Los millonarios robos de valiosos libros rusos en Europa dejan pistas que llevan a Moscú

El sistemático y sigiloso saqueo de bibliotecas en Europa del Este, dejando falsificaciones en sus lugares, marca un camino que tendría como destino subastas en Rusia

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Un empleado de la universidad presenta una copia falsa de un libro de 1833, edición del libro de 1822 'Kavkazskiy plennik: povest' de Alexander Pushkin en la biblioteca de la Universidad de Varsovia. (Wojtek Radwanski / AFP)
Un empleado de la universidad presenta una copia falsa de un libro de 1833, edición del libro de 1822 'Kavkazskiy plennik: povest' de Alexander Pushkin en la biblioteca de la Universidad de Varsovia. (Wojtek Radwanski / AFP)

Una serie de robos de obras clásicas rusas por valor de casi dos millones de euros en bibliotecas de Europa del Este dejó huellas que apuntan a subastas en Moscú.

En los últimos dos años se saquearon en Polonia y los países bálticos estanterías de literatura rusa del siglo XIX. En todos estos casos las obras originales fueron sustituidas por falsificaciones.

La biblioteca de la Universidad de Varsovia se dio cuenta el mes pasado de los robos, que incluían primeras ediciones de obras de Alexander Pushkin y Nikolai Gogol.

Según un empleado de la universidad, el valor de los libros robados en Varsovia es de “alrededor de un millón de euros”, alrededor de 1,1 millones de dólares.

“Es como si hubieran robado las joyas de la corona”, dijo a la AFP Hieronim Grala, exdiplomático, experto en política rusa y profesor de la Universidad de Varsovia, que ayudó a evaluar los daños.

Este robo no es un caso aislado.

Importantes bibliotecas de los tres países bálticos (Estonia, Letonia y Lituania) también sufrieron robos y en todos los casos se trató de literatura rusa del siglo XIX.

Una copia falsa de una primera edición de 1831 del libro "Boris Godunov" de Alexander Pushkin (Wojtek Radwanski / AFP)
Una copia falsa de una primera edición de 1831 del libro "Boris Godunov" de Alexander Pushkin (Wojtek Radwanski / AFP)
El ladrón dejó la encuadernación original del libro en la biblioteca, donde pegó una copia digital del libro preparada con anterioridad, mientras se llevaba el ejemplar original (Wojtek Radwanski / AFP)
El ladrón dejó la encuadernación original del libro en la biblioteca, donde pegó una copia digital del libro preparada con anterioridad, mientras se llevaba el ejemplar original (Wojtek Radwanski / AFP)

Según expertos la pista lleva hasta Moscú, donde obras similares a las piezas robadas fueron vendidas en subastas.

“Escala industrial”

El primer caso conocido tuvo lugar en abril de 2022 en la Biblioteca Nacional de Letonia, donde desaparecieron tres obras.

Un georgiano fue declarado culpable de ese robo y condenado a seis meses de prisión, pero su cómplice sigue libre.

Ese mismo mes, dos hombres que decían estudiar la censura y la política editorial en la Rusia de principios del siglo XIX se presentaron en la biblioteca universitaria de la ciudad estonia de Tartu y pidieron las obras de Pushkin y Gogol, de casi 200 años de antigüedad.

Sólo cuatro meses más tarde, la biblioteca se dio cuenta de que habían dejado ocho copias de aspecto convincente, y no los libros auténticos cuyo valor total se estimó en 158.000 euros (170.000 dólares).

En mayo, la biblioteca de la Universidad de Vilna, en Lituania, descubrió que también habían desaparecido 17 de sus libros rusos de mayor valor.

“La mayoría de los libros robados fueron sustituidos por ejemplares no originales”, dijo a la AFP Gintare Vitkauskaite-Satkauskiene, portavoz de la fiscalía lituana.

(AFP)
(AFP)

Según los investigadores lituanos, los libros robados estaban valorados en unos 440.000 euros (480.000 dólares).

La Universidad de Varsovia ha identificado hasta ahora 79 libros desaparecidos, lo que significa que ha sufrido las pérdidas más importantes de los cuatro países.

“Aquí, los ladrones actuaron a escala industrial”, dijo a la AFP un empleado de la biblioteca de la Universidad de Varsovia bajo condición de anonimato.

Mientras que los libros seguían en el catálogo, los originales se vendían en Moscú.

“Hay una nota fechada el 22 de diciembre de 2022 en la que se dice que los libros están en su sitio”, explica Grala a AFP.

Ese mismo día, en una subasta en Moscú, uno de estos libros se vendió por 30.500 euros” (33.000 dólares), añade.

“Organizado desde Rusia”

Fuentes cercanas a la investigación de la biblioteca de Varsovia mostraron a la AFP capturas de pantalla de subastas celebradas por la casa de remate rusa Litfond con libros que llevan sellos y números de catálogo de la Universidad de Varsovia.

La copia falsa de un libro de 1802 -- la portada está copiada y pegada en otro libro del siglo XIX sin ningún valor y los sellos son falsos (AFP)
La copia falsa de un libro de 1802 -- la portada está copiada y pegada en otro libro del siglo XIX sin ningún valor y los sellos son falsos (AFP)

“Para mí está claro que toda la acción se organizó de forma centralizada desde Rusia”, declaró Grala.

La AFP se puso en contacto con Litfond, pero su director general, Serguéi Burmistrov, no negó ni confirmó explícitamente ninguna irregularidad.

“La casa de subastas Litfond trabaja en el marco de la legislación vigente de la Federación Rusa, y no aceptamos para la venta ni vendemos ningún libro con sellos de las bibliotecas estatales existentes”, declaró Burmistrov.

Para Grala, existe un claro vínculo que conecta los robos en Polonia y los países bálticos a Rusia.

“Los tres primeros golpes afectaron a países a los que los rusos acusan de luchar contra la lengua y la cultura rusas”, explicó.

Las relaciones entre Polonia y Rusia son tensas desde hace tiempo, ya que Varsovia es crítica del Kremlin y de la invasión rusa de Ucrania.

Grala dice estar “devastado” por las pérdidas “irreversibles” de libros rusos que habían sobrevivido a dos levantamientos nacionales y dos guerras mundiales en suelo polaco.

“Los bibliotecarios de la Universidad de Varsovia, arriesgando sus vidas durante la guerra, construyeron en secreto un doble techo y escondieron los libros para que no desaparecieran ni se incendiaran”, señaló.

“Pero no pudimos protegerlos de este saqueo”, dijo resignado.

(Con información de AFP)