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El psicólogo que diseminó los datos de usuarios de Facebook, y los compartió con una firma que trabajó en la campaña de Trump, tuvo una relación más estrecha de lo que parece con la red social.

La semana pasada, Facebook acusó al psicólogo de la Universidad de Cambridge, Aleksandr Kogan, de obtener datos sobre al menos 30 millones de usuarios de Facebook y compartirlos, de manera inapropiada, con Cambridge Analytica, la firma de análisis de datos. Facebook ha dicho poco sobre Kogan, además de afirmar que mintió cuando afirmó que su información se usaría solo para investigación académica.

Como parte de la investigación, que estaba separada del trabajo de Kogan para Cambridge Analytica, Facebook proporcionó a Kogan datos sobre 57 millones de amistades de la red social.

Las entrevistas y correos electrónicos entre Kogan y sus colegas de Cambridge Analytica, proporcionados por el informante Christopher Wylie a The Washington Post, revelan a Kogan como un académico ambicioso que viajó por el mundo para dar conferencias e incursionó en algunas de las universidades más elitistas de Estados Unidos y Europa buscando nuevas oportunidades para construir bases de datos más elaboradas y sacar provecho de su investigación, como trabajar con firmas con fines de lucro como Cambridge Analytica.

Durante su contrato con Cambridge Analytica, el psicólogo intentó adquirir registros médicos y genéticos estadounidenses para combinarlos con los datos en línea que afirmó haber obtenido. Con ese fin, Kogan intentó crear lazos de colaboración con Harvard Medical School y con Harvard T.H. Chan School of Public Health al fusionar sus conjuntos de datos con datos médicos y genéticos, según los correos electrónicos.

"Una de las personas con las que me reuní en Harvard Medical dijo que podría conseguirnos millones de registros médicos y también datos genéticos para vincularlos a toda esa información. ¿Pueden imaginarse las posibilidades que se podrían crear a partir de entonces?", escribió Kogan a los científicos de datos de Cambridge Analytica en un correo electrónico enviado en febrero de 2014. "Va a ser increíble", señaló en aquel momento.

Dos profesores de Harvard citados en los correos electrónicos de Kogan dijeron que él expresó interés en trabajar juntos, pero dicen que nunca le proporcionaron ningún dato médico.

En una entrevista realizada el jueves pasado, Kogan dijo que siente que su trabajo para Cambridge Analytica cumplía totalmente con las políticas de datos de Facebook de la época. Remarcó que siempre asumió que los datos médicos serían anónimos y que estaban destinados a un proyecto académico no relacionado con su trabajo de Cambridge Analytica.

"A las compañías tecnológicas y a los desarrolladore, como yo le hemos dado un llamado de atención para que las cosas que pensamos que están bien no lo están para las personas, que pueden sentirse enojadas y violadas", comenta Kogan.

Las alianzas con académicos como Kogan, de 31 años, han sido una parte integral del esfuerzo de Facebook para demostrar que la red social es una fuerza poderosa en la sociedad y una herramienta de visión social. Muchos académicos se asocian con Facebook porque la red no les dará acceso a los datos que buscan a menos que la investigación se realice de forma conjunta.

Pero la asociación académica de Kogan con Facebook, casi al mismo tiempo que estaba transfiriendo datos a Cambridge Analytica, genera dudas sobre cómo se obtuvo el consentimiento del usuario, la línea entre la investigación académica y el marketing corporativo, y cómo los expertos, a veces, pueden usar datos para fines comerciales y políticos.

"Estamos firmemente comprometidos con la protección de la información de las personas", señaló Facebook en un comunicado. "Sabemos que hay más de lo que podríamos haber hecho, y como dijo el presidente ejecutivo Mark Zuckerberg esta semana, estamos trabajando arduamente para abordar los abusos del pasado y seguimos investigando al respecto", aclaró.

El director ejecutivo de Facebook explicó el miércoles que la captura de Cambridge Analytica provocó una "brecha de confianza" con los usuarios de Facebook, y que la compañía investigará y auditará a miles de desarrolladores de aplicaciones de terceros.

Kogan, cofundador de una start-up llamada Philometrics, que realiza encuestas, fue parte integral de Cambridge Analytica al obtener al menos 30 millones de perfiles de usuarios de Facebook. En 2013, él creó una aplicación de prueba de personalidad que recopiló perfiles de Facebook para un estudio académico. Él dice que fue una aplicación gracias a la cual pudo acceder a los 30 millones de perfiles, porque esa plataforma incluía las redes de amigos que usaban la aplicación.

Facebook suspendió a Kogan, Cambridge Analytica y Wylie la semana pasada, alegando que habían compartido ilegítimamente los datos. Facebook ordenó que destruyan los datos. Pero eliminar esa información de una base de datos, tal y como Facebook pidió a Kogan, no es tan fácil. A pesar de eso, Kogan, Wylie y Cambridge Analytica dicen que han borrado todos los datos.

Kogan fue coautor de un documento, junto a otros diez compañeros, que fue financiado por la Universidad de Cambridge y la Universidad de San Petersburgo en Rusia, además de Facebook. Titulado Riqueza y diversidad de amistades: las personas de clase social alta en todo el mundo tienen menos amigos internacionales, estudió los vínculos sociales entre personas ricas de todo el mundo y publicó los resultados en la revista Personality and Individual Differences en 2015.

Dos científicos de datos de Facebook se encontraban entre los autores, además de Kogan y algunos destacados académicos. Una de las autoras, la investigadora de Berkeley Emiliana Simon-Thomas, dijo que Kogan la había invitado a unirse al estudio, pero que no recordaba muchos detalles al respecto. Los dos fueron compañeros mientras estudiaban el doctorado en Berkeley.

La metodología del estudio tiene similitudes con la forma en la que Kogan recolectaba los datos en Cambridge Analytica y también hace referencia a una aplicación creada por él mismo. Para llevar a cabo el estudio, los investigadores reclutaron trabajadores independientes en el programa Mechanical Turk de Amazon y pagaron USD 1 a cada uno por participar. De ese grupo, 857 participantes autorizaron a Kogan a recopilar cierta información de sus perfiles de Facebook automáticamente, según el estudio.

Los autores obtuvieron las redes de amigos de esos participantes, calculando la ubicación actual y el porcentaje que vivía fuera de Estados Unidos. Facebook luego proporcionó a los autores datos "sobre todas las amistades formadas en 2011 en todos los países del mundo". El conjunto de datos incluyó un total de 57 millones de amistades, según el documento.

El texto dice que los participantes firmaron un formulario de consentimiento que detallaba todas las partes del estudio. "No se utilizó el engaño", agregaron los investigadores.

Facebook ya tenía un acuerdo con la Comisión Federal Comercial de Estados Unidos, que data de 2011, en el que Facebook prometió obtener los permisos de las personas antes de compartir sus datos. Pero los expertos en privacidad dicen que las políticas de desarrollo de Facebook en ese momento permitían a los programadores acceder a ubicaciones y otros datos, como el estado de la relación, las fotos y los "me gusta" de los perfiles de amigos sin notificárselos.

"Los investigadores no deberían haber recibido datos identificados por el usuario", dice Marc Rotenberg, presidente y director ejecutivo del grupo de defensa de la privacidad Electronic Privacy Information Center. "Los usuarios nunca dieron su consentimiento para el uso de sus datos de esta manera", apunta.

Mientras Kogan estaba llevando a cabo el estudio con Facebook, también se acercó a la empresa de Sillicon Valley para obtener más oportunidades comerciales para sus datos.

En ese momento, los colegas de la Universidad de Cambridge, que trabajaban para Cambridge Analytica, presentaron a Kogan a los funcionarios de la empresa matriz, SCL. Lanzó una compañía llamada RSG, que se asoció con SCL y tuvo como objetivo reunir una amplia gama de datos personales, según los correos electrónicos interceptados de Kogan y Wylie.

En un e-mail de junio de 2014, un director del Centro de Psicometría de Cambridge, que contrató a Kogan, escribió al director ejecutivo de Cambridge Analytica, Alexander Nix, diciendo que "la Universidad está interesada, entre otras cosas, en cualquier problema que pueda surgir de cualquier uso comercial", de datos de personalidad y modelos, unos datos en los que el director insistía que eran estrictamente para uso académico.

Kogan también se acercó a Michal Kosinski, un experto en psicología basada en datos, para solicitar acceso a la popular base de datos de personalidad de Facebook, pero después de las negociaciones, Kogan fue rechazado.

Facebook rompió relaciones con Kogan en diciembre de 2015 y exigió que eliminara los datos obtenidos a través de la encuesta de la aplicación. Facebook dice que él engañó a la empresa y a sus usuarios cuando comercializó datos que se tomaron con fines de investigación legítimos y se los entregó a Cambridge Analytica.

Kogan afirma que ninguno de los datos que se tomaron con fines investigativos en 2013 fue proporcionado a Cambridge Analytica. Él dice que tras su contratación en Cambridge Analytica, envió una nueva encuesta a los usuarios de Facebook, con nuevos términos de servicio que permitieron un amplio uso de datos. Esa nueva aplicación de encuesta recabó datos de casi 300,000 usuarios de Facebook y capturó datos de 30 millones de sus amigos. Él dice que ha borrado todos los datos que obtuvo de Facebook.

"No ofrecí ningún dato"

Kogan, que nació en lo que entonces era la Unión Soviética, viajó varias veces a Rusia, donde trabajó con investigadores universitarios de San Petersburgo y dio conferencias sobre datos y redes sociales.

Kogan también intentó asociarse con otros académicos para hacer uso de los datos en línea que había obtenido, como muestran los correos electrónicos y las entrevistas. Escribió a sus colegas de Cambridge Analytica en febrero de 2014 que había conocido o tenía la intención de reunirse con una docena de profesores de Cambridge, Harvard, la Universidad de Yale y la Universidad d California en Berkeley, y que todos estaban "extremadamente entusiasmados" con la colaboración.

Kogan escribió en el correo electrónico que quería crear modelos estadísticos que pudieran identificar con precisión a las personas en riesgo de sufrir diversas enfermedades a través de un análisis de la navegación web y los comportamientos de compra, y combinar eso con datos médicos de Harvard. En los correos electrónicos, dijo que tenía "firmas" de dos profesores.

Wylie, el denunciante, dijo a The Washington Post que Kogan estaba buscando la mayor cantidad de datos posible para tratar de afinar al máximo el comportamiento humano. "Estábamos buscando una imagen total, desde sus genes hasta sus gustos", explicó Wylie.

Kogan dijo que fue a Harvard como académico, con la esperanza de poner en marcha un instituto de big data que estaba separado de su trabajo en Cambridge Analytica. Escribió los correos electrónicos a SCL porque la compañía planeaba apoyar ese esfuerzo.

Uno de los profesores nombrdos en los correos electrónicos de Kogan era Ichiro Kawachi, presidente del Departamento de Ciencias Sociales y del Comportamiento de la Facultad de Salud Pública de Harvard. Dijo a The Washington Post que conoció a Kogan en su oficina de Harvard para hablar sobre la posibilidad de colaborar en un proyecto que analizaba el uso que las personas hacen de los emoticonos en las redes sociales y la relación con su estado de ánimo.

"No ofrecí ningún dato para compartir, ni tengo ningún dato médico para compartir", dijo Kawachi. Señaló que no trabajaron juntos en ningún proyecto y que "no tenía idea" sobre el reclamo que Kogan habría hecho a la Escuela de Medicina de Harvard para conseguir millones de registros médicos.

Gil Alterovitz, un profesor de Harvard Medical School, que figura en el correo electrónico de Kogan, dijo a The Washington Post que un amigo que conocía de la Facultad de Salud Pública de Harvard le presentó a Kogan, que sugirió que este podría ofrecer una posible colaboración académica. Alterovitz dijo que más tarde se reunió con él para almorzar y ahí fue donde "se sorprendió al escuchar sobre el tamaño de los datos en los que estaba trabajando". "Recuerdo haber preguntado cómo obtuvo la información porque me sorprendía que hubiera conseguido tantos datos y tan rápido", cuenta.

"Un conflicto de intereses"

En los últimos seis años, Facebook se ha asociado con muchos académicos e instituciones de investigación para examinar el efecto de Facebook en el mundo y las relaciones.

La empresa tecnológica requiere que los investigadores que quieren grandes cantidades de datos se asocien con la red social en la investigación, una postura que ha generado preguntas éticas para los investigadores, según Robert Kraut, un psicólogo social de la Universidad Carnegie Mellon.

"Definitivamente presenta un conflicto de intereses", dice. "Para tener acceso a los instrumentos, debes contratar a estas compañías. Muchas interacciones sociales importantes están sucediendo en línea y están siendo capturadas por las compañías de medios sociales; la única forma de entender ciertos elementos del comportamiento humano es con estas asociaciones", remarca.

Simon-Thomas, coautor del estudio de amistad internacional con Facebook y Kogan, dijo que este era conocido como un investigador y matemático confiable y que estaba sorprendido al verlo en las noticias. "Nunca me hubiera fijado en él", dijo en una entrevista. "La gente quiere ganar más ingresos y los académicos son una comunidad competitiva", subraya.