El fútbol olímpico, un torneo que no valora antecedentes

Sabemos de la extraña relación entre el COI y la FIFA. Las anomalías históricas se mantienen camino a París con una distribución de plazas continentales que no respeta la historia de este deporte dentro de los mismísimos juegos.

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Juegos Olímpicos de París 2024 - Sorteo del Torneo Olímpico de Fútbol - Le Pulse, Saint-Denis, Francia - 20 de marzo de 2024 Vista general durante el sorteo REUTERS/Stephanie Lecocq
Juegos Olímpicos de París 2024 - Sorteo del Torneo Olímpico de Fútbol - Le Pulse, Saint-Denis, Francia - 20 de marzo de 2024 Vista general durante el sorteo REUTERS/Stephanie Lecocq

El COI y la FIFA tienen un vínculo tan particular que hay momentos en los que daría la impresión de que cierta dirigencia del fútbol siente que la presencia de su deporte en los juegos representa un asunto menor.

Hay señales ancestrales. Por ejemplo, la de los tiempos de la Guerra Fría, claramente desplegada también en el deporte –pocos partidos generaban mayores audiencias y expectativas que un enfrentamiento entre los Estados Unidos y la entonces Unión Soviética-, en los que los países de detrás de la denominada Cortina de Hierro ganaron 9 de 10 títulos, considerando el periodo entre Helsinki 1952 y Seúl 1988. Hungría, Yugoslavia, Alemania Democrática, Polonia, Bulgaria y la mismísima Unión Soviética se adueñaron en ese lapso de un total de 22 medallas sobre un total de 30 puestas en disputa en este deporte.

Nada relevante salvo un detalle que explica que, ya entonces, las anomalías preocupaban bien poco y al mundo de los anillos no parecía preocuparle demasiado anormalidades semejantes como que, mientras la reglamentación limitaba la presencia a jugadores no rentados, lo que forzaba a todas las delegaciones a utilizar jugadores juveniles, aquellos conjuntos utilizaban gran parte de sus principales figuras dado que, dentro de la lógica comunista, ningún deportista se consideraba profesional. Hubo muchos medallistas en los mundiales de la FIFA que, en un mismo periodo, treparon a podios olímpicos.

Muchos años después, las anomalías siguen vigentes.

Por ejemplo, la distribución de plazas para un torneo que contará con 16 equipos en lugar de los 12 que se permiten en la mayoría de los demás deportes colectivos que disfrutaremos en París.

Esa distribución solo respeta antecedentes deportivos en el caso de Europa, que suma 3 plazas más la habitual del equipo del país anfitrión.

Los jugadores de la selección sub'23 argentina celebran la clasificación a Juegos Olímpicos de París. EFE/ Rayner Peña R
Los jugadores de la selección sub'23 argentina celebran la clasificación a Juegos Olímpicos de París. EFE/ Rayner Peña R

La gran perjudicada es Sudamérica, continente que pese a sumar quince podios olímpicos repartidos entre Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay y Chile, solo tendrá dos cupos en Francia. Esto es uno menos que Norte y Centroamérica, que solo sumó un par de podios. Y uno o dos menos que Asia y África, que tienen tres casilleros fijos y uno más para quien gane el desempate entre los cuartos de los torneos regionales de los citados continentes.

La plaza restante es de Oceanía. Más precisamente, de Nueva Zelanda, cuyos triunfos en semifinales ante Vanuatu por 8 a 0 y ante Islas Fiji por 9 a 0 dan una muestra elocuente del bajo nivel competitivo de un certamen que, además, prescindió de Australia, país que geográficamente forma parte de ese continente pero que, en el contexto de la FIFA, juega con los asiáticos.

Teniendo en cuenta que, a partir de la injusta distribución de espacios a nivel continental, equipos como Brasil o Uruguay quedaron fuera de París, no pareciera ser la excelencia deportiva la prioridad en esos escritorios. Por cierto, una situación que jamás se aceptaría en otros deportes que se disputan en los mismos juegos. Sin ir más lejos, en handball masculino, 9 de los 12 clasificados son europeos, continente que obtuvo 41 medallas sobre 42 posibles en la historia olímpica de este deporte. Aclaración importante: en este deporte, como en otros, hay clasificaciones continentales pero la mitad de las plazas se disputan en preolímpicos en los que compiten equipos de diversas regiones. De tal manera, se garantiza que, si se alterase el orden histórico, sería por resultados deportivos y no por negociaciones burocráticas.

Pero hay algo más que destacar sobre las licencias que se toma la FIFA con el fútbol olímpico. Y se refiere a las mismísimas etapas clasificatorias continentales.

Mientras Sudamérica, Asia, África y Oceanía compiten en la categoría de menos de 23 años, la misma que en los juegos en sí, en Europa se compite sub-21 y en Norte y Centroamérica en sub-20. Un despropósito que tiene un agregado: el torneo africano se jugó hace un año. De tal manera, es probable que muchos de los futbolistas que clasificaron a sus seleccionados estén excedidos en la edad permitida cuando llegue la cita parisina.

Es verdad que todo esto es un hecho consumado y que la sola especulación de que Lionel Messi y Killian Mbappe puedan llegar a integrar sus seleccionados eclipsa toda crítica a los procedimientos mencionados.

Sin embargo, antes y después, algunos fanáticos del fútbol y de los juegos seguiremos preguntándonos si no hay alguna posibilidad de que este matrimonio discuta sus desacuerdos y todos seamos más felices.