Confundieron a un domiciliario con un ladrón y le quemaron su moto y le robaron sus pertenencias en Bogotá

En medio del alboroto robaron sus pertenencias y le dieron un machetazo en la espalda por el que, ahora, estará incapacitado 15 días

Sus pertenencias fueron hurtadas

Sebastián Torres, un joven de 24 años que en sus tiempos libres trabaja como domiciliario para cubrir los gastos de su carrera en ingeniería sanitaria, fue brutalmente atacado por un grupo de personas en el barrio Pontevedra, al noroccidente de Bogotá, luego de que una mujer lo acusara de haberla robado.

Mientras esperaba el cambio de semáforo en una de las calles que atraviesa esta pequeña comunidad, una mujer, que iba de parrillero en otra motocicleta, se bajó del vehículo y empezó a golpearlo, entretanto gritaba a los cuatro vientos que Sebastián había tomado sus pertenencias; específicamente, su celular, a manera de hurto.

“Se baja la persona de la moto y empieza a pedirme un celular, pero trata es de quitarme el mío. Ahí es cuando empiezo a pitar y a pedir ayuda, pero siento como un machetazo en la parte de atrás. Ya cuando veo que eso, pues salgo a correr”, relató el joven en una entrevista concedida para Noticias Caracol.

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En uno de los videos que circula en redes, se aprecia como un taxista que se estaciona detrás, agrede a Sebastián por la espalda, propiciándole un machetazo, antes de que este intentara avanzar en el vehículo, buscando protegerse.

La turba, ensañada con Sebastián, requisó sus pertenencias una y otra vez buscando el supuesto celular que se había robado, pero, al no encontrar nada, incineraron su motocicleta y se quedaron con todo lo que llevaba: “Cuando me pegaban me robaron mi celular, mi billetera, las llaves de la moto”.

Como si no les hubiera bastado con golpearlo. “Me dejaron sin nada. Sin un medio de transporte para trabajar. Yo trabajaba con la moto. Estudio ingeniería sanitaria y en mis tiempos libres trabajaba con ella”, relata, en medio de la impotencia y la desesperación.

Ya realizó una denuncia en contra del taxista y los demás, mientras se recupera en casa, ya que, debido a la gravedad de las heridas recibió 15 días de incapacidad, luego de presentarse en Medicina Legal.

“En este caso, en particular, el ciudadano (el taxista) puede ser imputado por los delitos de lesiones personales e, incluso, una tentativa de homicidio”, comentó para el medio citado el abogado penalista Jhon Fajardo. Y también quienes participaron, a pesar de no haberlo golpeado, podrían enfrentar el peso de la ley, puesto que “lo que pasó con la moto, es daño en bien ajeno”.

La justicia por mano propia se ha convertido en un fenómeno recurrente en el país, por cuenta de las demoras en los procesos investigativos y la inacción de las autoridades; sin embargo, al no existir un juicio, ni una mediación pueden cometerse injusticias e, incluso, delitos como en el caso de Sebastián.

Ricardo Burgos, también penalista, fue enfático en el tema: “Lo que permite la ley colombiana es capturar a la persona que presuntamente cometió un delito y llevarla ante las autoridades competentes. Nada de golpearlos hasta casi matarlos o quemar los vehículos en los cuales están transitando”.

“Aunque hacer un seguimiento a las cifras de linchamientos puede resultar complicado porque, según, ‘la policía rara vez hace un registro sistemático de estos hechos’, algunas evidencias nos permiten ver un aumento de estos casos, tanto en Colombia como en América Latina. Una de las representaciones más comunes, y a la vez más peligrosas de este fenómeno, es el acto del linchamiento, el cual ha llegado a dejar hasta 140 muertes en un año”, reflexiona en un texto Iván Javier Mojica Rozo.

Y es que, en casos como el de Pontevedra, se termina beneficiando a criminales reales, a costas de personas que no han cometido ningún delito. Sin duda, una muestra más de lo peligroso e ineficiente que resulta tomar la justicia por mano propia.

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