Gena Turgel posando en Londres en una muestra sobre los campos de concentración nazis (AP/Paul Faith)
Gena Turgel posando en Londres en una muestra sobre los campos de concentración nazis (AP/Paul Faith)

El momento en el que las tropas británicas liberaron a aquellos que estaban en el campo de concentración de Bergen-Belsen quedaría grabado para siempre en la memoria de Gena Turgel.

Eran las 3:15 de la tarde del 15 de abril de 1945. La propia Turgel, el pasado mes de abril, recordó que un anuncio retumbó por los altavoces en varios idiomas diciendo a todos los nazis que estaban en el campo que depusieran sus armas y se reportaran a la sede.

Después de ser forzada para ir de un campo nazi a otro, después de llorar los asesinatos de familiares y presenciar la muerte de muchas otras personas, ella relataba que en ese momento se "sentían libres". Tres días más tarde, un sargento británico que ayudó en las tareas de liberación del campamento donde estaba Turgel le pediría que se casara con él. El oficiante de la boda, un rabino del ejército británico, calificó el matrimonio de "símbolo de esperanza después de tanta muerte".

Años después, Turgel aprendería inglés, escribiría sus emocionantes memorias y compartiría sus recuerdos del Holocausto en miles de escuelas. Turgel murió la semana pasada a la edad de 95 años. El Gran Rabino del Reino Unido, Ephraim Mirvis, escribió en Twitter que ella había sido una persona "remarcable".

"(Mantener) su legado es nuestra responsabilidad ahora", señaló.

A Turgel le sobreviven sus tres hijos, así como sus nietos y bisnietos.

Ana Frank murió a causa de un tifus en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Gena Turgel se hizo cargo de ella en los últimos meses de su vida (Archivo)
Ana Frank murió a causa de un tifus en el campo de concentración de Bergen-Belsen. Gena Turgel se hizo cargo de ella en los últimos meses de su vida (Archivo)

"Mi historia es la historia de un sobreviviente", declaró en un evento conmemorativo del Holocausto en abril de este año. "También es la historia de 6 millones de personas que perecieron", agregó.

Turgel, que sobrevivió a los campos nazis de Auschwitz, Buchenwald y Bergen-Belsen, también se ocupó de Ana Frank cuando la adolescente se estaba muriendo de tifus, según confesó una vez a la BBC.

"Le lavaba la cara, le daba agua para beber… aún puedo ver su rostro, su cabello, su aspecto", comentaba ella.

Los medios británicos la apodarían como "la novia de Belsen" por su matrimonio con el sargento inglés, Norman Turgel.

Gena Turgel, la más joven de nueve hermanos, tenía 16 años cuando los alemanes invadieron su ciudad natal en Polonia, en septiembre de 1939. "Llegaron muy bien preparados", con listas de las familias judías más prósperas del país. Los nazis fueron a la casa de su familia, exigiendo que su hermano le entregara las llaves de su negocio.

En 1941, Turgel fue forzada a permanecer en un gueto de Cracovia junto a su madre y sus cuatro hermanos. Uno de ellos fue asesinado allí mientras que otro pudo escapar, aunque nunca más volvió a saber de él. Una de sus hermanas fue tiroteada cuando intentaba pasar comida de contrabando al campo de trabajo de Plaszow, según documenta el Holocaust Educational Trust. Luego, en diciembre de 1944, Turgel y el resto de sus familiares fueron obligados a caminar en una "marcha de la muerte" hacia Auschwitz-Birkenau.

"La temperatura era aproximadamente de 20 grados bajo cero", escribió Turgel. "Tenía que ir exactamente así: con vestido, abrigo, botas, un par de calzones y unas medias delgadas. La nieve era profunda y espesa. A veces nos obligaban a caminar de la noche a la mañana. Nos preguntábamos: '¿Cuándo terminaría? ¿Cuánto tiempo más?'".

Al llegar a Auschwitz, después de unas tres o cuatro semanas de viaje, Turgel y sus parientes fueron divididos en grupos y enviados a lo que pensaban que era un cuarto de baño.

"En esa habitación debíamos ser unas cien personas, todos amontonados entre paredes de piedra, sin ventanas y con aberturas estrechas en el techo", escribió en sus memorias. "Estuvimos allí una hora más o menos y no pasó nada. La espera parecía interminable. Nadie hablaba", agregó.

Cuando salieron de esa sala, un grupo de mujeres, eufóricas, los abrazaron. "¿No sabes dónde has estado? Has estado en una cámara de gas", dijeron. Turgel no sabía por qué su grupo no fue aniquilado con gas venenoso o asfixiante pero confesó que "Dios debe haber salvado mi vida y tantas otras junto a mí".

En Bergen-Belsen, Turgel, que por aquel entonces tenía 22 años, consiguió un trabajo como enfermera en un hospital. En esas instalaciones, se ocupaba de Ana Frank que se estaba muriendo de tifus.

Cuando las tropas británicas liberaron el campamento, un sargento se "interesó mucho" en Turgel. La invitó a una cena fuera del campamento, donde la jovencita pudo volver a ver mesas con adornos y manteles blancos.

"¿Esperamos alguna visita especial?", preguntó ella. "Tú eres la invitada especial", le respondió él. "Esta es nuestra fiesta de compromiso", añadió. Norman Turgel ya había interiorizado que el sargento se iba a casar con ella. Finalmente aceptó la propuesta y se casaron meses después. Su vestido de novia, hecho de seda de paracaídas, se exhibe en el Museo de la Guerra Imperial de Londres.

Tras la boda, la pareja se mudó a Londres, donde Gena Turgel se marcó tres objetivos: aprender inglés, adaptarse a la forma de vida británica y escribir sus recuerdos para que no los olvidara.

"¿Cómo podemos olvidarnos de eso?", dijo ante la audiencia el pasado abril.

Aquellos que conocían a Turgel escribieron mensajes de recuerdo durante el fin de semana. El alcalde de Londres, Sadiq Khan, tuiteó que estaba "triste por el fallecimiento de Gena Turgel". Afirmó que estaba "profundamente conmovido por su contribución e inspirado por su compromiso de toda la vida de educar a la gente sobre los horrores del Holocausto".

Karen Pollock, directora ejecutiva del Holocaust Educational Trust, tuiteó lo siguiente: "Nuestra hermosa, icónica y única Gena Turgel, cuyo testimonio tocó tantas vidas, falleció. Celebramos su 95º cumpleaños hace tan solo 3 meses".

"La Gena Turgel que conocíamos era la dama más bella, elegante y serena. Su fuerza, determinación y capacidad de recuperación fueron constantes, sus palabras poderosas y sabias fueron una inspiración", señaló la mujer en un comunicado. "Su historia fue difícil de escuchar y difícil de narrar, pero nadie que alguna vez la haya escuchado nunca la olvidará", finalizó.