Los rebeldes hutíes de Yemen atacaron el sur de Israel con misiles y drones en coordinación con Irán y Hezbollah

El vocero del grupo extremista, Yahya Sarea, afirmó que la acción alcanzó objetivos en Eilat y advirtió que las hostilidades continuarán

Escena de una protesta proiraní en Saná, Yemen, donde seguidores hutíes se concentraron por la continuidad del conflicto regional (REUTERS/Khaled Abdullah/Archivo)

Los rebeldes hutíes de Yemen confirmaron este lunes que llevaron a cabo una ofensiva conjunta junto a la Guardia Revolucionaria de Irán y el grupo terrorista Hezbollah contra posiciones militares y estratégicas en Eilat, ciudad portuaria en el sur de Israel.

El portavoz del movimiento extremista, Yahya Sarea, declaró que la operación incluyó el lanzamiento de varios misiles de crucero y vehículos aéreos no tripulados dirigidos a puntos considerados vitales por el gobierno israelí.

La operación logró con éxito sus objetivos, gracias a Dios”, afirmó Sarea en un comunicado.

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El ataque, que se produce en medio de la guerra que enfrenta a Israel y Estados Unidos con Irán, representa la sexta acción militar de los hutíes contra territorio israelí desde el inicio de las hostilidades a finales de febrero.

Según Sarea, la ofensiva se realizó “en apoyo al eje de la yihad y la resistencia en Irán, el Líbano, Irak y Palestina” y contra “el plan sionista” de rediseñar el mapa de Medio Oriente.

Un simpatizante hutí sentado junto a un arma antiaérea durante una protesta proiraní en la capital de Yemen (REUTERS/Khaled Abdullah/Archivo)

El portavoz hutí advirtió que este tipo de operaciones se mantendrán “hasta la victoria, si Dios quiere”.

El lanzamiento de misiles y drones sobre Eilat ocurre tras la reactivación de la estrategia ofensiva de los hutíes contra Israel, luego de un periodo en el que se redujeron los ataques a la navegación comercial en el mar Rojo, tras la tregua alcanzada en Gaza el pasado octubre.

Desde entonces, el movimiento yemení ha intensificado su cooperación con otros actores alineados con Irán, lo que agrava la complejidad del conflicto regional.

La escalada militar en el sur de Israel también coincide con el cierre del estrecho de Ormuz, una acción implementada por Irán tras los bombardeos estadounidenses e israelíes sobre su territorio a finales de febrero.

El cierre de esta vía marítima, por donde transita cerca del 20 % del petróleo mundial, ha provocado un aumento histórico en los precios del crudo y ha generado ganancias extraordinarias para exportadores como Irán, Arabia Saudita y Omán. Al mismo tiempo, países que dependen de esa ruta y no cuentan con alternativas, como Irak, Kuwait y Qatar, han registrado pérdidas millonarias.

Los rebeldes hutíes de Yemen atacaron el sur de Israel con misiles y drones en una operación conjunta con Irán y Hezbollah

El presidente estadounidense, Donald Trump, advirtió que lanzará ataques contra infraestructuras críticas si Teherán no permite el paso de barcos por Ormuz.

“Traeremos el infierno a sus centrales eléctricas y puentes si no retiran el bloqueo”, escribió el mandatario en redes sociales, al tiempo que estableció una fecha límite para que se restablezca el tránsito en el estrecho.

El régimen iraní respondió que no cederá ante presiones y que el cierre permanecerá, incluso bajo un eventual alto el fuego.

Las consecuencias económicas de este escenario quedan reflejadas en datos recientes. El precio internacional del Brent se disparó un 60 % en marzo, el mayor salto mensual registrado desde 1988.

La Agencia Internacional de la Energía calculó más de 12 millones de barriles diarios de producción bloqueados y daños en al menos 40 instalaciones energéticas en la región.

Arabia Saudita, aunque logró aumentar sus exportaciones a través del oleoducto East-West hacia el puerto de Yanbu, también sufrió ataques en sus infraestructuras petroleras. Datos de exportación muestran una caída del 26 % en el crudo Saudita exportado respecto al año anterior, aunque el aumento de precios permitió compensar parte de las pérdidas financieras.

La Agencia Internacional de la Energía calculó más de 12 millones de barriles diarios de producción bloqueados y daños en al menos 40 instalaciones energéticas en la región

El conflicto ha fortalecido posiciones de Irán en el tablero energético y geopolítico, mientras la presión sobre la economía global persiste. El cierre de Ormuz ha demostrado la capacidad de Teherán para alterar el flujo de energía, según analistas, lo que representa una amenaza sostenida para los mercados internacionales.

En paralelo, los gobiernos de Arabia Saudita, Omán y los Emiratos Árabes Unidos han recurrido a rutas y oleoductos alternativos para sortear el bloqueo, mientras que otros países siguen atrapados sin acceso a mercados externos.

(Con información de EFE y Reuters)

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