Una vista del río Miami. Los turistas pueden encontrar mucho que ver y hacer más allá de South Beach. Foto: Scott Baker para The New York Times
Una vista del río Miami. Los turistas pueden encontrar mucho que ver y hacer más allá de South Beach. Foto: Scott Baker para The New York Times

Hubo una época en la que no era poco común escuchar que los visitantes se refirieran a South Beach como si fuera toda la zona metropolitana de Miami. La confusión era comprensible, para aquellos exploradores de fin de semana había pocos motivos para aventurarse más allá del extremo sur telegénico y repleto de art déco de la ciudad insular de Miami Beach; pero ya no es así. La vida nocturna célebremente atrevida de South Beach se ha extendido por la bahía Vizcaína hacia el territorio continental, junto con galerías de arte vanguardistas, restaurantes de primera y tiendas contemporáneas pero elegantes.

South Pointe, Miami Beach (Foto: Opy Morales)
South Pointe, Miami Beach (Foto: Opy Morales)

Los puntos negativos son inevitables: surgen embotellamientos por todos lados y a algunos residentes de vecindarios que antes pasaban desapercibidos no les encantan los aumentos en el precio de la renta que conlleva ser "descubiertos". ¿El lado bueno? El multiculturalismo vertiginoso ha aumentado: la Pequeña Haití y la Pequeña Habana ahora compiten por atención e influencia con la Pequeña Venezuela y el Pequeño Moscú. En cuanto a los tramos blancos y arenosos de South Beach, siguen siendo tan hermosos como siempre, además de que son el lugar de reuniones para los lugareños provenientes de los rincones más alejados de la zona metropolitana de Miami, que vienen a pavonearse con poca ropa.

15:00 Arte embriagador

El Design District, en la zona principal de Miami, está lleno de tiendas de ropa de lujo, desde Louis Vuitton hasta Versace. En medio de estos templos de consumo ostentoso se encuentran dos de los museos más nuevos de Miami, uno al lado del otro, y son gratuitos. El Instituto de Arte Contemporáneo de Miami combina un pacífico jardín de esculturas al aire libre con una colección en su interior de obras de arte conceptuales de todo el mundo. Sin embargo, lo que a menudo se roba el espectáculo es el enfoque en el talento local, desde las pinturas minimalistas visceralmente poderosas de la difunta Darby Bannard hasta los lienzos hipnóticos y abstractos de Tomm ElSaieh, relativamente nuevo en el entorno artístico, quien está haciendo ruido mucho más allá del sur de Florida. Al lado, la Colección de la Cruz exhibe el patrimonio personal de los coleccionistas Rosa y Carlos de la Cruz en tres pisos con techos altos y llenos de exposiciones alternantes de importantes personajes de los movimientos de vanguardia como Isa Genzken y Dana Schutz; también hay un espacio permanente para las obras del experimentalista cubano-estadounidense Félix González-Torres. A la vuelta de la esquina, dos colectivos más pequeños y rudimentarios, Locust Projects y Swampspace, cuentan con instalaciones de los artistas célebres del futuro.

El Stiltsville Fish Bar de Miami Beach tiene una ambientación de bar playero en palapa y muchos mariscos locales en su menú. Foto: Scott Baker para The New York Times
El Stiltsville Fish Bar de Miami Beach tiene una ambientación de bar playero en palapa y muchos mariscos locales en su menú. Foto: Scott Baker para The New York Times

19:00 Más fresco, imposible

"Lo único más fresco es lo que está nadando en el océano" es el principio operativo de Stiltsville Fish Bar de Miami Beach, con su disposición de bar playero en palapa y menú con productos locales. Si no te das cuenta de esa combinación al ver sus bañeras llenas de hielo, sobre el que colocan la pesca del día, puedes preguntarles a los meseros el nombre del bote que trajo ese pescado en particular, lo cual no es una hazaña tan espectacular como suena, puesto que muchas de esas embarcaciones atracan al otro lado de la calle en el puerto de Sunset Harbour. Considéralo una oportunidad para probar una suave dormilona sellada sobre una plancha de hierro fundido (34 dólares), o el pámpano amarillo endémico de Florida, naturalmente dulce (37 dólares). Guarda espacio para la tarta de limón (12 dólares), una manera refrescante de terminar la cena mientras el muro frontal plegable se levanta para dejar entrar la brisa vespertina y disfrutar el atardecer.

22:00 Diversión nocturna

El Rose Bar en el vestíbulo del Hotel Delano sigue siendo un lugar elegante y rodeado de cortinas que nos recuerda el glorioso pasado noventero de Miami Beach, una época obsesionada con las modelos de alta costura; además, es un excelente lugar para ver gente atractiva. Si no te agrada la idea de pagar 20 dólares por un coctel sencillo, ve a Mac's Club Deuce, que disfruta de su estatus como antro de moda. En el club, que data de 1964, ahora hay una mezcla de motociclistas y celebridades de los barrios bajos. Ni se te ocurra ordenar un martini de manzana.

Sábado

El malecón de Miami Beach Foto: Scott Baker para The New York Times
El malecón de Miami Beach Foto: Scott Baker para The New York Times

10:00 ¿A cuál playa vas a ir?

Las últimas horas de la mañana son el momento perfecto para ir a la playa, antes de que haga demasiado calor y se llene el tramo principal de la costa, paralelo al Ocean Drive de la 5.ª a la 15.ª calles. Sin embargo, si lo que buscas es tranquilidad, ve al norte. Hay un kilómetro tras otro de espacios relativamente vacíos en la arena bajo el mismo cielo azul y relajante, con una banda sonora de olas que rompen suavemente. La arena compacta en algunos tramos es perfecta para trotar y hay un malecón que llega hasta la calle 46. Si te intriga el Art Deco District, que está al lado, hay recorridos organizados por la Miami Design Preservation League (25 dólares) todas las mañanas a las 10:30. Después, ve al bar al aire libre La Sandwicherie, un lugar francés con emparedados hechos con cruasanes que se derriten en tu boca (8 dólares).

(Foto: Opy Morales)
(Foto: Opy Morales)

13:00 Lincoln Road

La época de Lincoln Road como zona excéntrica de compras se acabó desde hace mucho y ahora está sumergido en un mar de tiendas de cadena y restaurantes atrapaturistas. Aun así, algunos de sus locatarios de esa época persisten, entre ellos la heladería Frieze, un negocio familiar, la librería Books & Books, New World Symphony (ahora instalada en un nuevo edificio lujoso, pero aún presentándose con su brío jovial distintivo) y el ArtCenter/South Florida, que ha estado ofreciendo estudios asequibles a los artistas locales emergentes mucho antes de que llegara Art Basel. Se anima a los visitantes a recorrer los pasillos del complejo de estudios del ArtCenter, parecidos a acuarios; los artistas residentes cuelgan sus obras en las ventanas de su estudio y muchos se muestran felices de hablar de sus proyectos más recientes. Sin embargo, si sus puertas están cerradas y los ves encorvados trabajando en sus lienzos, no los molestes. Como a los peces de acuario, no les gusta eso.

Books & Books en Lincoln Road (Foto: Opy Morales)
Books & Books en Lincoln Road (Foto: Opy Morales)

14:30 Entorno artístico emergente

Miami se ha vuelto famosa, y con razón, por tener uno de los entornos artísticos más vibrantes, después de Nueva York y Los Ángeles. La zona cero de gran parte de estas actividades ha migrado al norte desde el vecindario de Wynwood para adentrarse a la Pequeña Haití y Little River. Si quieres ver las obras de arte realizadas por algunos de los personajes más impresionantes del medio, comienza en la galería Emerson Dorsch, cuya lista local alberga a veteranos como Robert Thiele, así como a una generación más joven que incluye a Jenny Brillhart, Robert Chambers y Mette Tommerup. Si hay un hilo conductor que une lo mejor de esta "escuela de Miami", es el deseo de crear objetos táctiles —ya sea una pintura o las hélices giratorias de un helicóptero mejor apreciadas de lejos— que no necesitan un texto explicativo en los muros. Continúa tu camino al norte con paradas en Nina Johnson, Primary Projects, Pan American Art Projects, Spinello Projects, Tile Blush y los estudios Fountainhead.

17:00 Dos librerías

La Pequeña Haití también es el hogar de dos librerías de especialidad y cada una es tanto un centro cultural como una tienda minorista. Exile Books se enfoca en libros de artistas, libros concebidos como obras de arte que deben mirarse, tocarse y leerse, desde fanzines fotocopiados hasta ediciones cosidas a mano de pasta dura. Libreri Mapou atiende a la diáspora haitiana, lo cual significa que ahí no solo puedes comprar libros y diarios escritos en criollo difíciles de encontrar (así como sus traducciones al inglés), sino también obras de arte y discos compactos importados desde Puerto Príncipe.

Hay platillos griegos y turcos en el menú de Mandolin Aegean Bistro, en el Design District. Foto: Scott Baker para The New York Times
Hay platillos griegos y turcos en el menú de Mandolin Aegean Bistro, en el Design District. Foto: Scott Baker para The New York Times

19:00 Bajo las estrellas

Encuentra una mesa en el Mandolin Aegean Bistro del Design District, donde las gastronomías de Grecia y Turquía comparten un mismo menú, y la vibra sutil combina con la recatada cabaña de color azul y blanco que alberga a este restaurante. Por íntimo que sea el comedor, ve al patio trasero rodeado de árboles y cena bajo las estrellas. ¿Para comenzar? Una tabla de aderezos tzatziki y productos tirokafteri para untar con vegetales cultivados ahí mismo (22 dólares) o las albóndigas kefte de solomillo asadas (16 dólares). Para el platillo principal, prueba una hamburguesa de cordero (19 dólares) o el souvlaki de res (32 dólares).

Desde 1935, Ball & Chain, un club nocturno en la Pequeña Habana, ha sido el lugar de reunión para escuchar salsa y otros géneros musicales en vivo. Foto: Scott Baker para The New York Times
Desde 1935, Ball & Chain, un club nocturno en la Pequeña Habana, ha sido el lugar de reunión para escuchar salsa y otros géneros musicales en vivo. Foto: Scott Baker para The New York Times

22:00 Ritmos cubanos

Ball & Chain, un club nocturno de la Pequeña Habana, dice datar de 1935, con todo y conciertos históricos de Count Basie y Billie Holiday. Sin embargo, aunque la decoración retro insinúa que cualquiera de ellos podría reaparecer en cualquier momento, las noches aquí no solo son un festín de nostalgia. Algunas de las bandas de salsa más sólidas de Miami como Conjunto Progreso comparten el escenario con otras poco convencionales como Palo! y los Spam Allstars, que agregan algo de funk y psicodelia a sus versiones nuevas de ritmos cubanos. En una buena noche, el resultado final es el mismo: una pista de baile llena de cuerpos sudorosos girando que se toman una pausa a veces para recargarse de energía con un mojito bien frío antes de volver a perderse en el mar de bailarines.

1:00 Música después de la medianoche

La vida nocturna de Miami continúa hasta el amanecer. De hecho, muchos clubes prácticamente están vacíos antes de la medianoche. Wynwood ofrece el Electric Pickle, donde la ambientación apenas iluminada y austera combina con la vibra de los DJ que prefieren música house más convencional y ritmos electrónicos que te harán mover la cabeza, así como Gramps, un bar igual de simple donde las bandas pospunk a menudo se presentan en vivo en el patio al aire libre. Ambos lugares ofrecen un ambiente relajado que está muy lejos —no solo en distancia— de los precintos exclusivos de la zona de clubes de South Beach.

Mural en Wynwood
Mural en Wynwood

Domingo

10:00 Cadáveres en Miami

Durante casi treinta años, los editores veteranos de los diarios locales han estado mandando a sus reporteros de clubes a hacer recorridos a pie con Paul George, académico y expresidente de la Florida Historical Society, célebre por saber dónde se encuentran sepultados los cadáveres de Miami (literalmente, en el caso de su recorrido de cementerios "Ghosts of Miami" en Halloween). Empapados de las tradiciones locales y armados con ingenio puro, los recorridos de George ahora son auspiciados por el HistoryMiami Museum. Las sedes cambian mes tras mes, pero ya sea en un crucero por el río Miami (60 dólares), en el lugar de una serie de tiroteos espantosos durante la época de los vaqueros comerciantes de cocaína en los años ochenta o en un paseo a través de las calles que huelen a jazmín de Coconut Grove (15 dólares) —alguna vez una célebre ensenada pirata y más tarde la primera parte del Miami moderno que se separó de la jungla circundante—, seguramente aprenderás sobre algunos episodios fascinantes del pasado de esta ciudad.

13:00 Sobre el agua

No te vayas antes de meterte al agua para disfrutar una vista de Miami a través de la perspectiva de un manatí. En South Beach Kayak puedes rentar un kayak (30 dólares por dos horas) y lanzarte a la bahía que está justo frente a su puerta. (Incluso te guardan las llaves de tu auto por si se vuelca tu kayak). Dirígete al suroeste para disfrutar de la vista del paisaje urbano del centro o al norte para gozar de la costa y ver algunos de los bienes raíces más costosos y más apartados (excepto que tus ojos curiosos sí pueden verlos). Sí, puedes ver a Lenny Kravitz sentado en su muelle. No, no te está diciendo que te acerques.

Sunset Harbor Marina
Sunset Harbor Marina

Es difícil encontrar algo mejor que la vista frente al océano del Hotel Cadillac con 357 habitaciones al centro de Miami Beach, con el diseño art déco original restaurado del arquitecto Roy France (1940). Habitaciones desde 440 dólares.

Si no necesitas estar a algunos metros de la arena y las olas, considera el Hotel Vagabond en territorio continental, una posada al lado de la carretera que data de los años cincuenta que fue remodelada con un estilo retro chic. Habitaciones desde 189 dólares.

South Pointe (Foto: Opy Morales)
South Pointe (Foto: Opy Morales)

Las opciones abundan en Airbnb y muchas son mucho más asequibles que los hoteles cercanos, sobre todo en la temporada alta de invierno. Sin embargo, las rentas a muy corto plazo se prohíben en gran parte de Miami Beach: los funcionarios de la ciudad han estado librando una guerra civil judicial contra muchas propiedades anunciadas e incluso han interrumpido el servicio de agua potable de los reincidentes. Es mejor que te apegues a las opciones disponibles dentro de la ciudad de Miami, donde podrías pagar 175 dólares por un lugar de una sola habitación cerca del District Design, y 250 dólares o más por un lugar en el centro.

Brickell City Center en el renovado downtown. (Foto: Rolando Diaz/The New York Times)
Brickell City Center en el renovado downtown. (Foto: Rolando Diaz/The New York Times)

* Copyright: 2019 The New York Times News Service