
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, criticó al presidente Trump por lo que calificó de una actitud poco seria ante la guerra en Irán y sus ataques constantes contra la OTAN.
Después de ser objeto de constantes mensajes de indiganción, desprecio y ridiculización del presidente Donald Trump sobre Irán, los líderes de Europa han empezado a responder con determinación, y el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha surgido como el más vocal.
El jueves, Macron arremetió contra Trump por lo que calificó de una actitud poco seria ante la guerra y ataques poco constructivos contra la OTAN. "Cuando hablamos en serio, no decimos lo contrario de lo que dijimos el día anterior", dijo Macron durante una visita a Corea del Sur.
"Hablamos de la guerra, hoy hablamos de mujeres y hombres que están en combate, de mujeres, hombres y civiles que están muriendo", dijo Macron. "También hablamos del impacto de esta guerra en nuestras economías".
Fue una muestra sorprendente de exasperación hacia Trump, proveniente de un líder que por mucho tiempo se ha enorgullecido de tratar con diplomacia al presidente estadounidense y su carácter volátil. Pero reflejó una creciente rebeldía por parte de los europeos, quienes anteriormente habían intentado conciliar sus profundas reservas sobre la campaña militar con el deseo de no enemistarse con Trump.
Las tensiones van en aumento por el uso del espacio aéreo y las bases militares de Europa, ya que los países han denegado el acceso a aviones de guerra estadounidenses o israelíes en misiones militares ofensivas. Los dirigentes, incluso de países proestadounidenses como el Reino Unido, hablan abiertamente de la necesidad de que Europa garantice su propia seguridad, al margen de Estados Unidos.
Incluso el esfuerzo de Europa por formar una coalición para asegurar las rutas comerciales clave a través del estrecho de Ormuz, el cual comenzó como respuesta a las exigencias de Trump de un mayor apoyo europeo, ha llegado a evidenciar cómo Europa sigue su propio camino. Sus líderes, que se reunieron el jueves en una convocatoria organizada por el gobierno británico, han rechazado su llamamiento a tomar por la fuerza el estrecho, que Irán ha cerrado de facto, o a actuar antes de que termine el conflicto.
"Esa nunca ha sido la opción que hemos elegido, y la consideramos poco realista", dijo Macron. Tomar el estrecho, dijo, llevaría "una cantidad infinita de tiempo" y expondría a los barcos que lo atravesaran a los ataques iraníes.
A pesar de los insultos de Trump a Europa, los líderes europeos han intentado no tornarlos en algo personal con el presidente. Incluso el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, quien ha expresado más críticas públicas contra la guerra en Irán que cualquier otro dirigente europeo importante, rara vez menciona a Trump por su nombre en sus declaraciones.
Pero el desencuentro entre Macron y Trump parecía tener un matiz adicional de disgusto porque es personal e implica a la esposa del presidente francés, Brigitte Macron. Macron respondía en parte a los comentarios que Trump hizo en un almuerzo de Pascua el miércoles, los que incluyeron una referencia despectiva a un incidente en el que Brigitte Macron fue grabada en video aparentemente empujando a su esposo.
Las burlas de Trump "no fueron ni elegantes ni apropiadas", dijo Macron, visiblemente molesto, a los periodistas en Seúl, la capital surcoreana. "Así que no voy a responder a ellas; no merecen respuesta", añadió.
En esto, se adhirió a la política de ofrecer la otra mejilla de otros líderes europeos, como el primer ministro británico, Keir Starmer, quien ha desviado estoicamente las burlas de Trump de que "no es Winston Churchill". Pero eso no impidió a Macron arremeter contra el liderazgo de Trump en tiempos de guerra o la manera en la que trata a la OTAN.
Hizo caso omiso de la amenaza más reciente de Trump de llevar a cabo ataques aéreos devastadores contra Irán, pronunciada en un discurso televisado a nivel nacional el miércoles.
"No estoy aquí para comentar una operación que, por su cuenta, los estadounidenses decidieron con los israelíes", dijo Macron. "Después podrán quejarse de que no se les apoya en esta operación que decidieron solos. No es nuestra operación".
Pero Macron sí se pronunció sobre los crecientes ataques de Trump contra la OTAN, a la que el presidente ha acusado de no ayudar a Estados Unidos, y de la que Trump ha amenazado, en una entrevista con el diario The Telegraph publicada el miércoles, con retirarse.
Macron dijo que las críticas del presidente debilitaban la alianza.
"Si a diario generas dudas sobre tu compromiso, lo debilitas", dijo Macron.
"Cuando uno firma un tratado, cuando se compromete con una alianza, cuando cree que es importante defender la seguridad de sus aliados --o al menos de sus socios--, cumple con los compromisos que ha firmado", continuó Macron. "No comenta sobre ellos cada mañana".
Otros funcionarios europeos han empezado a pronunciarse sobre el efecto acumulado de las críticas de Trump a la OTAN.
"No es la primera vez que lo hace", dijo Stefan Kornelius, portavoz del canciller alemán Friedrich Merz, a la prensa en Berlín el miércoles, "y dado que es un fenómeno recurrente, probablemente puedan juzgar las consecuencias por sí mismos".
Pocos líderes han tenido una relación tan sólida con Trump como Macron, en parte porque Macron, tras nueve años en el cargo, se encuentra en su segunda ronda de tratos con él. Su primer encuentro, en 2017, fue memorable por el prolongado apretón de manos entre ambos hombres.
Más tarde, ese mismo año, estrecharon lazos en el desfile militar del Día de la Bastilla en París.
Pero en noviembre de 2019, después de que Trump impusiera aranceles a Europa, un Macron impaciente lo interrumpió con un cortante "seamos serios", cuando el presidente intentaba distender el ambiente en una cumbre de la OTAN.
Las relaciones no han mejorado durante el segundo mandato de Trump. Tras un ataque israelí a Irán en 2025, Trump se quejó de que Macron "siempre se equivoca". El pasado enero, compartió capturas de pantalla de mensajes de texto de Macron, quien lo saludaba como "Mi amigo", al tiempo que rebatía sutilmente sus planes sobre Groenlandia.
Más recientemente, pareció producirse un deshielo. A mediados de marzo, tras una llamada telefónica con Macron sobre Irán, Trump dijo: "En una escala de 0 a 10, diría que ha sido un 8. No es perfecto, pero es Francia. No esperamos que sea perfecto".
Ahora que Francia se ha negado a implicarse más en la guerra, la postura de Trump se hizo más áspera de nuevo. Su burla del incidente con Brigitte Macron, que este ha negado que fuera una disputa, es un nuevo punto bajo en su relación.
Mark Landler es el jefe de la corresponsalía en París del Times. Cubre Francia, así como la política exterior estadounidense en Europa, Asia y Medio Oriente. Es periodista desde hace más de tres décadas.
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