Así fue cómo los errores de Pam Bondi en los archivos Epstein pusieron en peligro su trabajo

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[Más reciente: El presidente Trump anunció formalmente en sus redes sociales que despedía a la fiscal general Pam Bondi]

En febrero, la fiscala general Pam Bondi salió de una audiencia del Comité Judicial de la Cámara de Representantes con un estado de ánimo optimista, tras presentar lo que ella consideraba su mejor defensa, es decir, la más ostentosamente desafiante, de su gestión de la publicación de los archivos Epstein.

Muchas otras personas, incluidos algunos de sus aliados, pensaron que su testimonio --horas de insultos a gran volumen y sinsentidos ("¡El Dow ya superó los 50.000!")-- fue un error de cálculo que solo aumentó la desconfianza hacia ella. Incluso se negó a mirar a los ojos a las víctimas del delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein, que estaban sentadas detrás de ella.

Cuando empezaron a llover las malas críticas, Bondi no se culpó a sí misma. En lugar de ello, dijo a un colaborador que el presidente republicano del comité, el representante Jim Jordan por Ohio, se había negado a defenderla y había allanado el camino a los interrogadores demócratas, según personas de su entorno que hablaron bajo condición de anonimato para hablar de deliberaciones internas.

Bondi ha promovido durante mucho tiempo su transparencia en el caso Epstein, señalando lo que ha descrito como el equivalente a una Torre Eiffel de documentos hechos públicos bajo su gestión. Y su ataque a los demócratas cayó mejor entre el público que más le interesa: el presidente Donald Trump. Pero para los críticos, no fue más que el más reciente de más de un año de errores evitables y fallas de comunicación que han convertido un dilema espinoso --cómo gestionar una investigación que ha perseguido a Trump-- en un lastre político duradero para los republicanos.

Esto se suma a las críticas vertidas por los demócratas y antiguos funcionarios del Departamento de Justicia el año pasado, que la acusan de haber sacrificado la independencia del departamento en aras de la agenda de represalias del presidente.

Sin embargo, como una radio fabricada para captar solo un canal --sintonizada a las exigencias de Trump--, Bondi ganó y mantuvo su posición gracias a su atención, lealtad y obediencia. Eso la hace especialmente vulnerable a los cambios de opinión de Trump.

En las últimas semanas, Trump ha enviado en privado señales contradictorias. Ha hablado de despedir a Bondi, según cuatro personas familiarizadas con las conversaciones, y de sustituirla por Lee Zeldin, administrador de la Agencia de Protección del Medio Ambiente.

Se ha quejado de sus deficiencias como comunicadora y ha desahogado su frustración por lo que considera falta de agresividad del departamento a la hora de perseguir a sus enemigos, según personas que han hablado con él recientemente, y que hablaron bajo condición de anonimato para hablar de conversaciones privadas.

Pero también ha elogiado su lealtad en público, y habla con ella varias veces a la semana, a veces para pedir consejo o probar la reacción ante ciertas ideas, dijo una persona cercana a Bondi. Y el miércoles, acompañó al presidente a la Corte Suprema para asistir a los alegatos en el caso de la ciudadanía por derecho de nacimiento.

En respuesta a las preguntas sobre su relación con Bondi, Trump dijo en un comunicado que "la fiscala general Pam Bondi es una persona maravillosa y está haciendo un buen trabajo".

El mayor peligro al que se enfrenta ahora Bondi, en opinión de funcionarios actuales y anteriores, es la posibilidad de que se haya convertido en prescindible para Trump, quien pudo acallar las críticas de los republicanos a su política de migración de línea dura destituyendo a Kristi Noem como secretaria de Seguridad Nacional.

Parte de la protección de la que Bondi gozaba por parte de los legisladores republicanos tras la victoria unificadora de Trump en 2024 parece estar erosionándose ante las elecciones intermedias, con los republicanos del Congreso cada vez más dispuestos a llamar la atención a la fiscala general por lo que consideran su mala gestión de los expedientes de investigación.

"Queremos saber por qué el Departamento de Justicia está más enfocado en proteger a los poderosos que en hacer justicia", dijo la representante Nancy Mace, por Carolina del Sur, una de las críticas republicanas más acérrimas de Bondi. El caso Epstein es "uno de los mayores encubrimientos de la historia estadounidense", añadió, resumiendo los sentimientos de un segmento de la base del partido.

A mediados de marzo, Mace y otros cuatro republicanos del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes sorprendieron a sus propios dirigentes --y a Bondi-- al unirse a los demócratas para votar a favor de citarla a declarar bajo juramento a puerta cerrada sobre el caso Epstein.

El presidente republicano de la comisión, el representante James Comer, por Kentucky, programó la declaración para el 14 de abril. Bondi ha dicho que cumpliría la ley, pero ella y Comer han estado colaborando discretamente para evitar la declaración, aunque no está claro si es legalmente posible retirar una citación, según personas conocedoras de las conversaciones.

Para aliviar la presión, Bondi compareció en el Capitolio el 18 de marzo para una reunión informativa con miembros del comité. Los demócratas la bombardearon con preguntas y luego se marcharon enfadados, diciendo que su comparecencia no sustituía a su testimonio jurado y transcrito.

Bondi se ha puesto en contacto con los republicanos del comité --incluido el representante Michael Cloud, por Texas-- con la esperanza de abordar sus preocupaciones sin tener que hacerlo bajo juramento. Varios legisladores que votaron a favor de la citación han cedido en su determinación, entre ellos los representantes Lauren Boebert, de Colorado, y Tim Burchett, por Tennessee.

"La fiscala Bondi ha sido mucho más comunicativa con el Congreso que sus predecesores, y apoyamos su liderazgo", dijo el portavoz Mike Johnson en un comunicado.

Chad Gilmartin, portavoz del Departamento de Justicia, rechazó la idea de que su jefa hubiera gestionado mal el caso Epstein, y citó sus éxitos en la lucha contra el fraude y el tráfico de fentanilo, su contribución a la reducción de la tasa de asesinatos, y las victorias del gobierno en la Corte Suprema.

Gilmartin acusó a The New York Times de juntar rumores "para una historia que simplemente no existe".

Cuando un periodista le preguntó el mes pasado en el Capitolio si tenía algún arrepentimiento sobre el caso Epstein, Bondi acusó a sus predecesores en los gobiernos de George W. Bush, Obama y Biden de no haber abordado antes el asunto.

Pero Bondi no tuvo a quien culpar del grave error que cometió tras juramentar por su cargo a principios del año pasado. En febrero de 2025, apareció en Fox News para anunciar "noticias de última hora" sobre el caso Epstein, a la vez que afirmaba que tenía documentos clave, incluida la lista de clientes de Epstein, sobre su escritorio.

Poco después, se presentó en una reunión de influentes de extrema derecha en la Casa Blanca, donde repartió carpetas blancas medio llenas con la etiqueta "Archivos Epstein: Fase 1" que no contenían prácticamente ninguna información nueva, lo que provocó acusaciones de encubrimiento. Su equipo sugirió que podría no haber una Fase 2.

Varios amigos de Bondi describen ahora ese episodio como un error de cálculo catastrófico del que quizá nunca se recupere.

Al principio, Bondi restó importancia a las implicaciones políticas a largo plazo del caso, diciendo a un alto funcionario que trabajaba en la investigación que creía que se trataba de una historia en internet de interés limitado para el público en general. No obstante, en respuesta a las crecientes exigencias, supervisó el esfuerzo del FBI por recopilar y examinar los archivos en busca de cualquier información que pudiera conducir a una investigación o a la presentación de cargos.

El pasado julio, emitió una declaración conjunta con el FBI en la que concluía que no había base para nuevos cargos, ni "lista de clientes", ni pruebas de que Epstein hubiera chantajeado a "personas destacadas", y que la publicación de los archivos sellados de la investigación del juicio de Epstein solo pondría en peligro a las víctimas.

La reacción de los influentes de extrema derecha fue instantánea y amenazó con minar el apoyo del presidente a su base. Bondi dio marcha atrás y reabrió la investigación.

Por aquel entonces, Bondi dijo a Jordan y a otros miembros del Comité Judicial que "lo único que queda ahí es pornografía infantil, y nadie quiere ver eso", según el representante Thomas Massie, republicano por Kentucky.

Los dos máximos responsables del FBI, Kash Patel, director de la agencia, y su adjunto, Dan Bongino, habían estado presionando para que se divulgara mucho más el material de Epstein, después de encontrar poco en los archivos que aportara algo nuevo a lo que ya se sabía ampliamente sobre las interacciones del presidente con Epstein.

Entre bastidores, Bondi empezó a discutir con Bongino, quien la instó repetidamente a publicar tantos documentos como fuera posible para evitar un desastre político. Bondi se mostró mucho más cauta, citando su experiencia previa como fiscal local en Tampa, donde se ocupaba de casos de trata de personas, y dijo que la publicación de una gran cantidad de documentos sin editar podría revelar detalles sobre las víctimas de Epstein, incluidos niños.

Su conflicto con Bongino escaló hasta convertirse en un airado enfrentamiento en la Casa Blanca el pasado julio, cuando una iracunda Bondi acusó a Bongino de filtrar información poco halagadora sobre ella a los medios de comunicación.

Para entonces, un pequeño grupo de republicanos de la Cámara de Representantes empezó a presionar a sus dirigentes para que aprobaran una ley que exigiera la publicación de los archivos. La ley se aprobó el pasado noviembre.

La vorágine envolvió a Bondi en un momento en que el presidente la presionaba para que investigara e imputara a sus enemigos, y se quejaba abiertamente de su incapacidad para mostrar resultados.

El verano pasado, altos cargos políticos del departamento hablaban en voz baja de la posibilidad de que Trump sustituyera a Bondi. Las especulaciones volvieron a surgir a finales de año, ante la posibilidad de que hubiera prosperado un intento de destituir a la fiscal general por no publicar todos los archivos Epstein de acuerdo con la ley recién aprobada. No fue así. Los rumores desaparecieron, pero han vuelto a surgir.

Aunque la actitud desafiante de Bondi ante el Comité Judicial en febrero no fue bien recibida por muchos de los republicanos del panel, Trump la aprobó.

Dentro de la Casa Blanca, Bondi es considerada simpática y amistosa, aunque propensa a cometer errores. Su larga amistad con la jefa de gabinete de Trump, Susie Wiles, resume la visión agridulce de la fiscala general en el ala oeste.

El año pasado, Wiles dijo a un entrevistador que Bondi había "metido la pata hasta el fondo" en su gestión inicial del caso Epstein, cuando entregó "carpetas llenas de nada". Pero también se refirió recientemente a Bondi como "mi hermana", según un funcionario del gobierno que habló con ella recientemente.

Como demostró en su audiencia, Bondi tiene una vena volátil que puede estallar cuando se siente amenazada o menospreciada.

Ha tenido una relación especialmente espinosa con Jeanine Pirro, fiscala federal de Washington, a veces vetando algunas de sus peticiones de celebrar ruedas de prensa, según personas familiarizadas con su relación.

Pero la principal fuente de tensión para Bondi parece ser el propio Trump. Él ha presionado incesantemente a Bondi y a su adjunto, Todd Blanche, para que persigan a objetivos de su elección, incluso tras el fracaso de las causas abiertas contra el exdirector del FBI, James Comey, y la fiscala general de Nueva York, Letitia James, que se iniciaron a pesar de las objeciones de los fiscales estadounidenses nombrados por Trump.

El pasado diciembre, en una recepción para fiscales federales, Trump reprochó a la fiscala federal de Maryland, Kelly Hayes, que no hubiera imputado al senador Adam Schiff, demócrata por California y crítico declarado, por fraude hipotecario, ante la mirada atónita de Bondi y otros funcionarios, según una persona que asistió al evento.

Bondi y Blanche han captado el mensaje del presidente. Han redoblado sus esfuerzos para investigar otros objetivos de Trump, como el grupo demócrata de recaudación de fondos ActBlue y John Brennan, exdirector de la CIA. También han presionado a los fiscales para que investiguen a un antiguo ayudante de la Casa Blanca, Cassidy Hutchinson, a quien el presidente ha acusado de mentir sobre sus acciones el 6 de enero de 2021, según dos funcionarios informados de los esfuerzos.

El apego a las carpetas y archivadores, como herramientas de referencia y accesorios visuales, ha sido una de sus señas distintivas desde sus dos mandatos como fiscala general de Florida.

Pero lo que funcionaba en Tallahassee no necesariamente le sirve en las brillantes luces de la capital del país, donde hay cámaras de iPhone curiosas por todas partes.

El personal de Bondi le ha advertido que se deshaga del papel, pero ella se ha resistido al cambio. En su comparecencia ante el Comité Judicial, tenía tres archivadores desplegados sobre la mesa.

El resultado han sido fotos embarazosas tomadas por encima del hombro en las que se ve su material preparatorio, incluidas las críticas escritas a los legisladores demócratas.

En el período previo a la vista ante el comité de Jordan, Bondi se mostró especialmente tensa, y su personal discutió con el equipo de Jordan sobre minucias, como la distribución de los asientos en la sala de audiencias.

Al final acordaron un espacio para unos 40 miembros del personal en la tribuna.

Entonces, en el último minuto, los ayudantes de Bondi se preguntaron si una mesa reservada para los medios de comunicación, un elemento fijo en la pequeña sala de audiencias desde hacía décadas, estaba demasiado cerca de Bondi, alegando motivos de seguridad, según personas informadas de las discusiones.

Los miembros del personal del Comité hicieron caso omiso.

Colaboraron con reportería Alan Feuer desde Nueva York, y Tyler Pager, Annie Karni y Catie Edmondson desde Washington.

Glenn Thrush cubre el Departamento de Justicia y también ha escrito sobre la violencia armada, los derechos civiles y las condiciones en las cárceles y prisiones del país.

Michael Gold cubre el Congreso para el Times, centrándose en políticas migratorias y supervisión legislativa.

Colaboraron con reportería Alan Feuer desde Nueva York, y Tyler Pager, Annie Karni y Catie Edmondson desde Washington.