El papa Francisco (REUTERS/Remo Casilli)
El papa Francisco (REUTERS/Remo Casilli)

Del documento final del Sínodo de la Amazonia a la Exhortación postsinodal del Santo Padre

Como se recordará el sínodo de la Amazonia concluye con un documento final titulado “Amazonía: nuevos caminos para la Iglesia y para una ecología integral”. Temas teológicos y prácticos de la Iglesia de esa extensa y compleja región del globo. La realidad de las comunidades, de la vida espiritual, cultural, económica y social, la misión, cuales serán los nuevos pasos: los caminos de conversión, el diálogo con las diferentes culturas, el cuidado de “la casa común”, las amenazas al medio ambiente y a las comunidades de los pueblos originarios, los nuevos modelos de desarrollo, caminos pastorales, las herramientas de la sinodalidad misionera, la comunión sinodal, el ministerio eclesial y los nuevos ministerios, la vida consagrada y el rol de la mujer para concluir con las consideraciones sobre los nuevos organismos y la necesidad de profundizar el tema del rito para los pueblos originarios. Se siguió el método tradicional del ver, juzgar, actuar y celebrar.

Posibilidad de ordenar sacerdotes a hombres casados

El punto 111 del Documento final del Sínodo refiere la necesidad de dotar de más sacerdotes a la región. Como consecuencia de esta necesidad “proponemos -dice el documento- establecer criterios y disposiciones de parte de la autoridad competente, en el marco de la Lumen Gentium 26, de ordenar sacerdotes a hombres idóneos y reconocidos de la comunidad, que tengan un diaconado permanente fecundo y reciban una formación adecuada para el presbiterado, pudiendo tener familia legítimamente constituida y estable, para sostener la vida de la comunidad cristiana mediante la predicación de la Palabra y la celebración de los Sacramentos en las zonas más remotas de la región amazónica.” (La constitución apostólica L.G. citada es del 21/XI/1964 y el acápite 26 se refiere a la autoridad de los obispos como “administradores de la gracia del supremo sacerdocio”).

La recomendación fue votada por 128 miembros a favor y la negativa de 41.

El Santo Padre en la Exhortación Apostólica postsinodal de la Amazonia dada a conocer el miércoles 12 de este mes no proclama la posibilidad de la ordenación sacerdotal de hombres casados en esas comunidades amazónicas así como tampoco la de crear diaconisas. En este último punto hubo 137 votos a favor y 30 en contra.

Dos lenguajes diferentes que provocan conflictos inexistentes

La información periodística desarrolló esta semana el tema bajo el título del rechazo por parte del Papa hacia la posibilidad de ordenación de hombres casados y mujeres diaconisas. Esto se genera en la consideración por parte de la prensa de limitar la decisión papal en el estrecho marco del “no” o el “sí”, desconociendo que -en especial en el campo de la teología católica- entre ambas conjunciones está el camino del discernimiento. De donde el supuesto “rechazo” del Santo Padre a la posibilidad que los hombres casados puedan ordenarse sacerdotes y las mujeres ser diaconisas no debe considerarse como tal, aunque ha de admitirse que en el presente ello siga no siendo posible.

La huella del discernimiento personal y comunitario en el camino de la ordenación sacerdotal de hombres casados

Según la Constitución Pastoral Gaudium et Spes (Concilio Vaticano II, 7/12/1965) discernir tiene un doble significado: distinguir aspectos de la realidad y conocer lo bueno o lo malo de esa realidad y del actuar sobre la misma. Ver la realidad de por sí no compromete pero sí evaluarla, es decir, observarla no a la luz de los flashes de los paparazzi, sino a la luz del Evangelio. La decisión en este caso no se reduce necesariamente a un “sí” o a un “no”. La decisión, después de reconocer la realidad de la ausencia concreta de vocaciones en la región panamazónica y considerar el posible ingreso de hombres casados al sacerdocio ha de surgir de lo invisible; de la plenitud del tiempo en el que discurre el discernimiento. Ese es el camino de la Revelación y esto es lo que está diciendo el Santo Padre. “El nos instruirá en sus caminos,/y marcharemos por sus sendas.” (Isaías 2,3).

A veces el discernir es simple y a veces requiere -como en este caso -de un largo proceso, en especial, cuando se trata de decisiones que recaen sobre realidades colectivas y complejas que atañen al pueblo de Dios. Por lo pronto, lo sucedido en el seno del Sínodo de la Amazonia deja una importante huella.

“Las huellas no se hacen solas/ni con sólo el ir pisando./Hay que rondar madrugadas/maduras en sueño y llanto”. Atahualpa Yupanqui.