Foto vía Flickr usuario Robot Brainz
Foto vía Flickr usuario Robot Brainz

En Barranquilla, uno de los delincuentes más buscados de Venezuela se fugó como los grandes.

El pasado 6 de febrero los venezolanos Geovo Chamunt y su amigo Ángel González alias "El Chivo" estaban paseando en las playas de La Boquilla en Cartagena cuando fueron atacados a bala por sicarios. "El Chivo" murió en el hecho pero aunque Chamunt recibió tres impactos, dos en el brazo y uno en la axila izquierda, logró sobrevivir y fue llevado inmediatamente a la Clínica San José de Torices en Cartagena.

Hasta ahí, otra historia de delincuencia común de las que tristemente abundan a diario en ese país.

Pero mientras los médicos hacían todo para salvarle la vida al sobreviviente, en la clínica descubrieron que el hombre era uno de los delincuentes más buscados del Estado Zulia en Venezuela. Resultó que tenía una circular roja de la Interpol por los delitos de homicidio en modalidad de sicariato, homicidio internacional, asociación para delinquir y robo de vehículo.

Una joyita completa.

A los pocos días y ya estando estable, remitieron a Chamunt al Hospital Cari en Barranquilla, donde se le asignó un guardia policial para que lo vigilara durante su recuperación. Y así funcionó durante casi seis meses, hasta que en una movida de las que estarían orgullosos los hermanos Anglin, se fugó de su cama de hospital sin dejar rastros.

Según reportan medios de la región, en la noche del miércoles 19 de septiembre Chamunt ordenó una pizza a su cuarto para cenar. Como detalló la policía, a eso de las once le ofreció un pedazo al patrullero Elmer Flórez Hostia, encargado en ese momento de vigilarlo, que después de comérsela comenzó a sentir un ataque de sueño repentino hasta quedarse dormido. Según el informe, Chamunt salió campante del hospital con una bata de médico y el policía no volvió en sí hasta la una de la mañana cuando se encontró con los brazos atados con una sábana.

Al parecer, a Chamunt le iban a dar de alta en los próximos días y se aprovechó de un policía hambreado para evadir la cárcel. Ahora tenemos otra vez a un delincuente peligroso en la calle, uno que además no titubea a la hora de profanar a la sagrada pizza.

Publicado originalmente en VICE.com