Un iraní detenido en las masivas protestas del año pasado murió en prisión mientras aguardaba conocer su sentencia

Javad Rouhi, de 35 años, enfermó repentinamente bajo custodia del servicio penitenciario. El Tribunal Supremo había anulado su condena a muerte y la justicia debía dictar una nueva pena

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Una motocicleta de la policía arde durante una protesta por la muerte de Mahsa Amini, una mujer que murió tras ser detenida por la policía de la moralidad en Teherán, Irán (WANA vía REUTERS/Archivo)
Una motocicleta de la policía arde durante una protesta por la muerte de Mahsa Amini, una mujer que murió tras ser detenida por la policía de la moralidad en Teherán, Irán (WANA vía REUTERS/Archivo)

Un iraní detenido el año pasado durante las masivas protestas tras la muerte de Mahsa amini, una mujer de 22 años arrestada por llevar un pañuelo en la cabeza, falleció vida tras sufrir una convulsión en prisión, informaron este jueves los medios de comunicación estatales.

Javad Rouhi, de 35 años, enfermó repentinamente mientras esperaba una nueva sentencia después de que el Tribunal Supremo de Irán anulara su condena a muerte, según la agencia de noticias estatal IRNA.

Fue trasladado a un hospital local de la ciudad de Noshahr, en el mar Caspio, a unos 100 kilómetros al norte de Teherán, la capital iraní; y allí falleció. Las autoridades están investigando su muerte, de acuerdo a lo que consignó IRNA.

Las autoridades iraníes habían acusado a Rouhi de quemar un Corán, acto castigado con pena de muerte, durante las protestas en Noshahr por la muerte de Mahsa Amini. Sin embargo, Amnistía Internacional (AI) afirmó que las autoridades detuvieron a Rouhi por un video publicado en Internet en el que aparecía bailando en una manifestación.

Según AI, miembros de la Guardia Revolucionaria, organización paramilitar iraní, golpearon y azotaron con dureza a Rouhi, le aplicaron descargas eléctricas con pistolas paralizantes, lo expusieron a temperaturas bajo cero y le apuntaron con pistolas a la cabeza para obligarlo a confesar.

Las protestas comenzaron en septiembre de 2022 cuando Amini murió tras ser detenida por la Policía de moral iraní por violar supuestamente el estricto código de vestimenta de la República Islámica, que exige a las mujeres llevar el hiyab o pañuelo islámico.

Cuando se acerca el primer aniversario de la muerte de Amini, ocurrida el 16 de septiembre, las autoridades ya están deteniendo a activistas y otras personas.

Un agente de la Policía en Teherán, Irán (Europa Press/Archivo)
Un agente de la Policía en Teherán, Irán (Europa Press/Archivo)

En otro orden, Irán suspendió de por vida a un levantador de pesas del país persa que “cruzó todas las líneas rojas de la República Islámica” por dar la mano a un contrincante israelí en una competición en Polonia.

“La Federación de Halterofilia ha suspendido de por vida a Mustafa Rajaei de todas las competiciones del país”, informó la agencia oficial IRNA.

Rajaei y el israelí Maksim Svirsky compartían podio tras quedar segundo y tercero, respectivamente, en una competición en Polonia.

Tras los himnos, Svirsky le ofrece la mano a Rajaei, quien la acepta y ambos se hacen una fotografía juntos.

Esta acción ha provocado la polémica en Irán, enemigo acérrimo de Israel, país al que no reconoce, ya que “cruzó todas las líneas rojas de la República Islámica”, según IRNA.

“Además de pedir disculpas al líder de la Revolución, a las familias de los mártires y a todo el pueblo de Irán, prometo que no seremos testigos de incidentes como este en la familia de la halterofilia”, declaró el presidente de la federación de este deporte, Sajad Anoushiravani.

(Con información de AP y EFE)

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