El logotipo del Fondo Monetario Internacional (FMI) REUTERS/Yuri Gripas)
El logotipo del Fondo Monetario Internacional (FMI) REUTERS/Yuri Gripas)

El informe del FMI sobre el Sector Externo Mundial resalta la corrección del superávit de China y la persistencia del déficit de los Estados Unidos a pesar de las medidas comerciales adoptadas en los dos últimos años. El documento dice que "la posición externa de China es compatible con los fundamentos y las políticas deseadas" mientras que los Estados Unidos continúan con un déficit en cuenta corriente del 2,3% del PBI debido a la insuficiente respuesta de inversiones y la disminución de los precios del petróleo.

El presidente Trump usó el déficit comercial en especial con China para aplicar restricciones comerciales argumentando que era insostenible. El déficit de mercancías en 2018 fue de 891.000 millones y de 621.000 incluyendo la cuenta de servicios. Sólo el déficit con China fue de 419.000 en 2018; en los primeros cinco meses de este año alcanzó a 137.076 comparado con 152.136 millones de igual período del año anterior.

El informe tiene una mirada positiva basada en la corrección del desequilibrio global disminuyendo los riesgos de una crisis financiera a corto plazo. Los principales países deudores son también emisores de monedas de reserva desalentando posibles corridas con la excepción de la Argentina, Turquía e Indonesia. Estados Unidos y el Reino Unidas son los principales deudores y los acreedores son Alemania, Corea, Singapur y Países Bajos.

El FMI recomienda a los países con déficit en la cuenta corriente la implementación de política de consolidación fiscal, medidas macroeconómicas prudentes y una reducción del endeudamiento externo. En cambio, entiende que aquellos con superávit deberían impulsar el crecimiento potencial a través de obras de infraestructura, la promoción de inversiones privadas, la desregulación de los sectores productivos y desalentar el ahorro excesivo de las unidades familiares y corporaciones. La corrección de los déficits requerirá también reformas estructurales con el objetivo de aumentar la competitividad y la productividad de los sectores exportadores para que el reequilibrio del sector exportador sea perdurable.

El informe reitera la necesidad de mantener tipos de cambio flexibles pero al mismo tiempo advierte que las devaluaciones no siempre tienen un impacto positivo sobre los resultados de la cuenta corriente en el corto plazo. Las cadenas de valor han profundizado el comercio estructural donde al resultar difícil cambiar de proveedores las variaciones del tipo de cambio no alteran las cantidades. En el mismo sentido, el carácter oligopólico de algunos sectores donde la producción está concentrada en pocas empresas tampoco se ve afectado por el tipo de cambio.

Las conclusiones del trabajo plantean un panorama complicado para la corrección del déficit de cuenta corriente en los Estados Unidos. Las posibilidades de reelección del presidente Trump ante el fracaso de sus políticas sociales residen en mantener una economía expansiva a través del aumento del déficit fiscal y bajas tasas de interés. La tasa de crecimiento del PBI en 2018 fue del 2,9%; en el primer cuatrimestre 3,1 y en el segundo 2,1% (estimado). Como los objetivos de expansión y corrección del déficit externo son antagónicos, la única alternativa es insistir en la restricción de las importaciones con cualquier clase de excusas.

La intensificación de los conflictos comerciales no constituye una buena noticia para mantener el crecimiento global, porque afecta las decisiones de inversión de las empresas en los países desarrollados y el flujo de capitales. La visión de los Estados Unidos pareciera no superar el plazo de noviembre de 2020, para lo cual seguirá utilizando el protagonismo presidencial y el bilateralismo perjudicando las posibilidades de coordinación que requeriría de un marco multilateral para tener éxito.