(The New York Times)
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La Navidad pasada, Danielle Teuscher decidió regalar pruebas de ADN a su padre, a sus amigos cercanos y a su hija de 5 años. Se sumó así a la cantidad cada vez mayor de personas que aprovechan la accesibilidad y el bajo costo de las pruebas genéticas.

Sin embargo, la prueba arrojó un resultado inesperado. Teuscher, una niñera de 30 años que vive en Portland, Oregon, señaló que descubrió sin querer la identidad del donante del esperma que había empleado para concebir a su pequeña hija.

En los resultados de la prueba, la madre del donante fue identificada como la abuela de su hija. Con curiosidad y emoción, Teuscher decidió comunicarse con ella.

"Le escribí y le dije: 'Hola. Creo que tal vez su hijo sea el donante de mi hija. No quiero invadir su intimidad, pero estamos dispuestas a establecer contacto con usted o con su hijo'", recordó. "Pensé que sería genial".

El creciente interés por las pruebas de ADN ya ha puesto de cabeza a familias en todo Estados Unidos. Aunque se hayan encontrado familiares que se habían perdido el rastro desde hacía mucho tiempo, algunas personas han descubierto que su padre biológico no es el hombre que creían y que sus antecedentes étnicos no son los que les habían dicho.

Así que tal vez no sorprende que la industria de la fertilidad también esté enfrentando cuestionamientos. Durante décadas, este negocio se basó en la idea de que los bancos de esperma pueden garantizarles anonimato a los donantes y prometerles que no habrá ninguna relación con su descendencia a menos que ellos lo quieran.

¿Y ahora? "El anonimato de los donantes tendrá el mismo destino que los casetes", comentó Andrew Vorzimer, abogado en Woodland Hills, California, que se especializa en las leyes sobre la reproducción.

En el caso de Teuscher, NW Cryobank, el banco de esperma ubicado en Spokane, Washington, en donde había comprado el esperma donado, le envió una carta muy severa.

La amenazó con penalizaciones de 20.000 dólares por violar "flagrantemente" el acuerdo que había firmado al averiguar la identidad del donante y comunicarse con la familia de él. El banco también señaló que le negaría acceso a las cuatro ampolletas de esperma del mismo donante que ella tenía la esperanza de usar.

"Después de investigaciones más profundas, tal vez tengamos el derecho de reclamar otros perjuicios económicos en caso de que usted haya empleado otros programas de ADN para buscar antepasados, herramientas de reconocimiento facial en internet u otros medios, de manera directa o indirecta, a fin de comunicarse o averiguar la identidad del donante", decía la carta, escrita por la abogada general del banco de esperma, Margaret Benson.

"Solicitaremos una orden de restricción o medida cautelar si continúa con esta forma de proceder".

NW Cryobankal es conocida por las medidas enérgicas que emplea para aplicar sus cláusulas de privacidad, añadió Vorzimer. "Pero hemos llegado a un punto en que se ha vuelto imposible proteger la intimidad de los clientes y los donantes de esperma".

El esperma del donante se vende anónimamente, pero NW Cryobank y su filial California Cryobank —el banco de esperma más grande del país— ahora solo aceptan donantes que permitan que se compartan sus datos con su descendencia. Se le solicita al donante aceptar que cuando la persona concebida con su esperma cumpla 18 años, esta tenga derecho a conocer su identidad.

Leora Westbrook, gerenta general y vicepresidenta de NW Cryobank, mencionó en un correo electrónico que el banco no prohíbe a los clientes ni a su descendencia practicarse pruebas de ADN. Sin embargo, "queremos evitar que esa información se use para identificar a un donante que ha confiado en el anonimato".

Cuando la persona llegue a la mayoría de edad, añadió Westbrook, no solo puede practicarse la prueba de ADN, sino también comunicarse con el banco para saber si el donante está dispuesto a ser localizado.

Teuscher no recuerda haber leído esas letras pequeñas cuando firmó los documentos. Afirmó que estaba consternada de haber recibido esa carta.

"Pensé: 'Caray, acabo de complicar las cosas para mi hija'. La carta era horrible. Estaba enojada con el banco y estaba molesta por lo del donante", comentó.

Teuscher señaló que va a luchar para recuperar las cuatro ampolletas del esperma donado que ahora le han negado. En caso de querer tener más hijos, desea que sean hermanos carnales de Zoe.

Los expertos en leyes consideraron que la posición del banco era difícil. Aunque Teuscher quizá esté restringida por un acuerdo, no estaban seguros de que su hija también lo estuviera.

No se puede firmar nada relacionado con los derechos de una persona que no ha nacido, comentó Dov Fox, profesor de derecho en la Universidad de San Diego y quien se especializa en bioética y reglamentación de la tecnología.

"Incluso si pudieran evitar que los padres se comuniquen, no hay forma de que impidan que sus descendientes traten de encontrar a sus donantes genéticos", señaló Fox. "Ningún juzgado debe aplicar una estipulación que autorice que un banco de esperma solicite a los posibles padres que renuncien al derecho de su hijo que todavía no existe a llevar a cabo pruebas de su propio ADN".

Glenn Cohen, profesor y especialista en bioética de la Facultad de Derecho de Harvard, coincidió y cuestionó si un contrato de ese tipo es "contrario a las políticas públicas" y por lo tanto inválido.

La madre de una persona concebida con esperma donado puede alegar, con toda la razón, que al querer saber si su hijo tiene algún problema de salud heredado, descubrió accidentalmente la identidad del donante. Es probable que un banco de esperma no pueda impedir que obtenga esa información médica, señaló.

"Una pregunta primordial es si en un mundo de secuenciación del genoma completo y de entidades como el Registro de Hermanos de Donantes que comparten información, estas clínicas tengan que replantear las expectativas para los posibles padres y los donantes en relación con lo que significa el anonimato", comentó Cohen.

La popularidad de las pruebas genéticas está desafiando de otras formas a la industria de donantes de esperma.

El Registro de Hermanos de Donantes es una página web que pone en contacto a los donantes de esperma o de óvulos con las personas concebidas gracias a los donantes. En decenas de casos, las familias que recurren a esta página se han enterado de que el esperma empleado para concebir a sus hijos no fue proporcionado por el donante que habían elegido, afirmó Wendy Kramer, directora del registro.

"Seguramente esta cantidad aumentará con el tiempo", señaló.

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