El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, tuvo que declarar en 2018 ante el Congreso de los EEUU por el escándalo de Cambridge Analytica
El fundador de Facebook, Mark Zuckerberg, tuvo que declarar en 2018 ante el Congreso de los EEUU por el escándalo de Cambridge Analytica"

La carta estaba dirigida a Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Facebook, y sus principales ejecutivos. Denunciaba la decisión reciente de la red social de permitir que los políticos publiquen cualquier afirmación que quieran —incluso las falsas— en los anuncios del sitio. Les pedía a los líderes de Facebook que reconsideraran esa postura.

El mensaje fue escrito por los empleados de Facebook.

La postura de Facebook respecto de la publicidad política es “una amenaza para lo que representa la compañía”, escribieron los empleados en la carta, a la que tuvo acceso The New York Times.Nos oponemos de manera contundente a esta política”.

Durante las últimas dos semanas, el texto de la carta ha estado visible al público en Facebook Workplace, un programa que la empresa de Silicon Valley utiliza para comunicarse internamente. Más de 250 empleados han firmado el mensaje, de acuerdo con tres personas que lo han visto y rechazaron ser identificadas por temor a las represalias.

Aunque el número de firmas en la carta era solo una fracción de la fuerza laboral de Facebook, que cuenta con más de 35.000 empleados, fue una señal de la resistencia que ahora está enfrentando la compañía internamente respecto de la manera en que trata los anuncios políticos.

Muchos empleados han estado hablando de la decisión de Zuckerberg de permitir que los políticos publiquen cualquier cosa que deseen en los anuncios de Facebook, pues estos pueden hacerse virales y difundir desinformación de manera generalizada. La insatisfacción de los trabajadores se ha extendido con rapidez, y se ha vivido de manera intensa en los foros de Facebook Workplace, señalaron los empleados.

Durante semanas, Facebook ha sido atacado por candidatos presidenciales, legisladores y grupos de derechos civiles debido a su postura respecto de los anuncios políticos. Sin embargo, las acciones de los empleados —que representan un momento extraordinario de conflicto interno para la compañía— muestran que algunos de sus propios trabajadores tampoco están convencidos de que la política que rige los anuncios políticos sea razonable. La disidencia se suma a los problemas de Facebook ahora que se acerca la temporada electoral presidencial de 2020.

“La cultura de Facebook se basa en la apertura, así que apreciamos que nuestros empleados expresen sus opiniones acerca de este tema tan importante”, señaló en un comunicado Bertie Thomson, una portavoz de Facebook. “Seguimos comprometidos con no censurar el discurso político y seguiremos explorando medidas adicionales que podamos tomar para aportar una mayor transparencia a los anuncios políticos”.

La candidata presidencial demócrata 2020 y senadora estadounidense Elizabeth Warren (D-MA) ha criticado duramente a las nueva política de Facebook. (REUTERS / Karen Pulfer Focht / File Photo)
La candidata presidencial demócrata 2020 y senadora estadounidense Elizabeth Warren (D-MA) ha criticado duramente a las nueva política de Facebook. (REUTERS / Karen Pulfer Focht / File Photo)

Facebook ha estado teniendo problemas para responder a la desinformación presente en su sitio desde las elecciones presidenciales de 2016, cuando los rusos utilizaron la red social para transmitir mensajes divisorios e incendiarios con el fin de influir en el electorado estadounidense. Desde ese momento, Zuckerberg designó a decenas de miles de personas para trabajar en la seguridad de la plataforma y frenar los esfuerzos coordinados de desinformación.

Sin embargo, definir qué se permite y qué no en la red social es un asunto complicado. El mes pasado, Facebook anunció que los políticos y sus campañas tendrían casi total libertad respecto del contenido que podían publicar en el sitio. Anteriormente, la compañía había prohibido el uso de anuncios políticos pagados que “incluyeran afirmaciones desmentidas por verificadores de hechos externos”.

Este mes, la campaña del presidente Donald Trump comenzó a divulgar un anuncio en Facebook que contenía afirmaciones falsas sobre el exvicepresidente Joe Biden, candidato a la presidencia. Cuando la campaña de Biden le pidió a Facebook que eliminara el anuncio, la empresa se rehusó, y dijo que los anuncios de los políticos formaban parte del contenido noticioso y eran importantes para el diálogo.

La senadora Elizabeth Warren, demócrata de Massachusetts, que también es candidata a la presidencia, no tardó en poner a prueba a Facebook. Compró un anuncio político que afirmaba falsamente que Zuckerberg y su compañía apoyaban la reelección del presidente Trump (ni Zuckerberg ni Facebook han respaldado a ningún candidato político).

Warren dijo que quería ver qué tan lejos podía llegar con el anuncio en el sitio. Zuckerberg había convertido a su empresa en una “máquina de desinformación con fines de lucro”, comentó.

No obstante, Zuckerberg no se doblegó. En un discurso de 5000 palabras dirigido este mes a los estudiantes de la Universidad de Georgetown, en Washington, el director ejecutivo defendió su manejo de los anuncios políticos citando la libertad de expresión. Dijo que las políticas de Facebook se considerarían positivas a largo plazo, sobre todo al compararlas con políticas de países como China, donde el gobierno reprime el discurso en línea.

La gente que tiene el poder de expresarse a gran escala es un nuevo tipo de fuerza en el mundo, un quinto poder que se suma a las otras estructuras de poder de la sociedad”, dijo Zuckerberg en ese momento.

El CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, dirige una conversación sobre libre expresión en la Universidad de Georgetown el 17 de octubre de 2019 en Washington, DC. (Riccardo Savi / Getty Images para Facebook / AFP)
El CEO de Facebook, Mark Zuckerberg, dirige una conversación sobre libre expresión en la Universidad de Georgetown el 17 de octubre de 2019 en Washington, DC. (Riccardo Savi / Getty Images para Facebook / AFP)

Zuckerberg también dijo que las políticas de Facebook se apegaban en gran medida a lo que otras redes sociales —como YouTube y Twitter— y la mayoría de las televisoras habían decidido transmitir en sus canales. La ley federal dice que las redes de difusión no pueden censurar los anuncios políticos de los candidatos que contienden por un cargo.

Al interior de Facebook, la decisión de Zuckerberg de adoptar un enfoque laxo respecto de los anuncios políticos también cuenta con simpatizantes. Sin embargo, los disidentes dijeron que Facebook no estaba haciendo lo suficiente para controlar las mentiras que se difunden en toda la plataforma.

Aunque el debate interno no es poco común en la red social, históricamente se han vivido menos conflictos internos ahí que en otras compañías tecnológicas debido al fuerte sentido de misión de sus trabajadores de base.

En la carta dirigida a Zuckerberg y a otros ejecutivos, los trabajadores de Facebook dijeron que el cambio de política en torno a los anuncios políticos “no protege la libertad de expresión, sino que permite que los políticos usen la plataforma como arma al dirigirse a las personas que creen que el contenido publicado por las figuras políticas es confiable”.

“Queremos trabajar con nuestros líderes para idear mejores soluciones que protejan nuestro negocio y también a los usuarios de nuestros productos”, señalaron en la carta.

La misiva después explicaba algunos cambios en los productos y otras medidas que Facebook podría tomar con el fin de reducir el daño de las afirmaciones falsas en los anuncios de los políticos. Algunas de las propuestas fueron cambiar el manejo del diseño visual de los anuncios políticos, restringir algunas de las opciones para dirigir esos anuncios a usuarios específicos y establecer límites de gasto para los políticos.

Esta todavía es nuestra empresa”, concluía la carta.

c.2019 The New York Times Company