
El gigante minorista busca nuevas formas de crecer después de que EE. UU. y Europa desmantelaran las exenciones arancelarias que ayudaron a respaldar su modelo de bajo costo.
Shein solía ser una de las empresas de las que más se hablaba en el sector minorista.
Podía detectar lo que quería la generación Z y, en cuestión de días, convertir esas tendencias en vestidos de malla de 10 dólares y tops cortos de 5 dólares. Sus prendas eran tan baratas y su rotación de nuevos estilos tan incesante que #Sheinhaul se convirtió en un fenómeno en TikTok. Shein superó a rivales más grandes como Zara y H&M, comenzó a planificar una oferta pública inicial y, en un momento dado, fue valorada en casi 100.000 millones de dólares.
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Hoy, el furor se ha desvanecido.
Después de años de retraso, Shein está cerca de salir a bolsa, esta vez a una fracción de su valoración máxima. Busca nuevas formas de crecer después de que Estados Unidos y Europa desmantelaran las exenciones arancelarias a los productos baratos que habían ayudado a respaldar su modelo de bajo costo. Las ventas han caído drásticamente en Estados Unidos, su mercado más grande. Y la empresa ha ofrecido a los inversionistas pocos detalles sobre de dónde provendrá un nuevo crecimiento significativo.
"Para una empresa que generó tanta expectación durante tanto tiempo, al parecer la música se ha acabado", dijo Juozas Kaziukenas, un analista independiente de comercio electrónico.
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Ninguna marca de moda china ha tenido tanto éxito como Shein al globalizarse. Y sin embargo, la empresa se mantiene inusualmente reservada.
Su fundador y director ejecutivo, Sky Xu Yangtian, es tan reservado que, hasta que apareció públicamente en febrero, la mayoría de las fotografías que circulaban en línea y que supuestamente lo mostraban, eran falsas. Incluso un alto ejecutivo de Shein en el extranjero, que habló con la condición de mantener el anonimato porque no estaba autorizado a hablar con los medios, dijo que nunca había conocido ni interactuado con Xu.
Shein rechazó las solicitudes para una entrevista. Los detalles sobre los tiempos y los precios de su debut en el mercado no han sido anunciados, pero el mes pasado la empresa presentó un prospecto ante la Bolsa de Valores de Hong Kong.
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Shein se ha esmerado en distanciarse de sus orígenes chinos. En 2019, estableció su sede en Singapur y dio de baja su entidad corporativa china original unos años más tarde. El objetivo era, en parte, sortear las regulaciones chinas que rigen a las empresas que buscan cotizar en el extranjero y despejar el camino hacia una OPI (oferta pública inicial) en Nueva York.
La estrategia fracasó. En Estados Unidos, Shein enfrentó un intenso escrutinio bipartidista por parte de los legisladores respecto a su cadena de suministro y prácticas laborales. Tras abandonar su intento de cotizar en Nueva York en 2024, recurrió a Londres, donde enfrentó una resistencia similar por parte de organizaciones no gubernamentales y otros manifestantes.
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Eso dejó a Hong Kong como la última plaza viable importante. Pero después de años de retraso, los analistas dicen que a Shein podría habérsele pasado su momento.
El giro hacia Hong Kong también ha puesto a Shein en la incómoda posición de tener que volver a asumir la identidad china que alguna vez intentó minimizar. En China, la empresa ha enfrentado críticas por "florecer en China pero dar frutos en el extranjero", una frase que sugiere que Shein construyó su éxito en el país mientras redirigía las ganancias al exterior.
Luego, en febrero, el notoriamente esquivo Xu apareció de repente ante funcionarios de la provincia de Cantón.
"Cantón es la raíz de Shein", declaró, al anunciar que Shein invertiría unos 1,4 millardos de dólares en los próximos tres años para construir allí un centro para la cadena de suministro.
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Los medios chinos cubrieron el discurso de manera inicial. Luego, algunos artículos comenzaron a desaparecer de internet. Lu Minghe, un periodista veterano, publicó un aviso que mostraba que Shein había exigido que su cuenta pública de WeChat eliminara un artículo sobre la aparición de Xu, citando una "infracción de derechos".
Aun cuando Shein recalibra su relación con China, un problema más fundamental se cierne sobre cualquier posible salida a bolsa.
Jianggan Li, fundador de Momentum Works, una consultora que ha seguido de cerca a Shein, dijo que posibles inversionistas le habían dicho que percibían poco entusiasmo por parte de sus fundadores.
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"No ha habido ningún esfuerzo por generar interés", dijo Li. "No siento que haya un fuerte deseo por parte de la gerencia de que la empresa cotice en bolsa, aparte del hecho de que los inversionistas quieren salir".
Los inversionistas se preguntan cómo puede seguir creciendo Shein.
La decisión del año pasado del presidente Donald Trump de poner fin a una política que había permitido que miles de millones de dólares en importaciones de bajo costo ingresaran a Estados Unidos libres de impuestos asestó un duro golpe en su mayor mercado individual. En mayo de 2025, Shein comenzó a subir los precios en Estados Unidos. En el primer trimestre de 2026, los ingresos netos en Estados Unidos cayeron un 14,3 por ciento a 2 millardos de dólares, dijo la empresa.
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Europa podría representar un desafío aún mayor. El mes pasado, las autoridades europeas anunciaron una tarifa plana de 3 euros para los paquetes de comercio electrónico que antes ingresaban libres de impuestos.
Europa representa más de un tercio de los ingresos de Shein. En su prospecto, Shein advirtió que, aunque era demasiado pronto para evaluar por completo el impacto de la situación en Europa, "podría estar en general en consonancia con el impacto observado en Estados Unidos o superarlo".
Shein ahora intenta convencer a los inversionistas de que su futuro va más allá de la ropa ultrabarata al vender acceso al sistema que construyó para diseñar, producir, comercializar y entregar productos de forma rápida.
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Hasta ahora, hay poca evidencia de que la estrategia de la cadena de suministro rinda frutos. Desde que ofreció el servicio como programa piloto en 2023, Shein ha inscrito a solo unas 20 marcas. El programa generó menos del 1 por ciento de sus ingresos netos totales en 2025, según la empresa.
Shen Meng, director de Chanson & Co., una firma de banca de inversión en Pekín, dijo que Shein tuvo éxito en parte porque estaba dispuesta a reducir al máximo sus propios costos y márgenes, concesiones que otras marcas que utilizan su plataforma podrían no estar dispuestas a aceptar.
"Es difícil ver alguna ventaja sobresaliente en la transición de Shein", dijo Shen.
Shein también está incursionando en los sectores de muebles, cosméticos, productos para mascotas y electrónica. Los artículos que no son prendas de vestir representaron más de un tercio de sus ingresos en el primer trimestre.
Otros analistas se muestran igualmente escépticos de que Shein haya encontrado una segunda etapa de éxito.
"No está claro qué más serán capaces de generar, aparte de moda ultrarrápida a precios muy bajos", dijo Sucharita Kodali, experta en comercio electrónico de Forrester, una agencia de investigación.
La primera etapa de Shein fue extraordinaria.
Se fundó en 2012 por Xu y tres colegas en una firma de mercadotecnia que ayudaba a los exportadores chinos a vender productos en línea. En 2015, acortó su nombre de Sheinside a Shein.
Durante la pandemia de la COVID-19, a medida que las compras en línea explotaban, la popularidad de Shein se disparó. La empresa saturó internet con anuncios dirigidos a los consumidores jóvenes, y los atraía con precios extremadamente bajos y diseños en constante cambio.
Para 2022, Shein se convirtió en el minorista de moda en línea más grande del mundo. Ese año, fue valorada en 98,2 millardos de dólares y estaba respaldada por una lista de reconocidos inversionistas de capital de riesgo.
El secreto era un sistema creado para comprimir el ciclo tradicional de la moda. Shein utilizaba algoritmos para rastrear las tendencias emergentes y luego realizaba pedidos iniciales de unos cientos de unidades para poner a prueba la demanda. El modelo le permitía presentar aproximadamente 4700 nuevos estilos de ropa al día. En comparación, Zara produce 20.000 al año, según los analistas.
Shein combinó esa tecnología con un ecosistema industrial concentrado en Cantón, donde hilanderos, tejedores, costureras y pequeñas fábricas podían fabricar rápidamente pedidos de tan solo 100 piezas.
Pero Shein ha tenido problemas para duplicar su modelo chino de cadena de suministro en países como Turquía y Vietnam, de acuerdo con Li, de Momentum Works. Al mismo tiempo, competidores como Temu llegaron con surtidos de productos aún más amplios y precios incluso más bajos.
Kaziukenas dijo que había revisado minuciosamente el prospecto de Shein para encontrar la respuesta a una pregunta que había tenido durante años: "¿Cuál es el futuro de Shein?". Agregó: "No creo que hayamos obtenido esa respuesta".
Li You colaboró con investigación.
Sui-Lee Wee es la corresponsal de negocios en Asia del Times.
Li You colaboró con investigación.
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