“No perdamos esta oportunidad”. El mensaje de Matt Carroll a los organizadores de Brisbane 2032

El director ejecutivo del Comité Olímpico Australiano se refirió a la realización de los Juegos de 2032 e hizo una reflexión con respecto al legado que dejó Sydney 2000.

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Las calles de Brisbane se iluminan al celebrar la elección de la ciudad como sede de los Juegos de 2032.
Las calles de Brisbane se iluminan al celebrar la elección de la ciudad como sede de los Juegos de 2032.

Allá por el 21 de julio de 2021, cuando el mundo olímpico transitaba las horas previas al comienzo de los Juegos de Tokio 2020, Brisbane celebraba la elección de la ciudad para recibir los Juegos de 2032. Si bien Australia ya cuenta con dos juegos en su haber - Melbourne 1956 y Sydney 2000 - esta será la primera vez que se realizan en dicha ciudad.

Habiendo todavía dos Juegos por delante - París 2024 y Los Ángeles 2028 - parece lejano hablar de organización, listado de deportes o sedes, pero el mensaje es claro. “Lo que tenemos aquí es una oportunidad de asociarnos con el deporte, la educación y la salud”, afirmó Matt Carroll, CEO del Comite Olimpico Australiano..

Las palabras de Carroll fueron dirigidas a la organización de los Juegos y dejó una profunda reflexión en relación al legado olímpico que dejaron los Juegos del 2000. “Creo que podríamos haber hecho más. Hay una parte que todavía creo que probablemente no hicimos del todo bien, y es cómo impulsar un cambio real en el uso del poder del deporte en beneficio de la comunidad”.

Sidney fue la segunda ciudad australiana en ser elegida como sede de un Juego Olímpico. La primera fue Melbourne en 1956.
Sidney fue la segunda ciudad australiana en ser elegida como sede de un Juego Olímpico. La primera fue Melbourne en 1956.

Si bien en Sydney, Australia cosechó 58 medallas, entre ellas 16 doradas, teniendo la mejor performance de su historia, Carroll cree que las medallas no son un legado en sí. “Una nación sana es una nación feliz, una nación solidaria y productiva, y ¿cómo se puede impulsar la salud en la comunidad? A través del deporte”, afirmó al Brisbane Courier Mail. “No es solo esperar la inspiración de los Juegos en 2032: existe una asociación entre el deporte, la salud y la educación, y deben coordinarse a nivel local, provincial (Queensland, en este caso) y nacional”.

La ciudad cuenta con la enorme ventaja de tener casi el 80% de los estadios y las sedes en condiciones. Claramente, esto relaja una de las mayores tensiones que afronta cualquier organización de esta magnitud que es el estrés presupuestario.

De alguna manera, esta realidad modifica los desafíos inmediatos para el Comité. Entonces, pensar en alentar a la comunidad a acercarse a la actividad recreativa e impulsar al deporte como una herramienta clave para la educación y la salud, recuperan la auténtica dimensión de su valor. Es así para cualquier sociedad. lo es, también, para las ciudades que alguna vez albergaron en sus calles un acontecimiento de tal magnitud. No se trata solo de disfrutar del momento sino también de evitar que lo hecho quede en el olvido.

Es ingrato emparentar con esta imagen lo sucedido en el primer juego olímpico del siglo XXI. En efecto, Sydney fue sede de un torneo extraordinario desde el concepto de villa olímpica cuyos departamentos fueron adquiridos por la comunidad con créditos muy convenientes hasta una ceremonia inaugural en la que se explicó al mundo que un estadio olímpico podría convertirse en un gigantesco espacio 3D: la imagen de la niña Nikki Webster flotando en el aire mientras regalaba momentos artísticos entrañables no nos dejan mentir.

De todos modos, resulta interesante la advertencia de Carroll. Por un lado, a cualquier ciudadano del planeta que alguna vez haya visitado esta tierra le habrá resultado muy fácil advertir el entusiasmo del australiano medio por todo tipo de deporte; no solo como espectador sino, fundamentalmente, como aficionado a la actividad. Evidentemente, para Carroll aún hay espacio para superarse.

Por el otro, a la hora de trazar un puente de vínculo entre Australia y el olimpismo siempre es bueno recordar que es una nación que participó en todos los Juegos Olímpicos de verano así como en los de invierno, de manera ininterrumpida a partir de los de 1936, en Garmisch-Partenkirchen. No hace falta que les explique demasiado lo complicado que habrá sido llegar a ciudades como Londres (1908) o Los Ángeles (1932) desde tierras tan remotas. Aun así, los australianos siempre dieron el presente. Y no solo fue cuestión de participar. El potencial del deporte de este país puede graficarse en su 10o puesto en el medallero histórico por naciones, con casi 550 medallas en total (164 doradas).

Como sea, lo más importante y profundo del mensaje de Carroll pasa por una lógica que no muchos gobiernos tienen respecto de la salud, la recreación y la educación de sus sociedades: mucho de aquello que nos complica y preocupa pueden encontrar un descanso de la mano del deporte. En todos sus niveles.