¿Qué convierte un 'selfie' en una obra de arte?

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Con motivo de la inauguración de la exposición que indaga en su historia en la Saatchi Gallery de Londres, hablamos con la fotógrafa Juno Calypso sobre el potencial creativo del autoretrato.

Se han descrito como empoderadores, degradantes, iconos de la tercera ola del feminismo y ejemplos de narcisismo flagrante. Sin embargo, ¿son arte los selfies? Esta es la pregunta se explora en la nueva exposición que se muestra en la Saatchi Gallery de Londres. Bajo el nombre de From Selfie to Self-Expression, esta iniciativa repasa la historia del selfie desde los antiguos maestros (como Rembrandt) hasta los nuevos (Kim K) y, además, celebra el potencial creativo de un medio que con frecuencia se observa a través de un filtro muy esnob.

En la muestra aparecen Vincent Van Gogh, Frida Kahlo y Cindy Sherman, pero también una serie de iconos de la era digital como Benedict Cumberbatch y ese mono que le quitó la cámara a un fotógrafo en Indonesia. Juno Calypso es una de las jóvenes artistas británicas implicadas en la exposición (tuvo que revisar 14.000 selfies para coronar la obra The Substitute (holiday), de Dawn Wooley, como ganadora del concurso con que se inauguró el evento). Por ello, pensamos: "¿quién mejor para preguntarle qué convierte un selfie en arte que alguien que se ha labrado una carrera haciéndose fotos a sí misma?". A continuación, mostramos sus reflexiones.

¿Qué opinas de la palabra "selfie"? ¿Te importa que se asocie tu obra con ella?
No es una palabra con una fuerte estética auditiva; suena como la palabra que diría un niño. Yo describiría lo que hago como la realización de autorretratos orquestados. Yo asocio más la palabra "selfie" a las fotos que se hacen con el teléfono o el portátil, pero no me molesta que se asocie mi obra con ella. La cultura selfie está liderada por mujeres y por personas jóvenes; gente que, anteriormente, no se ponía detrás de la cámara, así que la mayoría de comentarios negativos hacia ella me parecen simple esnobismo y misoginia disfrazados de crítica fotográfica.

¿Por qué crees que apareces tanto en tu obra? ¿Crees que siempre se centrará en la idea del 'yo'?
Trabajar con otra gente me estresa mucho. Quería un trabajo en el que no tuviera que hablar con nadie. Creo que saber que no estoy explotando a nadie (excepto a mí misma) me ayuda a dormir por las noches. No necesito imprimir formularios de consentimiento. Los selfies y los autorretratos crean una visión en bucle, que ofrece una alternativa a la visión colonial, la visión masculina… Encuadrar al "otro" como un objeto.

¿Qué convierte un selfie en arte? ¿Solo es arte si la persona que la hace es un artista?
Creo que un selfie puede convertirse en arte del mismo modo que un periódico puede convertirse en literatura.

¿Cómo ha cambiado nuestra relación con las selfies
Supongo que hace cien años necesitabas un determinado estatus social para acceder a una cámara. Cuando yo era más joven, todo lo que necesitabas eran 3 euros y un fotomatón, pero eso seguía siendo un poco público. Con las cámaras digitales, el selfie se ha convertido en un acto privado y más repetitivo. A su vez, llegaron las redes sociales y nos dotaron del poder de enviar esa imagen a todas partes desde tu habitación. Creo que, independientemente de la situación, la relación es la misma. A la gente le gusta autoexaminarse.

¿Cuál fue el último selfie que te hiciste con el teléfono? ¿Podemos verlo?

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Publicado originalmente en VICE.com

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