relatos de los guías turísticos que cuentan la historia: “Pablo, coca, bombs”.

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Este espacio, entre relajante e inquietante, por su carga simbólica, con una extensión de 5.300 metros cuadrados, se llama Parque Memorial Inflexión y ocupa hoy el lugar donde a mediados de los años 80 Pablo Emilio Escobar Gaviria construyó el que esperaba fuera su hogar y el de su familia, en el barrio Santa María de Los Ángeles, en un exclusivo sector de El Poblado en Medellín, cerca de la sede del Club Campestre, sede la más tradicional burguesía antioqueña. Allí, Escobar derribó dos grandes casas para construir un edificio de 8 pisos, con 12 apartamentos, incluyendo el penthouse, que ocupaba las dos últimas plantas, turco, jacuzzi, dos piscinas (una de ellas privada en la terraza), canchas de tenis y 34 espacios de estacionamiento para su colección de carros.

En el interior del edificio había obras de Fernando Botero, Enrique Grau, Alejandro Obregón, una escultura de Auguste Rodin y en la entrada una pieza del maestro Rodrigo Arenas Betancourt llamada “La nueva vida”.

Treinta años después de su muerte todavía hay rastros de Pablo Emilio Escobar Gaviria en las calles de Medellín. Sin embargo, en febrero de 2019, la Alcaldía de la ciudad, durante la primera administración de Federico Gutiérrez, demolió el edificio Mónaco, centro de leyendas e historias de violencia, tesoros y fantasmas, para construir un parque en homenaje a las víctimas de la violencia que generó el narcotraficante. “Derribar, más que una infraestructura física, una estructura mental: la que acepta la ilegalidad como camino. El derribo del edificio es una acción dentro de una estrategia integral que busca construir cultura de legalidad”, explicó Gutiérrez en su momento sobre su decisión.

Así lucía el edificio Mónaco de Pablo Escobar antes de ser demolido. Hacía parte de los mal llamados "narcotours" en Medellín - crédito Archivo
Así lucía el edificio Mónaco de Pablo Escobar antes de ser demolido. Hacía parte de los mal llamados "narcotours" en Medellín - crédito Archivo

Edificio Mónaco: el corazón de Pablo Escobar

A pesar de que para ese entonces ya era el criminal más “buscado” de Colombia, en 1986 Escobar y su familia ocuparon el edifico blanco que los vecinos consideraban “llamativo”, el cual quedó a nombre de Manuela Escobar, que en aquel entonces no superaba los cuatro años de edad, de acuerdo con un registro firmado en una notaría de Envigado.

Al penthouse, donde vivía el núcleo más cercano de la familia de Pablo, rodeado de una estricta seguridad, solo se podía acceder por uno de los tres ascensores con los que contaba el edificio, su estructura incluía más columnas de las que son usuales en este tipo de edificaciones. A la vista, eran notorios los refuerzos en mármol, rejas en los techos para prevenir ataques aéreos y hasta una habitación del pánico, con un tubo similar a los que se usan en las exploraciones petroleras para respirar en caso de que fueran atacados con gases, lo que le brindó a la familia algunos años de lujo y, especialmente, de tranquilidad; sin embargo, en Cali se empezaba a cocinar la guerra contra los de Medellín, guerra que desencadenaría una de las épocas más sangrientas en la historia de un país que ha vivido varias violencias.

El edificio Mónaco, cuyo dueño era el temido narcotraficante Pablo Escobar, fue blanco de un atentado con carro bomba en 1988. La autoría del ataque se le atribuyó al cartel de Cali, enemigo acérrimo del terrorista colombiano - crédito Infobae
El edificio Mónaco, cuyo dueño era el temido narcotraficante Pablo Escobar, fue blanco de un atentado con carro bomba en 1988. La autoría del ataque se le atribuyó al cartel de Cali, enemigo acérrimo del terrorista colombiano - crédito Infobae

El 13 de enero de 1988 esta exclusiva zona se vio sacudida por un tremendo estruendo que se sintió a varias cuadrar a la redonda, 700 kilos de dinamita fueran detonados frente al Mónaco en el que además se convirtió en el primer atentado con un carro bomba que se registra en la historia de Colombia. Tan solo habían pasado las cinco de la mañana, cuando todos los habitantes de la zona fueron aturdidos por la detonación, cuyo objetivo principal era acabar con la vida de Pablo Escobar, en una operación ordenada por el cartel de Cali.

En el edificio estaban Juan Pablo Escobar, Manuela Escobar y María Victoria Henao, sus hijos y su esposa. Según relató Juan Pablo Escobar, los escombros cayeron sobre él y fue su madre quien lo ayudó a salir, mientras que a Manuela, la hija del capo, el estallido le generó un problema auditivo permanente.

Ese día hubo tres personas muertas y al menos 10 resultaron heridas por la onda expansiva, además de los daños estructurales que sufrieron los habitantes de la zona y los mismos familiares de Escobar, que fueron evacuados inmediatamente por orden del capo, fue así como dejaron el edificio Mónaco para siempre.

Los vidrios de la edificación volaron por los aires y decenas de personas fueron afectadas por el ensordecedor ruido de la explosión, antes de que comenzaran a sonar las sirenas, marcando, además, el inicio de una sanguinaria guerra entre los carteles de Cali y Medellín que se extendería durante seis años. El objetivo de matar a Pablo Escobar quedó aplazado, pues este no se encontraba en el lugar, aunque sus enemigos le habían tocado algo que era considerado como sagrado para él, su familia.

Luego de esta violenta embestida, Escobar Gaviria pasó definitivamente a la clandestinidad, viviendo de escondite en escondite, muchas veces acompañado por su familia, en una inquietud constante que lo llevaría a negociar con el Estado, construir su propia cárcel, para evitar ser asesinado, escapar y finalmente morir.

Edificio Mónaco sin Pablo Escobar

Tras la explosión, y mientras se culminaba el proceso de extinción de dominio sobre la propiedad de Manuela Escobar Henao, la Dirección Nacional de Estupefacientes le cedió el edificio a un par de organizaciones dedicadas a la rehabilitación de drogadictos, que, sin embargo, tuvieron que dejar la edificación porque les salía más caro mantenerla que pagar arriendo en cualquier otro lugar; luego albergó compañías bananeras, una agencia de publicidad, una firma de abogados, una empresa de salud prepagada y hasta hubo quien se animó a vivir allí.

En 1999, el Estado obtuvo finalmente la propiedad del edificio y comenzó una nueva etapa en la que fue la sede del CTI de la Fiscalía en Medellín. Los vecinos consideraban que era demasiado peligroso y amenazaron con una tutela, y al parecer tenían razón.

Un nuevo atentado

El 19 de febrero del 2000 en la madrugada un grupo de hombres detonó un nuevo carro bomba, aunque con menor carga explosiva, sumando varios disparos con metralleta en contra de la edificación. Aunque la investigación nunca permitió esclarecer la identificación de los responsables la Fiscalía decidió abandonar el edificio por un tiempo; en el 2003 se convirtió en la sede de la seccional regional de la entidad Antioquia, albergando únicamente actividades administrativas.

En este lugar, la Fiscalía estuvo hasta el 2008, aproximadamente; posteriormente fue la SAE (Sociedad de Activos Especiales) la que asumió la responsabilidad del inmueble, que, sin embargo, permaneció en completo abandono, con la sombra del narco en medio de un lujoso barrio. La idea de que esta edificación siguiera siendo funcional se potenció entre 2014 y 2015, cuando se presumía que la Policía Nacional lo iba a ocupar para instalar una sede de la institución.

Cambio de planes y un proceso de inflexión

Algunos residentes de la zona se opusieron a que se convirtiera en una sede para la Policía, aduciendo que sería una especie de revictimización de un sector que ya había sido cruelmente azotado por la violencia.

Federico Gutiérrez, quien llegó a la Alcaldía de la ciudad en 2016, comenzó a estudiar alternativas para el futuro del edificio. Ordenó un estudio especializado para verificar la viabilidad de la instalación de la sede de la Policía Nacional, el cual arrojó que la edificación tenía algunos problemas estructurales, por lo que finalmente se optó por desarrollar un proyecto para poner en el centro del relato a las víctimas de la violencia producto del narcotráfico.

Inflexión de una historia oscura

En la actualidad, sobre lo que era el terreno del edificio Mónaco, se encuentra el Parque Conmemorativo Inflexión. A lo largo de lo que se conoce como “El camino de los héroes”, se encuentran nueve monolitos con imágenes y frases de personas de la época, claramente, todos rechazando las acciones violentas o la misma coyuntura que atravesaba el país.

Parque conmemorativo Inflexión - Medellín (Antiguo edificio Mónaco de Pablo Escobar) - crédito Infobae
Parque conmemorativo Inflexión - Medellín (Antiguo edificio Mónaco de Pablo Escobar) - crédito Infobae

En uno de los escritos que están tallados en el parque, destaca:

“Las primeras acciones de terror asociadas a la violencia del narcotráfico fueron los asesinatos selectivos, que comenzaron después de la creación delos carteles de Medellín y Cali, en 1976 y 1977 respectivamente. En1989 estallaron 71 bombas en Medellín y su Área Metropolitana, afectando a la población civil de manera indiscriminada. Es considerado el año cumbre del narcoterrorismo. Medellín fue considerada internacionalmente como “la ciudad más violenta del mundo” entre 1989 y 1991. | El año 1991 fue el año más violento en la historia de Medellín: se cometieron 6809 homicidios, equivalentes a una tasa de 395,47 homicidios por cada cien mil habitantes”.

Manuel Villa, quien ahora es el jefe de empalme de Gutiérrez en su nuevo período como mandatario de la capital antioqueña, en aquel entonces se desempeñó como secretario privado del alcalde, y como tal lideró el proceso para la construcción del Parque Conmemorativo Inflexión.

Parque conmemorativo Inflexión - Medellín (Antiguo edificio Mónaco de Pablo Escobar) - crédito Infobae
Parque conmemorativo Inflexión - Medellín (Antiguo edificio Mónaco de Pablo Escobar) - crédito Infobae

Villa recordó en entrevista con Infobae que cuando recibieron la alcaldía en 2016 surgió la pregunta de qué hacer con el edificio, teniendo en cuenta las constantes críticas de la comunidad frente al desarrollo de la estación de Policía en la zona.

“Cuando nosotros llegamos a la alcaldía en el 2016, nos encontramos con una situación administrativa, había un edificio, el edificio Mónaco, que estaba en manos de la Policía, que quería que se convirtiera en una estación. Los vecinos siempre fueron críticos de ese proyecto, de esa idea; creían que ellos habían vivido parte del dolor de la violencia: Nosotros estuvimos de acuerdo con la posición de los vecinos e intentamos ver otras posibilidades y ahí nos surge la pregunta de qué hacer con el edificio Mónaco”, expuso.

La historia del parque Inflexión tras el edificio Mónaco - crédito Infobae

En medio de uno de los monumentos hay cientos de espacios en donde locales y visitantes anclan rosas blancas en símbolo de paz, además de estar talladas en mármol, las fechas de todas las bombas que se detonaron en tiempos de guerra, al mismo tiempo se perciben algunos turistas que quizá se interesan por conocer más de la historia del lugar, mientras los habitantes de la zona observan acostumbrados a dicha afluencia.

Parque conmemorativo Inflexión - Medellín (Antiguo edificio Mónaco de Pablo Escobar) - crédito Infobae
Parque conmemorativo Inflexión - Medellín (Antiguo edificio Mónaco de Pablo Escobar) - crédito Infobae

Ahora que Federico Gutiérrez volvió a ser elegido como alcalde de Medellín, Infobae le consultó a Manuel Villa sobre los proyectos venideros Villa explicó que esta era una nueva oportunidad para seguir transformando la ciudad desde su historia, no negando la marca que dejó el narco, pero sí trabajando desde la dignificación de las víctimas y no la revictimización de las mismas.

“Esta es la oportunidad que tenemos de volver y seguir abrazando nuestra historia desde la educación, porque Medellín Abraza su Historia, es un proyecto que va más allá del edificio Mónaco, del parque inflexión, es un proyecto con el que queremos llegar a las escuelas públicas, queremos hacer parte precisamente de las rutas turísticas de la ciudad, que quienes vengan a la ciudad y pregunten por Pablo Escobar, nosotros como sociedad al unísono tengamos algo para decirles”, dijo.
Manuel Villa explicó los proyectos que se pretenden ejecutar en Medellín en pro de la construcción de paz - crédito Infobae

Villa asegura que es importante dar vuelta a la página; sin negar el pasado y la presencia de Pablo Escobar en la ciudad, factor que es fundamental para la no repetición.