Por qué las parejas discuten más cuando practican menos sexo

Por Mark Shrayber

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Las hormonas solo desempeñan un pequeño papel en la historia.

Seguramente te haya pasado alguna vez: estar en una relación en la que el sexo es espectacular pero de golpe, por una razón u otra, se enfría. Lo más probable es que al principio pienses que tu pareja está estresada en el trabajo, pero te empiezas a preocupar.

Estás resentido, incluso enfadado. En seguida te preparas para una discusión, la típica que empieza con frases del estilo, "Es simplemente que me parece curioso que…" y que acaba con uno de los dos dando vueltas toda la noche en el sofá que tanto tiempo llevas queriendo cambiar por la sencilla razón de que es superincómodo para dormir. Y ahí estás tú, rechinando los dientes y preguntándote en qué momento se empezó a joder todo.

Esa reacción es muy normal, y esa rabia se puede llegar a comprender. Pero, ¿por qué pasa esto? Hay quien dice que estar enfadado cuando no practicas sexo se debe a la falta de sustancias químicas producidas en tu cerebro — dopamina, oxitocina y todas esas endorfinas— que ayudan a "sentirse bien".

Esto es una parte de la respuesta, pero hay más. No quiero ser grosero, pero todos sabemos que darse placer en la ducha después de una discusión no compensará el hecho de que tu pareja no esté muy receptiva al contacto físico, sin importar la dopamina que tu cerebro haya producido en ese momento.

"Para muchas parejas —por no decir para la mayoría—, el sexo representa una forma importante de conexión íntima, en términos físicos por supuesto, pero también en lo que al estado emocional respecta", dice Amanda Gesselman, psicóloga social e investigadora científica del Kinsey Institute.

“Para muchas parejas el sexo representa una forma importante de conexión íntima, en términos físicos por supuesto, pero también en lo que al estado emocional respecta”

"Aunque no se ha demostrado que sea cierto, la satisfacción con nuestra vida sexual, por lo general, suele estar vinculada a lo felices que nos sentimos en nuestra relación. Por esta razón, no es de extrañar que cuando el apetito sexual de nuestra pareja empieza a decaer —quizás porque está estresada, deprimida, cansada, o porque la frecuencia de las relaciones sexuales tiende a decrecer a medida que la relación avanza—, interpretemos esa decaída como que algo va mal".

Nuestra mente es capaz de cosas extraordinarias, la mayoría de las cuales incluyen hacer una montaña de un grano de arena. Por esta misma razón, la falta de sexo enseguida puede interpretarse incorrectamente. "Una persona podría tomarse esta decaída como una señal de que su pareja no la ve tan atractiva o no quiere estar con ella, aunque nada de eso sea cierto", explica Gesselman.

No obstante, todos sabemos que no hace falta que algo sea cierto para tenernos en vela toda la noche. Y pedir sexo nos deja en una posición vulnerable —sí, aunque llevéis juntos años y años—, un rechazo puede activar las inseguridades que llevabas a cuestas de relaciones anteriores.

Eso es lo que estimula la rabia y el disgusto. No tienes por qué machacarte por esto puesto que la activación de tus inseguridades es algo que muchas veces no puedes controlar. De hecho, puede que se remonten a tu infancia, cuando aprendiste a relacionarte con los demás a partir de la relación que tuviste con tus padres.

Pedir sexo nos deja en una posición vulnerable, un rechazo puede activar las inseguridades que llevabas a cuestas de relaciones anteriores

"Existen ciertas diferencias demostradas respecto a las distintas formas de emparejamiento", explicó Gesselman. "Algunas personas sienten más ansiedad a la hora de relacionarse con sus parejas, lo que significa que tienden a necesitar un poco más de aceptación e intentan suscitar esa misma emoción en sus compañeros sentimentales. Algunos estudios han demostrado que aquellos individuos que sienten más inseguridad a la hora de relacionarse —que se preocupan un poco más de la cuenta porque su pareja les pueda dejar y que necesitan más aceptación— suelen ver el sexo como un medidor de la estabilidad de la relación".

"Para esas personas, el hecho de que su pareja no quiera mantener relaciones sexuales podría resultarles angustioso dado que ven el sexo como un gran medidor de seguridad", añadió ella. Vanessa Marin, terapeuta de Los Ángeles, está de acuerdo. En la consulta se encuentra con numerosos casos como este. Ella sostiene que es un problema común y que la intensidad de los sentimientos que aparecen cuando no se practica sexo suele sorprender incluso a quien los experimenta.

"Da la sensación de que muchas parejas piensan que el sexo es única y exclusivamente sexo", dice Marin, "pero es mucho más que eso. Tu pareja no se te insinúa solo porque quiera tener un orgasmo. Está claro que esa es la parte divertida del sexo, pero lo necesario es priorizar a tu pareja y vuestra relación sobre las otras muchas cosas que intentan distraer nuestra atención. Si tu compañera sentimental no quiere practicar sexo porque está atareada con correos electrónicos o simplemente tirada en el sofá delante de la televisión, en cierta manera te está diciendo que esas cosas son más importantes que pasar tiempo contigo".

“Si tu compañera sentimental no quiere practicar sexo porque está atareada con correos electrónicos o simplemente tirada en el sofá delante de la televisión, en cierta manera te está diciendo que esas cosas son más importantes que pasar tiempo contigo” — Vanessa Marin, terapeuta

Y aquí está el gran problema: cuando estás enfadado pero no hablas de ello, tu pareja lo nota. ¿Y esa tensión que se va creando? Marin explica que eso va apagando a tu pareja y se establece un ambiente negativo que ella es capaz de percibir y probablemente no sea la primera vez.

Pero hablar de esos sentimientos no es tarea fácil. "Lo que pasa es que no estamos preparados para hablar del rechazo y lidiar con él", dice ella, "así que dejamos que nos vaya consumiendo por dentro. Eso lo que hace es remover todos esos sentimientos antiguos de rechazo. Ahí es cuando tu mente se traslada a tu época en primaria, cuando te escogieron el último en el equipo de fútbol".

Entonces, ¿qué puedes hacer si no tienes relaciones sexuales con tu pareja y estás empezando a cabrearte? Todo tiene que ver con la comunicación, no importa lo raro o incómodo que pueda ser. Marin explica que en su consulta ayuda a que las parejas entiendan que no se trata de que nunca se rechacen el uno al otro a la hora de practicar sexo, sino de que sean capaces de entender y procesar los sentimientos que acompañan ese rechazo. Eso, a su vez, permite a ambos miembros de la pareja hablar de forma más sincera y clara de sus deseos. Todo esto conlleva menos discusiones, más tiempo juntos y mucho menos rencor.

Redefinir lo que significa el sexo para los dos como pareja también ayuda a evitar tener sentimientos de rechazo y rencor. "Muchas parejas tienden a mantener relaciones sexuales como una rutina más", afirma Marin. "Hay que ampliar el repertorio. Existen muchas maneras de practicar sexo, pero a menudo perdemos la creatividad y pensamos que tenemos que seguir haciendo lo mismo de siempre".

Las parejas tienen que entender que no se trata de que nunca se rechacen el uno al otro a la hora de practicar sexo, sino de que sean capaces de entender y procesar los sentimientos que acompañan ese rechazo

Así que si tu pareja muestra poco deseo sexual porque está aburrida con todo el tema en general —porque se tarda demasiado tiempo, por ejemplo—, entonces quizás sea el momento de tomarse las relaciones sexuales simplemente como un paso más en una experiencia que lo único que busca es uniros más.

"¿Por qué no solo uno de la pareja practica sexo oral al otro?", pregunta Marin. "¿Por qué no uno le dice guarradas al otro mientras este último se masturba? ¿Por qué no hacerlo viendo una película porno? Hay tantas cosas que las parejas pueden hacer…y una vez que se dan cuenta del abanico tan grande que tienen, todo resulta mucho más fácil. 'Vale, realmente no estoy de humor como para hacer nada para satisfacerme a mí, pero no me importa decirte marranadas, desnudarme para que te masturbes, hacerte una felación, o simplemente tumbarme a tu lado'".

¿Algún otro consejo? Ver tu vida sexual como algo que requiere tiempo y esfuerzo y no como algo que surge en el momento y lugar precisos si estás con la persona adecuada. Según un nuevo estudio de la Universidad de Toronto, esas personas que creen que su vida sexual es un proceso creciente y en pleno desarrollo tienden a responder mejor a la hora de trabajar en esos aspectos de la relación.

Por tanto, la próxima vez que tu pareja te rechace, párate un momento a procesar tus sentimientos, pero no te estanques ahí. En vez de eso, prueba algo nuevo —y, sí, eso implica hablar del tema.

Publicado originalmente en VICE.com